Tribuna

Iowa, anticipo de Clinton contra Rubio en otoño

Las cosas se aclaran y simplifican tanto en el lado demócrata como republicano en los procesos de selección de sus candidatos a la presidencia de EE UU. Los votantes predominantemente conservadores (excepto en algunas ciudades de tamaño pequeño y las universidades) del estado de Iowa han dado la victoria a Hillary Clinton por la mínima y al senador hiperconservador de Texas Ted Cruz.
Cruz ha ganado porque se ha pateado los 99 condados de Iowa y es realmente un conservador tradicional, especialmente en temas de valores, a diferencia de Trump (converso demagogo que antes era liberal) y Rubio, que con su carisma, atractivo físico, inteligencia y capacidad de cambiar de posicionamiento de manera disimulada se ha convertido en el candidato del aparato republicano, consciente de que Cruz es demasiado conservador para ganar en las generales.
Rubio, joven senador por Florida, cuenta además con una biografía atractiva. Hijo de un refugiado cubano que sin estudios sacó adelante a su familia, el católico Rubio es el ganador moral de Iowa, un estado que no le era propicio. El aparato republicano ahora pondrá toda la financiación posible a disposición de Rubio, que con anuncios negativos ha subido como la espuma en las últimas semanas y casi igualado a Trump, logrando un 23%.
La siguiente contienda es la primaria de New Hampshire, donde al igual que en Iowa, Trump encabezaba las encuestas, pero donde ahora tendrá que reinventarse después de ridiculizar e insultar a todo aquel que le plantaba cara y haber llevado a cabo una campaña hábil en los medios pero insuficiente sobre el terreno. Los votantes predominantemente protestantes de Iowa han demostrado nuevamente su rechazo a que las encuestas nacionales y los analistas les impongan un ganador. Trump ha caído en su propia trampa. Los medios de comunicación, incluso la prestigiosa CNN, estaban deslumbrados con su capacidad de romper todas las reglas tradicionales (insultos, propuestas impresentables, ataques a los hispanos y musulmanes) y continuar encabezando las encuestas. Trump y su espectáculo subió las audiencias de la CNN y Fox, especialmente en los debates. Pero Trump no se atrevió a presentarse al último y torpemente montó un acto alternativo. Este desplante a los votantes de Iowa a pocos días de las primarias le ha perjudicado en Iowa. La participación en Iowa ha superado los 140.000 votantes, cifra récord, pero Trump no ha logrado movilizar a los seguidores que acudían a sus mítines.
De las primarias de New Hampshire del 9 de febrero saldrán tres o como máximo solo cuatro candidatos viables en el lado republicano. Además de Rubio y Cruz, Trump seguirá si lo desea porque financia la campaña con su inmensa fortuna. Hasta ahora casi no había tenido que gastar, porque los medios le promocionaban gratis y sus rivales no se atrevían a criticarle en sus anuncios, especialmente los pagados por los denominados superpacs, entidades vinculadas a los candidatos que pueden gastar de manera ilimitada en cuñas televisivas y de radio. Ahora los superpacs de Rubio y Cruz se ensañarán con Trump. El magnate de Nueva York quizás ganará New Hampshire, pero la tercera (Carolina del Sur) y cuarta (Nevada) primarias se celebran en estados donde el voto de los veteranos de guerra e hispanos, respectivamente, cuentan mucho. Los moderados gobernadores de Ohio (Kasich) y Nueva Jersey (Chis Christie) jugarán su última baza en New Hampshire.
Evidentemente, el dinero no se agota inmediatamente para los candidatos que cosechan malos resultados, y algunos alargan su agonía para permanecer en los medios y promocionar sus libros. Pero a medio plazo los superpacs no tiran el dinero. De los 11 candidatos republicanos que se han presentado en Iowa, únicamente Cruz, Rubio y Trump tienen aún posibilidad de ganar.
En el lado demócrata, Sanders ha librado una campaña elegante pero demasiado radical, denostando incesantemente a Wall Street y los rescates de los bancos. Aunque ha conseguido empatar en el estado que perdió Hillary y también Bill Clinton, no cuenta con la financiación ni apoyo entre los hispanos y afroamericanos para derrotar a Hillary. Aunque faltan muchos meses, las elecciones presidenciales de noviembre seguramente serán una pugna entre Marco Rubio y Hillary Clinton.

Alexandre Muns es Profesor en EAE Business School