Alimentación

Nueva Pescanova demanda a los antiguos propietarios

Jacobo González Robatto, presidente de Nueva Pescanova.
Jacobo González Robatto, presidente de Nueva Pescanova.

Las diferencias entre los accionistas de Pescanova parecen cada vez más irreconciliables. Tal es así que la situación puede llegar a los tribunales. Nueva Pescanova, la sociedad controlada por los acreedores de la empresa en un 80% y que gestiona desde diciembre la pesquera, anunció el viernes que un día antes, el jueves, había presentado una demanda contra Pescanova SA, que engloba a los anteriores propietarios y que mantiene un 20% del grupo gallego.

El caso que ha motivado este nuevo desencuentro son dos contratos firmados el pasado 27 de octubre por Pescanova SA, que por aquel entonces era administrador único de la pesquera, pese a que según explicó Nueva Pescanova en un comunicado, “los socios ya habían desembolsado el importe de sus acciones”, proceso que culminó en diciembre con la toma de control por parte de la banca y otros fondos acreedores.

Por ello, los actuales propietarios de la pesquera consideran que los antiguos dueños hicieron estos contratos “de forma unilateral y no transparente en clara infracción de los deberes de lealtad hacia el resto de los socios”. A dicha acusación, añadió que los contratos eran “en exclusivo beneficio de Pescanova SA y en perjuicio de Nueva Pescanova”.

Los antiguos propietarios no han realizado una valoración oficial de esta demanda al no conocer cuáles son los contratos específicos a los que se refiere. Fuentes de la sociedad señalaron que uno de los contratos haría referencia a los intereses que impuso Pescanova SA a Nueva Pescanova para asegurarse el pago de unas cantidades que los segundos adeudaban a los primeros y que finalmente no se exigieron pese a un retraso de cinco meses en su pago.

Ataques públicos

El comunicado lanzado por Nueva Pescanova lanzó un duro mensaje contra Pescanova SA, a quienes acusó de lanzar “graves y reiterados ataques públicos, muchos mediante la sistemática difusión de información tergiversada a través de hechos relevantes (informaciones a la CNMV)”.

Nueva Pescanova defendió que había intentado evitar la vía judicial pero que tuvo “reiterados e infructuosos” intentos de conciliar estos y otros conflictos entre las partes. Sin embargo, acusa a sus rivales de “no ponderar las consecuencias en la imagen de la compañía que tanto ha costado reflotar”. “Hemos intentado no polemizar en todos este tiempo poniendo la defensa del negocio por encima de cualquier otro interés”, algo que ha sido difícil, explicaron, “ante las amenazas verbales por parte de miembros del actual consejo de administración de Pescanova SA”.

La sociedad que gestiona la pesquera defendió en el comunicado que los contratos a los que se refiere “tienen un contenido claramente abusivo”, ya que entienden que impone nuevas obligaciones y penalizaciones de hasta dos millones de euros a Nueva Pescanova en caso de no cumplir con las exigencias “auto-otorgadas” y unilateralmente impuestas estableciendo, en caso de retraso en los pagos, un tipo de interés del 20%.

Una situación cada vez más tensa

La demanda presentada el jueves supone un capítulo más de una serie de desencuentros que se han repetido desde que la banca tomara el control de Nueva Pescanova. El primero de ellos se produjo por un crédito supersénior de 125 millones al 15% que fue activado por Jacobo González Robatto, presidente de la sociedad elegido por los acreedores. Dicha línea de financiación fue criticada por Pescanova SA al considerar que estaba fuera de las condiciones del contrato y que laminaba el patrimonio de la empresa.

El otro gran desencuentro se produjo cuando Nueva Pescanova retrasó la presentación de sus cuentas. Pescanova SA precisaba de estas para comunicarlas a la CNMV y así poder continuar con su proceso para volver a ser cotizada. Los antiguos propietarios querían regresar al mercado para captar fondos y poder acudir a la ampliación de capital que previsiblemente se producirá después de julio y en la que podrían quedar diluidos dentro del acionariado de Nueva Pescanova.