Entrevista

Robert Hugin: “Ninguna farmacéutica ha conseguido comprarnos”

El presidente mundial de Celgene asegura que aunque pueda ser el blanco de los grandes laboratorios la compañía quiere seguir siendo independiente

Robert Hugin, presidente ejecutivo de Celgene.
Robert Hugin, presidente ejecutivo de Celgene.

La compañía está de aniversario en Europa. Celgene cumple 10 años en el viejo Continente y por eso reunió la pasada semana a sus principales ejecutivos en su sede europea en Suiza, donde explicaron la estrategia de la compañía. Esta biotecnológica, nacida en el ámbito académico en Nueva Jersey (EE UU) en 1986 es una de las que mayor crecimiento está protagonizando en el sector de la salud en áreas como oncología e inmunoterapia. Cotizada desde 1987, en 2015 obtuvo unas ventas de 8.100 millones de euros, un 21% más que en 2014. Para 2017, la previsión de beneficio neto pasa por multiplicarlo por cuatro, hasta alrededor de 5.000 millones, según previsiones recogidas por Bloomberg, gracias a sus futuros lanzamientos de fármacos.

No es de extrañar que, entonces, Celgene se convierta en un blanco deseado por las grandes del sector. Desde marzo, Robert Hugin, graduado por Princeton y MBA por la Universidad de Virginia, ha asumido la presidencia ejecutiva de esta empresa estadounidense. Desde 2010 había sido su consejero delegado. Anteriormente fue directivo de JP Morgan.

“Buscamos alianzas para nuestro centro en Sevilla”

El único centro de I+D de Celgene fuera de EE UU se encuentra en España, en la Isla de la Cartuja de Sevilla. Conocido como Citre (Instituto Celgene de Investigación Traslacional de Europa, en sus siglas en ingles), es el punto de apoyo de la estadounidense para realizar ensayos clínicos en toda Europa.

P. Celgene tiene una relevante presencia en España a nivel de investigación en Sevilla, ¿Qué planes tiene para este centro?

R. Examinamos todo lo que hacemos porque la ciencia está cambiando muy rápido y por eso tenemos que ver lo que ocurre allí para ser exitosos. En general, estamos buscando más colaboraciones con otros centros que ya estén investigando en España o en otros lugares. Estamos muy contentos con Citre y continuaremos con la inversión que realizamos en Sevilla.

P. ¿Qué aporta este centro para Celgene?

R. España tiene un entorno legislativo en materia de investigación mucho menos restrictivo y más progresista que nos aporta una ventaja competitiva a la hora de investigar respecto a otros países. Por ejemplo, disponemos de un biobanco que nos permite analizar muestras y evaluar el establecimiento de biomarcadores. Esta fue una de las razones principales por las que escogimos instalarnos en España.

P. ¿Buscan algún socio español para ese centro?

R. Estamos siempre buscando nuevas oportunidades. Tenemos una colaboración académica muy fuerte en España y estamos abiertos a poder alcanzar futuros alianzas o colaboraciones en nuestro centro.

Pregunta. La fusión de Pfizer con Allergan acaba de fracasar. ¿Celgene podría ser un objetivo para Pfizer u otra gran farmacéutica?

Respuesta. Llevo en Celgene 17 años y otras farmacéuticas ya han intentado comprarnos en el pasado y no lo han conseguido. Aunque somos una compañía cotizada, nuestra estrategia es ser una compañía independiente que cree valor en términos terapéuticos y de salud. Si alguien nos compra se rompería el modelo en el que estamos trabajando y no está en nuestros planes. Queremos seguir funcionando como una empresa independiente.

P. A su vez, ustedes han sido activos en la compra de otras empresas. ¿Siguen buscando adquisiciones?

r. Creemos que el mayor valor que podemos tener es el de crear nuevos fármacos en nuestro propio laboratorio. El siguiente escalón es el de la colaboración con otras entidades en materia de investigación y, en última instancia, valoramos la adquisición de otras compañías. Pero esta es una opción realmente costosa y la última que valoraríamos. En los últimos años hemos invertido miles de millones en biología molecular. Pero el gran cambio en los últimos años es que hemos invertido en tecnología de la información, que es el maná. La industria farmacéutica ha sido de las últimas en llegar pero es lo que realmente está revolucionando el sector.

P. ¿Están abiertos a adquisiciones en los próximos meses?

r. Sí, hemos hecho inversiones en compañías tecnológicas pero preferimos centrarnos en posibles colaboraciones. Nuestro negocio cambiará fundamentalmente por las tecnologías de la información, sobre todo, en términos de screening genómico y secuenciación, que es donde podríamos tener mayor interés en compras. Pero desde Celgene creemos que adquiriendo estas compañías lo único que podremos hacer es absorberlas y, así, creo que alteraríamos la esencia de estas empresas. Creemos que las colaboraciones pueden aportar un mayor beneficio manteniendo el ADN de esas firmas.

P. En 2019 caduca la patente de su superventas, Revlimid, ¿Cómo afectará ese hecho a la compañía teniendo en cuenta de que son casi 6.000 millones lo que aporta en ventas?

r. No pensamos en la pérdida de patentes, tenemos que estar preparados para disponer de mejores fármacos. Por eso hemos invertido en los últimos 15 años agresivamente en I+D. Tenemos una cartera de productos en investigación muy solida y creemos que la pérdida de patente no supondrá un problema para la compañía. Hemos invertido en disponer de productos que aseguren la vida más allá de Revlimid. Tenemos actualmente 15 moléculas en desarrollo.

P. ¿Qué medicamento será el que sustituya a Revlimid como el superventas en la cuenta de resultados?

r. De esos 15 compuestos en nuestro pipeline, tenemos 18 ensayos clínicos en fase III de investigación [la última antes de la aprobación de un fármaco por parte de las autoridades]. Estamos muy contentos con varios, que van a ser buenos para nosotros. Por ejemplo, uno de ellos es el GED-0301 en el área de enfermedades inflamatorias, y que está teniendo unos resultados muy prometedores. Además también buscamos centrarnos en el área de neurociencia, en el que estamos invirtiendo y que, aunque es un negocio a explorar, tengo muchas esperanzas puestas.

“La gente ve a la industria como el problema”

Las previsiones de ventas de la compañía para el próximo año se sitúan entre los 9.300 y los 9.725 millones de euros, según la presentación de resultados de la empresa de 2015. Ese salto supondría un 17% de más ingresos que el año anterior.

El 80% de los analistas, recomiendan comprar los títulos de Celgene, según recoge Bloomberg, situando el precio objetivo en los 138 dólares a 12 meses desde los 106 actuales. Aún así, la acción de Celgene, igual que otras del sector biofarmacéutico, a finales del pasado año, sufrió un fuerte descenso después de que Hillary Clinton, candidata demócrata a la Casa Blanca, lamentara los altos precios de algunos de los nuevos fármacos innovadores.

“La economía global está sufriendo grandes cambios en términos de impacto sanitario, con aspectos como el envejecimiento, que presentan un futuro preocupante. Creo que la industria es parte de la solución, aunque la gente cree que somos parte del problema. Si no invertimos ahora en el desarrollo de nuevas terapias que afronten los retos sanitarios del futuro, puede que sea muy tarde”, opina al respecto Hugin. “Si se toman medidas únicamente que afecten a los precios y no políticas transversales en los sistemas, no solo no se solucionará el problema sino que, seguramente, empeorará porque no se potenciará la inversión en innovación y desarrollo”, apunta.

Actualmente se debate si esos altos costes de algunas nuevas terapias pondrán en jaque la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. “Solo en Europa tenemos más de 100 acuerdos de colaboración diferentes en términos de precio. No somos una compañía que fije un coste y no quiera negociar. Sabemos que es necesario trabajar con los sistemas sanitarios para poder adoptar soluciones”, explica. “Pero lo que está claro es que no existe una solución única si queremos tener medicamentos innovadores a futuro”, añade.