‘El País’ recuerda en un documental cómo se vivió el 23-F en su redacción

La noche más larga de la historia de la democracia

La película documental recorre la historia de la mítica edición especial

Periodistas, trabajadores de la rotativa, lectores y políticos son los protagonistas

Foto de familia de la presentación de la película-documental 'El País con la Constitución'.
Foto de familia de la presentación de la película-documental 'El País con la Constitución'.

"A lo mejor es lo último que haga como director, pero el periódico va a salir a la calle y lo va a hacer con un editorial contra los golpistas”. Así recuerda Augusto Delkáder, subdirector de El País en 1981, la firme reacción del director del diario, Juan Luis Cebrián, la tarde del 23 de febrero, la del fallido golpe de Estado. Una decisión, tal y como reconocen algunos de los protagonistas, que condicionó en buena parte los acontecimientos de aquella angustiosa noche.

Recordar lo que sucedió hace 35 años, y que no caiga en el olvido sobre todo para generaciones posteriores, ha sido el objetivo de la película-documental El País con la Constitución, que se estrenó ayer en el cine Capitol de Madrid. Personalidades del mundo de la política, la cultura y el periodismo acudieron al estreno, como el ministro de Asuntos Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo; Ángel Gabilondo, portavoz del PSOEen la Asamblea de Madrid, el ex secretario general de la OTAN Javier Solana, el director de cine Imanol Uribe, la periodista y escritora Rosa Montero, o el catedrático Antonio Elorza. Desde las 22 horas de hoy, podrá verse en la web de dicho diario (www.elpais.com).

La cinta, de aproximadamente 60 minutos, dirigida por Daniel Cebrián, rinde homenaje con el testimonio de 60 protagonistas a aquella histórica edición, que salió a la calle en menos de tres horas, y permitió informar a muchos madrileños de lo que sucedía en el interior de Las Cortes. La película revive los pasos que dieron aquellos ejemplares, desde la redacción del periódico en la calle Miguel Yuste hasta el Congreso de los Diputados, pasando por las rotativas, las calles de Madrid y el hotel Palace. “No he querido contar la historia del 23-F, sino cómo se vivió en la redacción de El País aquella noche”, afirmaba ayer, antes del estreno, Daniel Cebrián.

“Del 23-F parece que lo sabemos todo, pero dimos con una historia de la que nadie había hablado y escrito en primera persona, a través de la memoria de los protagonistas”, explica Maruxa Ruiz del Árbol, redactora y documentalista miembro del equipo de 12 personas que ha trabajado en el proyecto.

Los testimonios pertenecen a aquellos que se arriesgaron a sacar esta edición a la calle, a pesar de la juventud del periódico y del peligro que suponía tal decisión si el golpe triunfaba. “Por llevar un periódico de El País podías sufrir un atentado”, señala en el documental Sol Álvarez Coto, redactora jefe de nacional en aquella época.

Así, lejos de los fotogramas de archivo tantas veces vistos y de sobra conocidos, el protagonismo recae en las imágenes y experiencias, recopiladas durante más de cuatro meses, de los periodistas que escribieron esas páginas, los trabajadores que las imprimieron, los repartidores que hicieron llegar la edición a cada rincón de Madrid, y de los políticos que, secuestrados en el Congreso de los Diputados, pudieron ver la histórica portada desde sus asientos.

Uno de esos testimonios es el de Bonifacio de la Cuadra, histórico cronista parlamentario de El País, que recordó sobre el escenario del cine Capitol que, “durante cinco o seis segundos tuve una reacción insensata. Soy cobarde, pensé que se habían acabado la democracia y la Constitución, y que el cobarde se convertía en contador de historias”.

La secretaria de redacción, Rosi Rodríguez, recordó las llamadas telefónicas que esa noche recibió:desde una señora asustada porque su hijo estaba haciendo el servicio militar en Móstoles, un señor que llamó desde Valencia diciendo que habían desaparecido los estorninos, otros con vivas a la Guardia Civil... Conversaciones que ha mantenido en secreto durante 35 años, porque esa noche no consideró oportuno distraer a nadie con semejantes banalidades en un momento tan trascendental.