Es ligeramente inferior a lo previsto por Economía

Sabadell y FGD cifran en 11.000 millones el 'agujero' de CAM

El presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu.
El presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu.

Ya hay una cifra muy aproximada de lo que va a costar el agujero de la antigua CAM (Caja del Mediterráneo): algo menos de 11.000 millones de euros. Esta es al menos la cifra que maneja el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) y Banco Sabadell, propietario de CAM tras su compra efectiva en junio de 2012.

Sabadell ha recogido en su informe anual correspondiente a 2015 el impacto contable que ha aplicado el pasado ejercicio como consecuencia de la compra de CAM con un esquema de protección de activos (EPA) para cubrir sus cartera tóxica de créditos, que ascendió en el momento de su adquisición a 24.000 millones.

En este documento, el banco que preside Josep Oliu calcula que la pérdida esperada hasta 2021 (fecha en la que finaliza el EPA) será de 5.500 millones de euros para el FGD –que se nutre de las aportaciones de todos los bancos–, a los que se suman los 3.900 millones ya provisionados en CAM por este organismo, y que se acaban de agotar. A esta cifra hay que sumar otros 1.400 millones de euros, que Sabadell ha provisionado como marca la norma, y que corresponden al 20% de los créditos fallidos, ya que el 80% los aporta el FGD y solo el resto el banco que preside Oliu.

Estos cálculos rebajan ligeramente la cifra que el ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos, estimó hace dos años. Guindos explicó que el rescate de la CAM podría acabar costando 15.000 millones de euros, aludiendo a la “negativa” evolución de los valores de la entidad. La cifra ahora recalculada coincide con lo que Sabadell estimó cuando adquirió CAM, y que supone alrededor del 50% del total de la cartera fallida de créditos de la antigua caja de ahorros alicantina.

Sabadell comunicó ayer también a la CNMV que someterá a la aprobación de su próxima junta general ordinaria de accionistas, que tendrá lugar el 31 de marzo, la creación de un incentivo complementario a largo plazo para directivos vinculado al incremento del valor de los títulos de la entidad.

Estos incentivos incluirán también a los directivos de su filial británica TSB. Este incentivo consistirá en la asignación de un número determinado de acciones a los beneficiarios, que serán los consejeros ejecutivos, la alta dirección y otros directivos del grupo.