TRIBUNA

¿Dónde está la nieve?

Al recibir el Oscar 2016, Leonardo DiCaprio advirtió de que “nuestra producción se tuvo que ir al extremo sur del planeta para encontrar nieve. El cambio climático es real. Está sucediendo ahora. Es la amenaza más urgente que enfrenta nuestra especie, y tenemos que trabajar colectivamente”.

Investigando las nuevas epidemias, se sospecha que el calentamiento global puede estar incidiendo en cambios muy importantes en las corrientes de mosquitos portadores de infecciones y en sus características. Previene el Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas de Estados Unidos que “cuanto mayor es el calentamiento, con más rapidez pueden desarrollarse los mosquitos de huevos a adultos, y más rápido pueden inocular virus”. The New York Times pregunta: “La emergencia de salud publica que afecta a los bebés deformados emergió en 2015, el año más caluroso en los récords históricos… ¿Será una coincidencia?”. Destaca que junto al zika se propagó el dengue, que está enfermando a 100 millones de personas por año, y matando miles. ¿Son advertencias?

Desequilibrios, enfermedad, migraciones masivas, son algunos de los emergentes del cambio climático. Las empresas privadas pueden hacer contribuciones fundamentales. La Cumbre de París acordó que es urgente adoptar un modelo de energías limpias, y las empresas asumieron en ella responsabilidades muy relevantes e incluir plenamente lo ambiental en sus políticas. Con el liderazgo de Bill Gates se ha formado asimismo un fondo de empresas líderes que se propone invertir fuertemente en la investigación sobre tecnologías no contaminantes innovadoras.

La humanidad necesita del pleno involucramiento de la empresa, motor de desarrollo y de avance tecnológico en este desafío que el papa Francisco ha puesto en el centro de las prioridades mundiales en su tan elocuente y documentada encíclica Laudato Si. Es alentador al respecto el avance de los fondos que invierten en empresas que asumen el ambiente, lo social y el buen gobierno corporativo entre sus metas centrales. Según señala The Wall Street Journal, dichos fondos pasaron en Estados Unidos de 200 en 2005 a 900 en 2014, y de manejar recursos mínimos en 2005 a cinco billones de dólares en 2014. Sin embargo, se necesita marchar aún más rápido ante las proyecciones sobre deterioros ambientales. Que continúen avanzando la cultura y los compromisos ambientales en las empresas privadas es una de las fronteras principales donde se juega el futuro global.

La nueva obra del autor es ‘Responsabilidad social en acción’