España quedaría como único gran país con cuatro telecos celulares

Orange y Bouygues aceleran el fin del cuarto operador móvil en Europa

Tiendas en Francia de Bouygues Telecom y Orange, que han reabierto las negociaciones para su fusión.
Tiendas en Francia de Bouygues Telecom y Orange, que han reabierto las negociaciones para su fusión. Reuters

La nueva estructura del sector de las telecomunicaciones en los distintos países europeos acelera su materialización. Y es que la figura del cuarto operador móvil de red, uno de los paradigmas de la industria de la última década, está acelerando la desaparición con el proceso de fusiones. Ahora le ha llegado el turno a Francia.

Así, Orange ha dado el último paso al confirmar que ha empezado a negociar la compra de Bouygues Telecom. Una transacción valorada en más de 10.000 millones de euros, que supondrá la integración del primer y el tercer cuarto operador de telefonía móvil de red. El movimiento de Orange ha tenido lugar tras el cambio en la predisposición del Gobierno francés (primer accionista además de la teleco) de facilitar las fusiones entre operadoras de telefonía móvil.

Con este cambio, cuatro de los cinco grandes países europeos han dado el paso hacia el fin del cuarto operador móvil. En Alemania, Telefónica Deutschland cerró en otoño de 2014 la compra de E-Plus, filial de KPN.

El grupo español también tiene protagonismo en Reino Unido. Aunque en sentido inverso. En 2015, Telefónica cerró un acuerdo para vender su filial británica O2 a Hutchison Whampoa por cerca de 14.000 millones de euros. El grupo asiático controla 3, el actual cuarto operador. La transacción está pendiente de recibir el visto bueno de las autoridades de la competencia de la Comisión Europea, que tiene de plazo hasta la próxima primavera.

En Italia, Hutchison alcanzó en agosto de 2015 un acuerdo con VimpelCom para combinar sus respectivas filiales en el mercado transalpino en una operación valorada en 22.000 millones de euros. La transacción supondrá la integración del tercer y cuarto operador móvil en Italia. En principio, ambos grupos pronosticaron el cierre de la operación en un periodo de 12 meses.

Así, solo España mantendría cuatro operadores de móvil de red. La escandinava TeliaSonera ha negociado a lo largo de los últimos dos años la venta de su filial Yoigo, pero no ha llegado todavía a ningún acuerdo. En un primer momento, la empresa negoció la venta con Vodafone y Orange, pero no logró cerrar un acuerdo. Posteriormente, en septiembre de 2014, reconoció contactos con Jazztel y otros grupos, pero tampoco hubo acuerdo.

En septiembre, TeliaSonera reconoció que tenía en revisión de nuevo su posición en España, dejando abiertas todas las opciones para Yoigo. En el mercado se rumorea con el posible interés por Yoigo de compañías como Zegona (matriz de Telecable), MásMóvil, Euskaltel y Virgin Mobile. No obstante, de cerrarse algún acuerdo con alguna de estas empresas, en España seguiría habiendo un cuarto operador móvil.

En cualquier caso, no sería descartable una operación en cualquier dirección. Yoigo todavía puede presumir de tener cerca de 3,4 millones de clientes así como de registrar unos ingresos anuales superiores a 800 millones de euros.

Ahora quizá la situación sería más favorable, especialmente tras la ampliación de los límites de espectro para los operadores. Este escenario sería más atractivo para grupos como Orange o Vodafone, si bien, ambas están muy enfocadas en seguir con la integración de Jazztel y Ono, respectivamente.

Otros países

En Países como Bélgica, Austria, Irlanda, Holanda, Portugal y Suiza el número de operadores de telefonía móvil ya se ha situado en tres. Claro que en algunos como Hungría y Dinamarca hay más.

Dinamarca provocó una sacudida para el conjunto del sector europeo tras la decisión de TeliaSonera y Telenor de descartar la integración en el país de sus respectivas filiales. Ambas operadoras rechazaron las condiciones impuestas por las autoridades de la competencia.

Las compañías defienden la consolidación

A lo largo de los últimos tres años, los principales responsables de las operadoras europeas de telecomunicaciones han insistido en la necesidad de seguir adelante con el proceso de consolidación, como punto clave para poder acometer las fuertes inversiones necesarias en las redes de nueva generación (NGA). En su argumentación, han recordado siempre que en Europa hay más de 150 operadores de telefonía móvil, mientras que otros mercados de similar tamaño como EE UU_o China, hay solo cuatro.

Lo cierto es que el proceso de fusiones y adquisiciones ha sido un factor clave para que el conjunto del sector pueda volver al crecimiento. A falta de la publicación de los datos del cuarto trimestre, las telecos del Viejo Continente podrían haber vuelto en 2015 al crecimiento en términos de ingresos después de seis años de caídas, gracias al avance en segmentos como la fibra y los datos móviles vinculados al 4G, además de la reducción del número de competidores como consecuencia del citado proceso de consolidación.

Eso sí, el escenario parece haberse complicado en el Viejo Continente durante los últimos meses con el endurecimiento de la posición de la Comisión Europea con respecto a la consolidación. Durante el pasado otoño, distintos responsables comunitarios cuestionaron que las fusiones sean la solución a los problemas del sector de las telecos, recordando que las propias operadoras están llevando a cabo fuertes inversiones en redes sin necesidad de integraciones.

En este sentido, Bruselas tendrá la última palabra sobre operaciones de gran calado como la fusión de Hutchison y Wind en Italia, así como la compra de Telefónica O2 por la citada Hutchison en Reino Unido.