Editorial

Hepatitis y transparencia

Los fármacos innovadores aportan mucho a la salud pública, y también tienen un elevado impacto en la factura de la sanidad. El año pasado, tras una intensa movilización de los decenas de miles de enfermos de hepatitis C, el Gobierno aprobó el uso del Sovaldi, un medicamento de elevada eficacia que ha servido para salvar a pacientes de una muerte segura y para mejorar la calidad de vida del resto. La solución llegó bajo una fuerte presión:la causa de los pacientes tuvo gran impacto en la opinión pública y algunos tribunales empezaban a intervenir. Era adecuado atender la demanda social.

Lo extraño ha sido la falta de transparencia que ha rodeado al proceso. La negociación fue muy prolongada sin que después se hiciera público el coste final de cada tratamiento, que se estima cerca de los 15.000 euros por paciente. Lo que sí se sabe es que ese acuerdo ha dado un vuelco en el sector que sitúa al laboratorio Gilead como el de más ventas en el mercado español, con 1.755 millones de euros, lo que se explica solo por el impacto de esta terapia. Vienen en camino más fármacos innovadores, también muy caros, para otras dolencias. Es necesario apelar a la responsabilidad de industria y autoridades para que la exigencia de fármacos a la última sea compatible con la sostenibilidad del sistema.