Jimena von Knobloch y Jaime Landeta, fundadores de Apodemia

"Sin recursos también se puede montar un negocio"

"Sin recursos también se puede montar un negocio"

Apodemia es el nombre de una mariposa, viajera y luchadora. Su migración comienza en Brasil, donde emprende vuelo hasta Canadá. En el trayecto, el lepidóptero muere pero sus descendientes siguen el camino hasta llegar al final. Esta historia cautivó a Jimena von Knobloch, el alma creativa de esta firma de joyería, y a Jaime Landeta, el cerebro estratégico. “Nos gustó ese sentimiento emprendedor, esa vocación internacional de esta mariposa, en un mundo cambiante, donde hay que estar pendiente de las tendencias”, afirma Von Knobloch.

Madrileña de 27 años, licenciada en Publicidad y Marketing, comenzó diseñando unos tocados con mariposas de tela para un acto solidario organizado por su madre, Adriana Luengo, decoradora de interiores. En unas horas volaron, algo que le ocurría cada vez que colaboraba con sus creaciones en mercadillos solidarios. Fue ahí cuando toda la familia decidió apoyarla para que comenzara a diseñar sus propias joyas. Su padre, escultor, le había inculcado su pasión por el dibujo, además de enseñarle la técnica de la cera perdida, un procedimiento escultórico utilizado para moldear figuras de metal. Comenzó a hacer pequeñas joyas, mientras finalizaba la carrera, que vendía con éxito entre sus amigas.

La aceptación cada vez era mayor, así que decidió convertir este pequeño juego en proyecto empresarial. Para ello necesita de la ayuda de un socio, que dibujara una estrategia, y es cuando Jaime Landeta, madrileño de 20 años, decide abandonar su trabajo en banca de inversión en BBVA para seguir este camino juntos e invertir los 1.500 euros que tenía ahorrados en la compra de material para elaborar las primeras piezas de joyería y para abrir su primera página web. Es licenciado en Económicas, y previamente trabajó en Altium Capital. “Dejé el trabajo porque vimos que podíamos desarrollar algo juntos, que había mercado para crear una marca española de joyas de autor, para usar 24 horas durante los siete días, con vocación internacional”.

Crearon Apodemia en 2013, comenzaron vendiendo en tiendas multimarca y ya cuentan con tres locales en Madrid. En proyecto tienen abrir alguna tienda en la capital, en Barcelona y en Valencia. Facturan 500.000 euros al año, desde el primer día es una empresa rentable y es en estas fechas navideñas cuando hacen el 30% de la facturación. “No pedimos financiación externa y durante dos años y medido Jimena y yo hemos estado sin sueldo”, advierte Landeta.

El despacho de ambos se encuentra al fondo de la tienda de la calle de Hortaleza. Se trata de un pequeño espacio, aseguran que no necesitan más, donde trabajan codo con codo. Ella, en un pequeño y acogedor taller que se ve desde la tienda, donde trabaja en los diseños originales de las piezas. Él, en uno más al fondo y más pequeño, repleto de carpetas y de documentación. La fabricación se realiza fuera de España pero el acabado final se hace en casa con un baño de oro blindado, patentado por ellos mismos y desarrollado por un ingeniero.

La mesa de Jimena von Knobloch es fiel reflejo de su personalidad, delicada, ordenada y femenina. Trabaja rodeada de plantas, de cuadernos y de lápices para dibujar. Tiene diseñadas 1.100 piezas diferentes, con un precio medio de 60 euros.

Sueñan con mariposas

Ella sueña con mariposas; él, con llenar un mapa del mundo, diseñado por su socia, de lepidópteros, uno por cada tienda que abran. “Si apuntas a las estrellas llegarás a la Luna. De momento, solo hay tres pero sueño con llenar de mariposas el mapa”, afirma Jaime Landeta. Él es enérgico y decidido, con ganas de comerse el mundo, pero sin prisa por crecer demasiado. “Quiero demostrar a la gente que no tiene recursos que ellos también pueden montar su propio negocio, a pesar de que no existen ayudas financieras para los emprendedores. Todo son dificultades, pero poco a poco se consigue”, señala.

Aseguran que requieren pocas cosas para trabajar, una mesa y un ordenador, y todas las horas del día. Jimena von Knobloch necesita además tener una pequeña colección de mariposas con plumas que compró en un viaje a París. “Son mi referencia, como las plantas, las orquídeas, palmeras y bananeros, que cuido yo”.

Ambos se complementan en la forma de trabajar, tranquila, sin sobresaltos. “Jimena es la belleza, es el alma, es la esencia de esta empresa”. Ella asegura que “Jaime es la cabeza”. Apodemia empieza a coger forma y ellos tienen que empezar a montar una estructura empresarial.

 

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