El IX Día Solidario de las Empresas congrega más de un millar de voluntarios de 44 compañías españolas

Directivos que tocan el suelo

Algunos altos cargos hacen hueco en sus abarrotadas agendas para colaborar en proyectos sociales.

Paco Arango, consejero de Grupo Vips, con uno de los pacientes oncológicos del hospital Niño Jesús, donde colabora.
Paco Arango, consejero de Grupo Vips, con uno de los pacientes oncológicos del hospital Niño Jesús, donde colabora.

España es un país donde el voluntariado está muy arraigado. Lo ha demostrado el récord que se ha apuntado el IX Día Solidario de las Empresas, celebrado hace tres semanas, en el que han participado más de un millar de voluntarios de 44 compañías en 10 ciudades españolas.

Entre ellos hay personas que, pese a tener unas agendas en las que no cabe una cita en meses, viajes semanales, firmas de contratos, teléfonos que no paran de sonar… encuentran un hueco para colaborar en diferentes proyectos sociales y así viajar a la realidad del mundo que les rodea.

Estos son algunos ejemplos de ejecutivos que aparcan esa gran locura de vida que caracteriza a los puestos de responsabilidad para dedicar parte de su tiempo a los demás.

Eduardo Petrossi
Consejero delegado de Mahou-San Miguel

Eduardo Petrossi es consejero delegado del grupo Mahou-San Miguel y voluntario desde los 16 años. Actualmente está implicado en varios proyectos, lo que le lleva a dedicar entre tres y cuatro días al mes a labores de voluntariado.

“Muchas veces cuando tienes un puesto de responsabilidad parece que no tocas el suelo y estas acciones te llevan a la realidad, a los valores de verdad y a la humanidad de las personas”.

Entre las instituciones con las que Petrossi colabora se encuentra la Fundación Juan XXIII. Allí, entre otras labores, junto con el resto de empleados de Mahou-San Miguel y personas con discapacidad intelectual cava, planta y recolecta frutas y verduras en el huerto ecológico del que dispone la fundación para después formar cestas que se venden a empresas y particulares.

Además a través de este proyecto los chicos aprenden hábitos de nutrición que luego enseñan en colegios y compañías, entre ellas en la empresa cervecera.

“Desde mi posición no solo tengo la capacidad de ayudar yo como persona, sino de poder empujar proyectos para conseguir hacer cosas mucho más grandes”, señala Petrossi y añade “hay mucha gente que piensa: cuando vaya a India haré…Para mí eso es un error. A nuestro alrededor hay mucha gente que necesita ayuda. No hay que esperar a poder ir a India”.

Familia Murúa Gangutia
Propietarios de Bodegas Muriel

Eduardo Petrossi, consejero delegado de Mahou-San Miguel, posa junto a las personas que preparan las cestas de frutas y verduras que cultivan en la Fundación Juan XXIII, donde es voluntario.
Eduardo Petrossi, consejero delegado de Mahou-San Miguel, posa junto a las personas que preparan las cestas de frutas y verduras que cultivan en la Fundación Juan XXIII, donde es voluntario.

La Fundación Maga fue fundada en 2009 con el propósito de colaborar al desarrollo social por medio de la educación. A sus espaldas, la familia Murúa Gangutia, propietarios de la bodega riojana Muriel.

“La empresa nos permite cumplir con nuestras inquietudes. Estamos muy vinculados a los proyectos que creamos. Viajamos frecuentemente y nos sentimos muy cercanos a las comunidades. Cuando no podemos estar allí, seguimos muy de cerca el progreso de los niños”, explica Natalia Murúa, directora de relaciones públicas de las bodega.

Su implicación y cercanía con las comunidades llega hasta tal punto que dos de los hermanos Murúa Gangutia se han casado y celebrado sus bodas entre ellas. Javier fue el primero en dar el paso y lo hizo en Sierra Leona, mientras que Elena lo hizo este verano en Camboya.

Los bodegueros también hacen partícipes de su ilusión a sus clientes a través del vino de la Fundación, destinando la totalidad de los ingresos de su venta a los proyectos. En total tres colegios, dos en Sierra Leona con capacidad para 100 niños cada uno y un tercero en Camboya en el que imparten clases a 83 niñas. Además a cada escuela de Sierra Leona va asignado un pozo de agua y en Camboya disponen de una residencia de niñas.

Enrique Huerta
Consejero delegado de Liberty Seguros

Lo que comenzó como un patrocinio de su empresa al Comité Paralímpico Español se ha convertido para Enrique Huerta, consejero delegado de Liberty Seguros, en una convicción personal: “Cuando vives con estos atletas, te das cuenta de que te han enganchado. Los deportistas paralímpicos son tan buenos como cualquier otro, muchas veces consiguen incluso mejores resultados. Queremos trabajar para que tengan el reconocimiento que merecen, como atletas de élite y como personas”.

Con ese fin, Liberty ha lanzado lo que pretende ser el mayor club de fans de los atletas paralímpicos: #SeSalen. “Esta iniciativa sale adelante porque existe una diferencia muy grande entre los atletas olímpicos y los paralímpicos. Hay muchas formas de estar cerca de ellos y de que sientan nuestro apoyo: mencionándolos, animándolos, siguiendo sus perfiles en Twitter, estando cerca de ellos en las gradas… Yo lo estuve en Londres y no me perderé Río 2016”, afirma.

Además, Huerta participa anualmente con deportistas olímpicos y paralímpicos, y con aficionados al atletismo en la carrera Liberty, cuya recaudación se destina al equipo de promesas paralímpicas del atletismo, que Liberty creó junto al Comité Paralímpico Español.

Paco Arango
Consejero de Grupo Vips y empresario cinematográfico

“En el año 2000 comencé a ir al Niño Jesús. Al principio cumplía las reglas e iba solo un día en semana (el voluntariado que organizaba el hospital permitía asistir solo con esa regularidad), luego fueron dos y, a los dos meses, ya eran todos los días. Pronto me di cuenta de que tenía que hacer algo mayor que me permitiera seguir con esta actividad, por lo que en 2005 creé la Fundación Aladina”, así recuerda Paco Arango, consejero de Grupo Vips y empresario cinematográfico los comienzos de su fundación.

La labor de Aladina consiste en proporcionar apoyo integral a todos los menores enfermos de cáncer y a sus familias. Para ello ofrecen ayuda material, mejoran los espacios hospitalarios y financian gastos extraordinarios derivados de la enfermedad, además de dar apoyo psicológico y emocional a enfermos y familiares.

“Para ser efectivo con un niño oncológico es necesario formar una amistad y eso solo ocurre con el cariño que se crea cuando te conoces. En todos los hospitales en los que colaboramos tenemos lugares donde no pueden entrar ni padres ni médicos, son territorios restringidos y ahí es donde nuestras relaciones se fraguan”, dice.

Isidro Fainé
Presidente de La Caixa

Isidro Fainé en Sololá y Antigua, en Guatemala.
Isidro Fainé en Sololá y Antigua, en Guatemala.

Para Isidro Fainé, presidente del Grupo La Caixa, la Obra Social es la razón de ser de la entidad. Además de inspirar y de conocer en profundidad sus iniciativas, siempre que puede se implica en ellas. Fainé repite con frecuencia una frase del fundador de la entidad, Francesc de Moragas, quien tenía por lema “El trabajo en la cabeza y las personas en el corazón”.

En España más de 6.800 voluntarios de La Caixa colaboran en 40 asociaciones repartidas por el país. También desarrollan proyectos de cooperación internacional.

Entre las líneas de actuación de la Fundación Bancaria La Caixa, Fainé siente afinidad por un programa cuya puesta en marcha impulsó personalmente hace siete años, un proyecto de atención integral a personas con enfermedades terminales, que se desarrolla en 104 centros hospitalarios y a domicilio en España. Cerca de 80.000 pacientes ya han sido atendidos. “Queremos ayudar a morir en paz y con dignidad”, señala.

Cada año, la Obra Social “la Caixa” promueve que 40 trabajadores de la entidad dediquen sus vacaciones a colaborar en proyectos transformadores en países en vías de desarrollo. En 2015, los voluntarios han participado en más de 1.000 actividades de ámbito local (1.018), contribuyendo a mejorar la calidad de vida de 175.178 beneficiarios. Isidro Fainé es su mejor abanderado. 

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