Juan Carlos Capelli, vicepresidente de Longines

“Comprar un reloj es mejor que tener dinero en el banco”

Cree que el sector de la relojería tradicional vive un gran momento, a pesar de que las nuevas generaciones no sean consumidores de este accesorio. Asegura que conviene ser pacientes, como son los relojeros. Ese momento llegará.

Juan Carlos Capelli, vicepresidente de Longines
Juan Carlos Capelli, vicepresidente de Longines

Su infancia transcurrió en Tramelan (Suiza), ciudad en la que nació hace 44 años, una región dedicada a la industria relojera. Juan Carlos Capelli comenzó su carrera en Longines, en Saint-Imier (a unos pocos kilómetros de su hogar), en 1990, en el departamento de comunicación. Desde este área ha ido escalando posiciones, hasta que hace cinco años asumió la vicepresidencia de esta firma relojera.

Pregunta. ¿Qué importancia tiene el mercado español para Longines?

respuesta. Nuestra presencia en España es histórica, ya que estamos en este mercado desde 1867, y sigue siendo unos de los países más importantes para Longines. España es uno de los cinco mercados más relevantes para la firma, es nuestra mejor vitrina para América Latina.

P. ¿Qué busca el cliente en sus relojes?

R. A nuestro cliente le gusta un producto de calidad, que combina tradición con un precio que se puede justificar, se lo puede permitir. Nuestros precios no son una locura, están muy ajustados. Hacemos relojes desde 1832, en el mismo sitio, en Saint-Imier, al lado de un pequeño río. La nieve ayudó a hacer realidad la empresa, ya que muchos campesinos que no podían trabajar en el campo, se dedicaban a hacer relojes en invierno. Ahora ha cambiado el perfil del profesional, son más expertos y maestros de la relojería.

El smartwatch es una oportunidad, acostumbran a las nuevas generaciones a llevar algo en la muñeca.

P. ¿A qué se refiere cuando habla de precios asequibles?

R. Hablo de asequible en relación con la calidad que tienen nuestros relojes, con detalles minuciosos, que pueden oscilar entre 2.000 euros de un modelo de acero sin diamantes, a más de 10.000 euros. El 80% de nuestros relojes son masculinos porque los femeninos son más fashion, no son tan de relojero.

P. Longines pertenece al grupo Swatch, ¿cómo mantienen la esencia de empresa familiar? ¿Tienen capacidad de decisión?

R. Formamos parte de un gran grupo pero mantenemos nuestra independencia, y eso es algo inusual. Nuestra esencia no se ha perdido, siempre hemos tenido libertad para tomar nuestras propias decisiones, incluso cuando decidimos mantenernos firmes en el tema de los precios.

P. ¿Qué decisión tomaron?

R. Muchas marcas decidieron, en un momento en el que la economía volvía a funcionar, subir los precios. Antes, cuando llegó la crisis, habían optado por bajarlos. Nosotros decidimos no jugar con el precio de los relojes. Nuestra política de precios sigue siendo la misma, nos hemos mantenido siempre donde estábamos. No consideramos que sea una buena estrategia. Una parte importante del éxito de Longines procede del mercado español y le tenemos mucho respeto.

P. ¿Notan recuperación económica a través de la venta de relojes?

R. La verdad es que no hemos tenido ningún problema en España en los últimos cinco años. La gente se ha dado cuenta de que es mejor comprar un reloj que tener el dinero en el banco.

P. ¿Comprar un reloj es una buena inversión?

R. Sin duda. En las subastas de relojes antiguos los precios que se consiguen son increíbles. Hace unos años se subastó el Longines de Albert Einstein, de 1931, y fue adquirido por unos 600.000 dólares (553.000 euros). Un buen reloj de calidad es una buena inversión, que gana con el tiempo.

P. ¿Cómo convive la relojería tradicional con las nuevas tecnologías, con el furor de los smartwatch?

R. Nosotros hacemos relojes, y ellos computadoras. Todo esto supone una oportunidad porque crea tendencia. Las nuevas generaciones están acostumbradas a no llevar nada en la muñeca, y con los smartwatch se van a acostumbrar a tener un reloj en el brazo. Esto es bueno porque cuando tengan 30 años decidirán comprarse un reloj bueno. Por tanto, es una oportunidad para los relojeros. Además, por ejemplo, en Estados Unidos tan solo el 20% de la población porta un reloj en la muñeca; estamos ante un mercado inmenso.

P. ¿Es antiguo llevar reloj?

R. No, los jóvenes ahora reniegan pero todos van a tener 30 años y les gustará llevar un buen reloj en la muñeca. Es cuestión de edad y de experiencia para saber valorar las tradiciones. Queremos seguir siendo el número uno, aunque no es bueno vivir sin competidores.

“Es necesario innovar en marketing”

Afirma que a partir de ahora Longines tendrá nuevos competidores:aquellos que han vuelto a subir los precios de sus relojes, en cuanto se ha arreglado la situación económica, algo que no le importa, ya que asegura que es bueno tener competencia.
Entre las bazas que maneja la firma suiza se encuentra la innovación, “sobre todo en marketing”. Yagrega Juan Carlos Capelli, que “no solo en formación, sino también a través del patrocinio de eventos deportivos”, como el Campeonato de Saltos Internacional de Barcelona, evento en el que se realizó esta entrevista. “No solo patrocinamos sino que también aportamos valor añadido. Este año hemos desarrollado un nuevo sistema de cronometraje, mucho más preciso y fiable, para los hipódromos. Eso forma parte de nuestra estrategia de marketing”. Además, cada ocho años suelen hacer una reinterpretación de sus relojes clásicos.

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