Siderurgia

La ‘cumbre del acero’ fracasa en su intento de frenar la producción china

La ‘cumbre del acero’ fracasa en su intento de frenar la producción china

La cumbre siderúrgica de ayer en Bruselas fue convocada por la OCDE y el Gobierno belga en un desesperado intento por evitar que la crisis mundial de la siderurgia desencadene una guerra comercial entre los grandes bloques económicos. Pero la cita solo sirvió para constatar el choque que se está fraguando entre los países de la OCDE y China, con acusaciones mutuas de ser los causantes de un problema global.

Los miembros de la OCDE, con la UE, EE UU, Japón y México al frente, acusaron al Gobierno de Pekín de inundar el mercado con una sobreproducción mantenida a base de subsidios con dinero público. El ministro delegado chino, Ji Zhang, en cambio, aseguró que “jamás hemos dado una subvención a la exportación de acero”. Y achacó lo excedentes a una caída de la demanda provocada por la crisis financiera, la ralentización económica de Occidente y la inestabilidad geoestratégica causada por el terrorismo.

“Parte de la crisis del sector es cíclica”, admitió la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström. “Pero no creo que tenga nada que ver con el aumento del terrorismo y el extremismo”. Para Robert Holleyman, vicesecretario de Comercio de EE UU, “la causa del problema se encuentra, claramente, en los países con sobrecapacidad de producción, muy en particular, China, cuya sobreproducción ascendió en 2015 a 400 millones de toneladas, más de tres veces la producción total de EE UU”.

Tanto Malmström como Holleyman aseguraron que la siderurgia europea y estadounidense ha realizado grandes sacrificios en términos de reducción de capacidad y empleo y grandes avances en la modernización de la producción. Pero lamentaron que esos esfuerzos se ve vean neutralizados por un descomunal aumento de las importaciones procedentes de países como China. “Nos gusta la competencia, pero siempre que sea una competencia leal”, espetó la comisaria europea.

“China ha recortado 90 millones de producción y va a recortar otros 100 millones en cinco años hasta situar la producción por debajo de la UE”, replicó Zhang con un tono afilado. Y el representante chino aseguró que la siderurgia de su país se dispone a despedir (o recolocar) a medio millón de trabajadores de un total de tres millones.

Represalias
La imposibilidad de convencer a China para que recorte la producción anticipa medidas de represalias y un creciente conflicto comercial. El ministro de Economía de México, Ildefonso Guajardo, aseguró que si no hay acuerdo a nivel internacional su país se coordinará con EE UU para proteger a a la siderurgia local. “No vamos a permitir que nos invadan sin defendernos”, advirtió, tras recordar que el acero mexicano ha pasado de cubrir el 50% de la demanda nacional a menos del 25%.

La siderurgia europea también está en pie de guerra y presiona a la CE para que endurezca su respuesta a las exportaciones chinas, acusadas de dumping (venta por debajo de coste). Este mismo jueves (21 de abril), el sector celebrar en Bruselas el Día del acero europeo para reivindicar la necesidad de proteger a una industria que genera más de 320.000 empleos directos en el continente.

La patronal europea reclama, sobre todo, que la Comisión no reconozca a China como economía de mercado en el marco de la Organización Mundial de comercio, porque ese estatus permitiría a Pekín impugnar con mayor facilidad los aranceles antidumping.

Bruselas ha aceptado imponer aranceles a algunos productos siderúrgicos chinos. Y se ha comprometido a presentar una reforma para acelerar los procedimientos defensivos. Pero la Comisión Europea no parece dispuesta a desairar a Pekín y negarle su nuevo estatuto en la Organización Mundial de Comercio, un cambio que debería consumarse antes de finales de año.

La industria menos rentable de todas

La vicesecretaria general de la OCDE, Mari Kiviniemi, calificó ayer como “un gran paso” el simposio sobre el exceso de capacidad de la industria siderúrgica celebrado ayer en Bruselas, a pesar de que no se pudieron pactar medidas concretas. La cita sirvió, al menos, para que todas las partes aceptasen que el sector afronta una crisis de proporciones mucho mayores que la de 2002 y comparable a las de los años 1970 que desencadenaron grandes reestructuraciones.

El deterioro alcanza tal nivel que la siderurgia se sitúa en el puesto 91 de 94 industrias en términos de rentabilidad y la última si solo se toma en cuenta al sector manufacturero, según uno de los documentos de trabajo del encuentro celebrado ayer en el Palacio de Egmont en Bruselas, recinto que las autoridades belgas suelen reservar para las grandes ocasiones.

La OCDE advirtió de que la burbuja mundial del acero no para de crecer y que, a su juicio, lo peor que podrían hacer los Gobiernos sería intentar evitar su estallido. “En estos momentos, es crucial que los Gobiernos eviten medidas para mantener artificialmente la capacidad de producción siderúrgica”, reclama la OCDE. En cuanto a las barreras arancelarias, solicitadas por el sector para protegerse de la avalancha de exportaciones chinas, la OCDE concluye que proporcionarán “un importante alivio pero solo corto plazo”. La prioridad, según la OCDE, debe ser “introducir políticas que promuevan una reestructuración eficiente y facilite el cierre las capacidades inviables económicamente”. Y avisa a los Gobiernos de que “el actual descenso del mercado va a provocar un creciente coste social” y les recomienda “preparar programas efectivos de apoyo para los trabajadores despedidos”.