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Cien años de rojo pasión en los labios

Forma parte del ritual de belleza universal. En el siglo XX fue usado para reclamar derechos de las mujeres

Barra de labios de YSL.
Barra de labios de YSL.

Ya en la antigüedad, 5.000 años atrás, lo utilizaban los sumerios, los egipcios, los griegos y los romanos, cuando se trituraban piedras semipreciosas para adornar labios y ojos. Cleopatra se pintaba los labios con escarabajos carmín triturados, huevos de hormiga o escamas de pescado. En aquella época se utilizaban pastas elaboradas con ceras con colorantes extraídos de animales, rocas o plantas. Pero no fue hasta 1884, cuando los perfumistas franceses comenzaron a introducir en París la primera barra de labios de la historia moderna (envuelta en papel de seda y elaborada con sebo de ciervo, aceite de ricino y cera de abejas). Sin embargo, este producto fue rechazado porque era concebido como un producto ligado a la prostitución.

La barra de labios también se utilizó a principios del siglo pasado como símbolo de rebelión y de reclamación de derechos y de igualdad por parte de las mujeres en Estados Unidos y en Reino Unido. Muchas sufragistas estadounidenses llevaban lápiz de labios de color rojo en su lucha por el voto femenino. En 1910, Elizabeth Arden empezó a defender el canon de belleza femenino y sensual, a través precisamente del color rojo, y contribuyó a que las mujeres se sintieran poderosas. De hecho fue el primer producto de maquillaje cuyo uso en público fue socialmente aceptado.

Un negocio que solo en EEUU mueve más de 2.100 millones

Barra de labios de L'Oreal
Barra de labios de L'Oreal

Pese a su pequeño tamaño, la barra de labios genera un cuantioso negocio. La consultora IbisWorld, especializada en estudios de mercado, realizó un informe sobre la industria en 2012. Aquel año, solo en Estados Unidos, las ventas de este producto generaron más de 2.100 millones de dólares, y un beneficio neto entre los productores de 228 millones de dólares. Además, preveía una cuota de crecimiento hasta 2017 del 3,2%. Solo en el país norteamericano, hasta 69 empresas las fabricaban.
La principal, por su liderazgo en cuota de mercado, era Procter & Gamble, con un 25,7% de cuota. Le seguía el grupo Estée Lauder, con un 17,4%, y Revlon, con un 16,5%. Por tipología, las barras de labio con un toque de brillo significaban el 45,6%de las ventas, mientras las acabadas en mate suponían el 40,4%del total.

No fue hasta 1915, cuando el visionario y fabricante estadounidense Maurice Levy concibió la barra de labios tal y como se conoce en la actualidad, en lipstick: unió un lápiz labial sólido a un envase que se deslizaba y lo colocó dentro de un tubo de metal con tapa, y de esta manera la barra se deslizaba a la parte superior.

Desde entonces, es uno de los complementos más vendidos y populares del mundo, y un icono y símbolo, sobre todo en su variante de color rojo, del ritual de belleza más universal y sensual. De hecho, según un estudio de L’Oréal, cada año se venden en el mundo más de 900 millones de unidades de barras de labios.

El primer pintalabios fabricado en España lo sacó al mercado el grupo barcelonés Puig en 1922, y fue bautizado con el nombre de Milady. Y un año más tarde, en Tennessee, James Bruce Mason patentó el primer lipstick con un mecanismo giratorio, y que más de 50 millones de mujeres estadounidenses comenzaron a usar en ese mismo instante. El mecanismo sigue vigente a día de hoy.
En 1927, el químico Paul Baudecroux creó el primer carmín indeleble, el Rouge Baiser. Este producto no será reconocido popularmente hasta 15 años después, con el trazo del lápiz de Gruau. Diez años más tarde, el labial Guitaré copia la fórmula y la lanza teniendo un gran éxito con el siguiente eslogan: “Los besos que traicionan ya no existen. El carmín Guitaré perdura y no deja rastro”.

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, la barra de labios se convirtió en uno de los mejores antidepresivos. En 1941, según publicaba el diario The New York Times, en Estados Unidos se vendieron barras de labios por valor de veinte millones de dólares, una cifra en constante aumento a lo largo de la guerra.

Cronología

Antigüedad. Es uno de los productos de belleza más antiguos. Cinco mil años atrás lo utilizaban los egipcios, romanos o lo griegos. Cleopatra elaboraba sus propios pintalabios con escarabajos de color rojo triturado, con escamas de peces o huevos de hormiga.

1915. El fabricante estadounidense Maurice Levy concibió un revolucionario sistema:el lápiz labial dentro de un tubo de metal con tapa, con un mecanismo que se deslizaba a la parte superior. Este mismo sistema se sigue aplicando a día de hoy.

1922. La primera barra labial made in Spain salió al mercado de la factoría del grupo barcelonés Puig en la década de los años 20. Fue bautizada con el nombre de Milady. Y un año más tarde, en Tennessee, James Bruce Mason patentó el primer lipstick con tubo giratorio, tal y como se usa hoy día, y que más de 50 millones de mujeres empezaron a comprar en el mismo instante que salió a la venta.

1940. La Segunda Guerra Mundial fue uno de esos momentos en los que las mujeres se aferraron a la barra de labios para levantar el ánimo, Según publicaba en 1941, The New York Times, en Estados Unidos se vendieron barras de labios por valor de veinte millones de dólares, una cifra en constante aumento a lo largo de la guerra.

1950. El químico Hazel Bishop (Nueva York) desarrolló el primer labial en formato barra de larga duración que no dejaba manchas al besar. En esa misma década, el color rojo más de un millar de tonalidades.

1960. Dior introdujo el lápiz de labios con un brillo muy suave y más tarde, Max Factor creó un lápiz de labios denominado Strawberry Meringue, que tuvo una gran aceptación en el mercado.

1970. En los años 70, Serge Lutens introdujo tonos violetas y colores fuertes. También en 1978, Yves Saint Laurent creó su primera barra de labios, en su deseo de vestir también los labios de las mujeres, en los mismos tonos que sus vestidos de alta costura. Casi 40 años despeñes, Rouge Pur Couture sigue siendo manifiesto de una feminidad atrevida.

2016. El pintalabios sigue siendo fuente de inspiración.

En el conflicto bélico se sustituyó el metal de las barras labiales por el plástico. Yfue Elizabeth Arden la que vio la oportunidad de crear distintas tonalidades de color rojo, como el tono Victoria, a juego con los uniformes de las mujeres que prestaban servicio en el ejército. El cine, con figuras como Elizabeth Taylor, Marilyn Monroe, Bette Davis o Joan Crawford, también contribuyó a impulsar el consumo de este producto de belleza. A fines de 1940, se inventó el lápiz labial con una fórmula de color de larga duración. Desde entonces, puede decirse que se ha ido innovando, añadiendo variedades cromáticas, texturas, y toda firma de belleza apuesta por tener una barra de labios. Larga vida al pintalabios.