Planea segregar la autoridad de la Competencia del actual regulador

El PSOE prevé cambiar a Marín como presidente de la CNMC si llega al poder

El presidente y la vicepresidenta seguirían como vocales

El próximo Gobierno debe sustituir a tres consejeros que se les ha terminado el mandato

Sede de la CNMC, en Madrid.
Sede de la CNMC, en Madrid.

En el borrador del programa económico que presentó el jueves el Partido Socialista, este ofrece apenas unas pinceladas sobre sus planes para la CNMC, el macrosupervisor creado en 2013 por el Gobierno de Rajoy, en el que se fusionaron los reguladores sectoriales, principalmente, los de telecos (CMT) y energía (CNE) con la autoridad de la Competencia (antigua CNC). Tras evaluar el funcionamiento del organismo que preside José María Marín, el PSOE estudiará la aplicación de un modelo similar al de Alemania, en que Competencia está separada del resto de reguladores económicos.

En otras palabras, la intención es que las dos Salas de la actual CNMC (la de regulación y la de Competencia), se segreguen en sendos organismos que tendrían siete representantes cada uno (el actual tiene 10). Así, un hipotético gobierno del PSOE descarta expulsar a los consejeros de la CNMC antes de que se agote su mandato de siete años, tal como hizo el PP con los organismos extintos. Sin embargo, la ley no le impediría relevar de la presidencia de la CNMC a Marín, y de la vicepresidencia a María Fernández, quien actualmente ocupa este cargo. Una medida que los socialistas podrían barajar y que entra dentro de la legalidad ya que ambos continuarían como vocales.

Según la opinión general, el objetivo del PP al crear la nueva comisión fue expulsar a los anteriores consejeros y sustituirlos por otros afines. Una decisión que investiga el Tribunal de la UE tras la demanda en el Tribunal Supremo del presidente de la CMT, Bernardo Lorenzo y el vocal Xavier Ormaetxea.

Independencia

El PSOE propone en su programa electoral que, para garantizar “la independencia e idoneidad” de los candidatos a consejeros de los organismos reguladores y supervisores, estos sean evaluados por un comité asesor y ratificados por el Parlamento.

Además, los informes de dicho consejo serían públicos con sesiones de audiencia en las correspondientes comisiones del Congreso y Senado.

El modelo segregado ayudaría a paliar la sentencia que, previa opinión del Tribunal de la UE, debe dictar el Supremo el próximo año. Además de la restitución de los consejeros de la CMT y la CNE, en el Supremo se dirime la dudosa independencia de la actual CNMC. Esta cuenta con un consejo prácticamente monocolor (ocho de sus 10 miembros fueron designados por el PP) y los otros dos por el PNV y CiU), después de que el PSOE se negara a participar en el mismo después de que Rajoy dinamitara los anteriores organismos reguladores.

Prácticamente desde que tomara posesión de su cargo, José María Marín ha mantenido contactos con representantes del PSOE, en un primer momento, para intentar paliar las críticas y la polémica que ha envuelto desde su origen a la institución y, más recientemente en busca de aliados en el primer partido de la oposición frente a los problemas internos que vive en el consejo con dos vocales díscolos (Fernando Torremocha y Benigno Valdés), y no muy buenas relaciones con la vicepresidente, según confirman fuentes del sector.

Uno de los objetivos del actual presidente -añaden- era facilitar la entrada en la CNMC de los socialistas, aprovechando el fin del mandato de tres consejeros del PP el pasado septiembre (Diego Rodríguez, Eduardo García Matilla y María Ortiz). Finalmente, estos no han sido ratificados en sus puestos y el Gobierno ha decidido esperar a que pasen las elecciones y que sea el Ejecutivo entrante el que los releve.

 

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