Carlos Otero, director general de Visionlab

“Los audífonos son la revelación en las ópticas”

Carlos Otero, director general de Visionlab.
Carlos Otero, director general de Visionlab.

El negocio de las ópticas ha sufrido durante la crisis una gran caída de hasta el 40%. Por ello, se han explorado fórmulas, además de la tan conocida guerra de precios, como la búsqueda de nuevas líneas de negocio. Carlos Otero, consejero delegado de Visionlab, defiende que las lentes de contacto y los audífonos son una forma de recuperar el crecimiento.

Pregunta. ¿Hay ya síntomas de mejora en el consumo en las ópticas?

Respuesta. Ha sido un buen año para Visionlab, vamos creciendo en dos dígitos y estamos francamente contentos. La óptica es de mucha presión. España es el país del mundo con más ópticas por habitante. Tenemos aproximadamente una por cada 4.800 habitantes, que es un disparate teniendo en cuenta que el mercado es pequeño. En Alemania hay una por cada 9.800 personas. Nos defendemos de la competencia con campañas de publicidad muy agresivas y con mucha imaginación. En el sector se habla ahora mismo de crecimientos en torno al 8% o 9%.

P. ¿Acabará ahora la guerra de precios de los últimos años en el sector?

R. En un sector tan atomizado, con tantos puntos de venta, lo que se quiere es vender más. Por eso, esa guerra de precios existe y seguirá existiendo. Lo que esto ha provocado es que se reduzcan márgenes. Somos tan poco rentables como cualquier otro negocio de retail.

P. Su empresa ha apostado recientemente por los servicios de audiología. ¿Qué supone esta nueva línea de negocio?

R. El core de nuestro negocio sigue siendo la gafa graduada, con el 70% de las ventas del sector. Los complementos que nos vienen muy bien son las lentes de contacto, aunque en España tienen una penetración baja. La gafa de sol es más fashion y, aunque vendemos mucho, tenemos la competencia del retail. Los audífonos son el segmento revelación dentro del mundo de la óptica. Antes era un servicio adicional, pero el gran boom ha sido el año 2015, casi hemos multiplicado por tres las ventas. Nos hemos dedicado a abrir algunos puntos de venta solo de audífonos. El problema es que a la gente que oye mal le sigue dando vergüenza acudir a estos aparatos porque se asocian a la edad, pero ya no es el cacharro que era antes, ya casi no se ven y se pueden conectar al iPad y otras apps. La tecnología que lleva es absolutamente espectacular.

P. ¿Dará este negocio más márgenes que las gafas? ¿Se repetirá la guerra de precios?

R. Pues al final es igual que con las gafas, ha bajado mucho. Ahora mismo, en consumo, hay guerras de precios en todos los sectores. Por eso en parte también estamos en deflación. La competencia que existe en el comercio es espectacular y se bajan precios y se intenta sacar más de donde se pueda.

P. El comercio digital crece en todos los negocios, pero en las ópticas parece más complicado, ¿cómo lo ve?

R. El comercio electrónico tiene dos vías: la de la gafa y la de la óptica. La de la gafa no funciona, casi nadie se compra unas gafas por comercio electrónico. Por la montura y por la graduación. No hay mercado, aunque no digo que no lo haya en un futuro. Las lentes de contacto son otra cosa, es mucho más fácil. Nos va muy bien este segmento y nunca hemos tenido problemas. Esto tiene mucho futuro en España todavía; es una realidad a la que el mercado de la óptica no se puede resistir. Eso se estila mucho en países nórdicos: son muy baratas y luego pagas por las revisiones. Aquí todavía no lo cobramos, pero según vaya madurando lo cobraremos. Aunque el sector de la óptica es de mucho pequeño empleado y autoempleo, y cuesta mucho comprender la evolución del mercado, sigue anclado en el pasado.

P. ¿Se plantean salir al extranjero?

R. Sí, siempre estamos mirando oportunidades fuera. Hemos tenido algunos intentos que no se han terminado de fraguar, pero ahora mismo esta complicada la cosa. Europa está saturada y Brasil, donde hemos hecho viajes para instalarnos, está difícil. Tenemos el capital, las ganas y el dinero, pero nos falta el lugar. Siempre existe en nuestros planes, incluso asociarnos a una marca extranjera a la que poder aplicar nuestro modelo de negocio. Es un continuo debate.

“Deberían existir subvenciones para la compra”

Con un negocio, el de las ópticas, que se mueve en una fina línea entre el comercio y la salud, Carlos Otero, director general de Visionlab, no tiene duda: “Somos una empresa sanitaria, de medicina primaria”. Este hecho le lleva a considerar que sería bueno que existiesen ayudas para aquellos que necesiten comprar unas gafas. “Deberían ser subvencionadas en lo básico, como ocurre en Portugal”, argumenta. Sin embargo, reconoce que ahora mismo sería difícil porque “las arcas públicas están en un estado complicado”.

En este sentido, afirma que la empresa regala “miles de gafas” para personas que tienen necesidad pero no pueden acceder a ellas, tanto en España como en el extranjero. “Es lo mínimo que podemos hacer, somos un sector muy proclive a ello, cuidamos mucho la política de RSC”, defiende. En este punto se muestra crítico, ya que cree que muchas de las acciones en esta materia son “una tomadura de pelo en el 99% de los casos”.

Pese a declararse una empresa sanitaria, reconoce que le afecta la “espectacular” competencia de un sector también ligado con el comercio. Ha sido esto lo que ha provocado que desde hace años se haya declarado una guerra de precios que ha derrumbado los márgenes de su profesión, donde la base salarial es alta al depender de personal cualificado.

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