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Los transmisores de la herencia de la banca española

Los transmisores de la herencia de la banca española

Ahora sí. Los banqueros más veteranos del sector financiero, Isidro Fainé, Braulio Medel y Amado Franco (aunque lleva solo 12 años como presidente de Ibercaja, pero toda su vida profesional como directivo de la entidad) deben dejar parte de sus funciones, según fija la ley de cajas de ahorros y fundaciones. Dos de ellos, Medel y Franco, ya han elegido entre ser presidentes de las fundaciones que son, a su vez, dueñas de los bajcos Unicaja e Ibercaja, respectivamente, o tener el mismo cargo pero en estas entidades financieras.

Curiosamente, cada uno ha elegido un cargo diferente. Mientras que Amado Franco ha optado por mantener la presidencia de Ibercaja Banco, Medel ha preferido seguir con la de la Fundación Unicaja y renunciar así al rango de banquero. La decisión de Medel es la que más ha sorprendido. Primero porque se ha adelantado en tres meses, como Franco, al plazo que marca la ley para dejar uno de los dos cargos (fundación o banco), y segundo porque al final haya decidido acabar sus días profesionales como número uno de la fundación bancaria y no de un banco. Seguro que en su decisión ha tenido gran influencia el hecho de que al final lo que haga Unicaja Banco estará aprobado y diseñado por su dueño, la fundación.

Ahora, la gran incógnita es que hará Isidro Fainé (de 73 años de edad), presidente de la Fundación Bancaria La Caixa y presidente de Criteria y de CaixaBank. Varias fuentes del sector apuntan a que lo lógico es que se quede como presidente de CaixaBank y abandone la Fundación. Y solo unos pocos creen que dejará el banco para mantener su sillón en la Fundación, que es hasta ahora donde se proyecta el futuro de CaixaBank. Pronto se sabrá la respuesta, ya que antes de junio debe comunicar su decisión, que a diferencia de la de sus homólogos ya citados, supondrá un impacto en el sector, dada la influencia de La Caixa en general en el mercado financiero español y en el Ibex (CaixaBank cotiza) y de su presidente en particular. Hay que recordar que Fainé acaba de ser reelegido, por otros seis años, presidente de la CECA.

Otro histórico presidente, y antes director general, del sector, es Carlos Egea, número uno de BMN y antes de Cajamurcia, pero a diferencia de sus colegas de Ibercaja, Unicaja y La Caixa, Egea no debe elegir donde quiere quedarse porque el principal accionista de esta entidad no es una fundación, sino el Estado a través del FROB.

Y ya que estamos hablando de banqueros veteranos, Francisco González, cumplirá el próximo mes de mayo 20 años como presidente. En mayo de 1996 fue elegido como primer ejecutivo de Argentaria, por el Gobierno de José María Aznar. La primera gran medida que tomó González al llegar a la presidencia de esta entidad fue su privatización. La segunda, aunque tres años y medio después, fue la fusión de Argentaria con BBV, operación que dio lugar a BBVA.

González volvió a ser reelegido presidente de BBVA por otros tres años más, es decir, hasta comienzos de 2019, en la última junta general de accionista de la entidad, celebrada el pasado 11 de marzo. González tiene 71 años de edad, y el límite impuesto en los estatutos del banco para ostentar este cargo es hasta los 75 años.

Otro banquero que presume de veterano en el sector, es José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. Con 62 años recien cumplidos (el 4 de febrero), lleva 40 años trabajando en el sector, como le gusta recordar cuando puede. El próximo 9 de mayo hará cuatro años que el Gobierno recurrió a él para presidir Bankia tras la destitución de Rodrigo Rato. Goirigolzarri puede que sea en estos momentos (bueno, desde que llegó a Bankia) el banquero más vigilado del sector y por el contribuyente. Su principal labor era y es hacer rentable a este banco del Estado (y parece que lo ha cumplido ya que es la entidad con mayor rentabilidad del sector, tras Bankinter) y recuperar las ayudas inyectadas en Bankia, que ascienden a 22.424 millones de euros. En este punto está mas atrasado, ya que su idea inicial era haberla privatizado como tarde a principios de este año, pero todo indica que es imposible.

El bajo precio de la acción, como consecuencia de la volatilidad de los mercados, que están castigando sobre todo al sector financiero, han frenado su privatización, y por lo tanto la devolución de las ayudas al Estado y en consecuencia al contribuyente. Goirigolzarri insiste en que se va a dejar la piel en devolver este dinero a los españoles. Incluso el banquero es capaz de ponerse “una pancarta” o convertirse en “un hombre anuncio” para que sepan todos los contribuyentes que Bankia es suyo, y cuanto más gane la entidad, antes se devolverán las ayudas. Así de convincente se mostró Goirigolzarri la semana pasada horas antes de que se celebrara la junta en Valencia.
Hablando de juntas, la de Santander, celebrada el viernes en la capital cántabra, tuvo de protagonistas a los accionistas. 27 tomaron la palabra. Y su presidenta, Ana Botín, contestó a todos, uno por uno, lo que gustó a los inversores.