Primark expone las bases de su política de sostenibilidad

Moda de bajo coste con alto contenido social

Paul Lister y Katharine Stewart, responsables de ética y sostenibilidad de ABF y Primark, respectivamente, en la tienda que la compañía textil tiene en la Gran Vía de Madrid, el jueves pasado.
Paul Lister y Katharine Stewart, responsables de ética y sostenibilidad de ABF y Primark, respectivamente, en la tienda que la compañía textil tiene en la Gran Vía de Madrid, el jueves pasado.

La apertura de la tienda de la compañía textil irlandesa Primark en la Gran Vía de Madrid, el 15 de octubre de 2015, ha supuesto un auténtico fenómeno social. Nunca antes la inauguración de una tienda había desatado tal expectación. Pero la política de bajos precios de la cadena irlandesa, que ha hecho que se vuelva tan popular, ha despertado también el debate sobre el modelo de negocio de la compañía, que además se vio señalada tras el derrumbe del edificio Rana Plaza en Daca (Bangladés) que albergaba fábricas textiles, al igual que las compañías españolas Mango, Inditex o El Corte Inglés. El próximo 24 de abril se cumplen tres años del colapso del Rana Plaza, donde murieron más de 1.100 personas y cerca de 2.500 resultaron heridas.

Para explicar lo que hace Primark y cómo lo hace, la semana pasada visitaron Madrid Paul Lister y Katharine Stewart, responsables, respectivamente, del área de comercio ético y sostenibilidad medioambiental de ABF (Associated British Food, la empresa matriz de la compañía textil) y de Primark.

Eliminación de sustancias químicas

Respecto a los productos químicos empleados para confeccionar sus prendas, en Primark “se trabaja con los proveedores para que no empleen productos nocivos y con las compañías químicas para que formulen productos menos perniciosos”, explica Katharine Stewart. “Es parte de la auditoría que hacemos a las fábricas. En Bangladés trabajamos en colaboración con el IFC en proyectos para ver cómo se puede trabajar con productos químicos de forma más limpia. Formamos parte de una coalición de unas 40 marcas agrupadas bajo las siglas ZDHC (Zero Discharge of Hazardous Chemicals)”, añade.

“El primer elemento de la responsabilidad corporativa es saber dónde se fabrican tus prendas. Nosotros sabíamos que estábamos en Rana Plaza y conocíamos la fábrica”, afirma rotundo Paul Lister. “Y una vez que lo conoces, tienes que asegurarte de que se fabrican conforme al código de conducta que tú exiges a tus proveedores. Nosotros habíamos auditado en numerosas ocasiones a la empresa New Wave Bottoms, que estaba en la segunda planta del Rana Plaza. Sabíamos qué se hacía ahí y cómo se hacía, y no era una mala fábrica”, continúa el ejecutivo de ABF.

Pero hasta el momento en que ocurrió el accidente nadie se había dado cuenta de que el problema era el edificio en sí, que estructuralmente era un riesgo. “Ninguna de las auditorías incluía mirar la calidad estructural del edificio. Ahora, cuando hacemos esas auditorías también miramos la estructura física. Hemos hecho 280 auditorías en Bangladés”, remarca Lister. “Hemos contratado a nuestro propio ingeniero estructural para hacer esas auditorías técnicas y para hacer el seguimiento. Cuando lo hicimos, solo había cuatro que tuvieran estándares internacionales para hacer ese trabajo, uno de ellos es el que contratamos”, apunta Katharine Stewart.

El año pasado se hicieron más de 2.500 auditorías de las diferentes empresas proveedoras de Primark, un total de 700 en 28 países. Para ello la compañía tiene un equipo de 60 personas, que serán 80 este año, exclusivamente para hacer inspecciones.

Hasta el momento, Primark ha pagado 14 millones de dólares en ayuda y compensación a las víctimas: 668 trabajadores (o las personas a su cargo) de su proveedor, New Wave Bottoms. De esa cifra, 11 millones corresponden a pagos a largo plazo que Primark ha realizado directa e íntegramente en efectivo. Los tres millones restantes son de ayudas a los trabajadores de la cadena de suministro de sus competidores.

Desde los centros de producción, en países como China o Bangladés, Primark transporta sus prendas a los diferentes centros de distribución principalmente por barco. Y dentro de los propios países, la forma más eficiente y también más limpia es trasladarlo por tren. “Una de las razones por las que podemos vender a precios muy bajos es porque somos una compañía tremendamente eficiente en costes”, sentencia Lister.

60.000 empleados

Primark cuenta con 299 tiendas en 10 países: Alemania, Austria, Bélgica, España, Estados Unidos, Francia, Holanda, Irlanda, Portugal y Reino Unido y emplea aproximadamente a 60.000 personas. En España está presente desde 2006 y actualmente cuenta con 41 tiendas y emplea a 7.400 personas.

Primark promueve un modelo de formación permanente que prevé diversas forma de integración en la vida de la empresa. Antes de abrir una tienda, contacta con organizaciones locales, centros de empleo, escuelas y universidades para la contratación del personal. El reclutamiento se hace mediante una propia tecnología online. “Hay muchísima gente que ha empezado en la tienda, ha seguido en puestos de responsabilidad intermedia y ha acabado en posiciones de alta dirección. Es algo muy frecuente y se fomenta, y así queremos que siga”, enfatiza Lister.

La empresa textil cuida también el impacto de sus tiendas en el medioambiente. Actualmente, el 95% de sus establecimientos tiene un sistema de gestión que asegura el uso eficiente de la energía. Además, recicla prácticamente todos los residuos que generan sus tiendas, incluido el cartón, el plástico y las perchas. En 2012-2013, Primark recicló 44 millones perchas y 19.000 toneladas de cartón, que se convierten en las bolsas en las que los clientes se llevan sus compras.