Los derechos comienzan a cotizar a la baja

‘Scrip dividend’ de BBVA: acciones o efectivo ¿qué es más rentable?

‘Scrip dividend’ de BBVA: acciones o efectivo ¿qué es más rentable?

Esta semana todas las miradas están puestas en BBVA, pero por diferentes motivos. Antes de que su consejero delegado, Carlos Torres Vilaanunciara los planes de la entidad, el banco tenía fijado en el calendario el comienzo de su scrip dividend. La entidad es una de las siete cotizadas que tienen previsto retribuir al accionista a lo largo del mes de abril.

Como viene siendo habitual desde hace unos años, la estrategia empleada en esta ocasión es el dividendo elección. Eso sí, el banco ha hecho un esfuerzo por retornar al efectivo. De hecho, de los cuatro pagos efectuados con cargo a las cuentas de 2015, uno (el del mes de julio) fue en metálico, fórmula que siguió el reparto efectuado a comienzos de año.

En cualquier scrip dividend, el accionista debe elegir entre tres opciones (recibir las nuevas acciones de la ampliación de capital, vender los derechos en el mercado o pedir a la entidad la compra de los títulos). Escoger una u otra dependerá, en última en instancia, de cuales sean los objetivos del accionista.

Todos aquellos que lo que persigan es incrementar su peso en la entidad tendrán que decantarse por la recepción de las nuevas acciones. Para conseguirlo, el accionista solo deberá esperar a que los derechos se transformen en acciones. Esta estrategia es la que emplea por defecto cualquier cotizada que recurre al scrip dividend para premiar la fidelidad de sus accionistas. Según la información remitida por BBVA a la CNMV, la ecuación establece que para recibir una nueva acción serán necesarios 46 acciones antiguas. Es decir, se requieren 46 derechos de suscripción preferente para optar a un nuevo título. En caso de que nadie solicitara el efectivo, el número máximo de acciones que el banco tiene previsto emitir son 138,4 millones.

Sin embargo, si lo que el accionista prefiere es dinero en efectivo podrán escoger entre vender los derechos en el mercado o solicitar al banco la compra. Para conseguir la máxima rentabilidad, deberá seguir muy de cerca la evolución de la cotización así como el calendario.

Los derechos de suscripción preferente comenzaron el martes a cotiza en el mercado, coincidiendo con una sesión en la que las ventas se apoderaron de los títulos. Después de caer un 7%, al día siguiente continuó la tendencia bajista, aunque más moderada. Los derechos se dejaron en esta ocasión un 0,83%, suficiente para abandonar el nivel de los 0,12 euros. Si durante el periodo fijado por BBVA las acciones siguen la tendencia bajista, y con ellas, los derechos, la opción que reportaría mayor rentabilidad sería la de solicitar al banco la compra de delos derechos. Esto equivaldría cobrar el dividendo en efectivo. Para recurrir a esta alternativa, el accionista tiene de plazo hasta el 14 de abril y siete días después, el 21, recibirán el dinero en metálico. El precio de compra fijado por la entidad con 0,129 euros.

Sin embargo, si en los próximos días, las acciones y los derechos remontan, quizá resulta más atractivo vender los derechos en el mercado a todo aquel que esté interesado en aumentar su participación en el banco. En este caso, el plazo es hasta el 19 de abril, día en el que finaliza el periodo de negociación de los derechos de asignación gratuita.

Pero el accionista debe tener presenta un último aspecto la retención fiscal. La eliminación de la exención fiscal para los primeros 1.500 euros en concepto de dividendos ha provocado que cada vez resulte menos rentable solicitar el efectivo. A partir de ahora todos los dividendos tributan. Los primeros 6.000 euros en concepto de dividendos tributan al 19%, a los que oscilen entre 6.001 y  50.000 euros se les aplica una retención del 21% y de 5.001 en adelante, se aplica el 23%.

Por contra, si los derechos se venden en el mercado, el pago fiscal se aplaza hasta el momento de la venta de las acciones. No hay retención en el momento de la venta. El efecto que tiene la desinversión es el de rebajar el precio de compra. Por último, el que reciba las nuevas acciones también estará exento de tributación hasta que se desprendan de ellas.