La operación está valorada en 59.000 millones de euros

Dell absorbe el grupo EMC en la mayor compra tecnológica de la historia

Michael Dell, presidente de Dell
Michael Dell, presidente de Dell

Los rumores y las informaciones de los últimos días sobre la mayor operación de la historia en el sector tecnológico se confirmaron ayer antes de la apertura de los mercados en Estados Unidos. Dell llegó a un acuerdo con EMC para adquirirla en un acuerdo que ronda los 67.000 millones de dólares (59.000 millones de euros). El importe supone, por tanto, superar la compra de Broadcom por Avago Technologies por 37.000 millones, la mayor registrada hasta la fecha.

 

La compañía estadounidense Dell, fundada por Michael Dell en 1984 y que factura más de 57.00 millones de dólares, lleva a cabo esta macrooperación con el fin de diversificar su negocio más allá de los PC (un mercado que cayó en el último trimestre un 7,7% a nivel mundial) y de los servidores (cada vez con menos márgenes) y fortalecerse en la nube y en los servicios de almacenamiento, claves en la era del big data, algo que ya han hecho otros rivales como HP o IBM.

En virtud del acuerdo, los accionistas de EMC recibirán 33,15 dólares (29,33 euros) por título en una operación que se abonará en dinero y acciones. Eso supone que Dell está desembolsando por EMC el doble de lo que pagó HP por Compaq en septiembre de 2001. El importe de esta operación ascendió a 25.000 millones de dólares.

La compra de EMC, que tuvo una facturación en 2014 de 24.400 millones de dólares, será financiada por Michael Dell a través de su vehículo de inversión, MSD Partners, junto con Silver Lake, y la sociedad estatal de Singapur, Temasek Holdings. Dell y EMC, que ya colaboraban en diferentes productos enfocados a empresas desde 2001, confían en que la operación concluya entre los meses de mayo y octubre de 2016, una vez que la operación haya recibido el visto bueno de las autoridades regulatorias y de los accionistas de EMC.

¿Un acuerdo a contracorriente?

Los medios de comunicación estadounidenses se hacían ayer eco de los beneficios y complementariedades que trae la operación para ambas compañías. Sin embargo, algunos como Bloomberg, ponían de relieve los riesgos que traía. Según la agencia, la fusión contrasta con la política de otras compañías del sector que han optado por partirse y centrarse en negocios específicos. Uno de los primeros en moverse en esta línea fue uno de los históricos competidores de Dell, IBM. Vendió en 2004 su negocio de PC a la china a Lenovo y en enero de 2014 hizo lo mismo con su área de servidores de gama baja.

HP, por su lado, completará en noviembre su división en dos sociedades, una que englobará sus negocios de PC e impresoras, y otra, bajo el nombre de HPEnterprise, que se encargará del software, servicios e infraestructura para el mercado corporativo. Esta segregación ha supuesto, además, el anuncio de más de 30.000 despidos.

También Ebay anunció el pasado año, para acometer en 2015, la división de su negocio de pago en internet Paypal. La operación fue defendida por el presidente y consejero delegado de la multinacional, John Donahoe, como una manera de ganar en competitividad y flexibilidad.

Precisamente sobre este punto, Bloomberg señalaba ayer que el gran tamaño que tomará la empresa que surja tras la fusión de Dell y EMC puede lastrar la velocidad de toma de decisiones y obstaculizar la rapidez en el desarrollo de productos.

La adquisición dará lugar a una de las empresas de servicios informáticos más grandes del mundo. Concretamente, la firma resultante contará con una posición de liderazgo en suministro de servidores, dispositivos de almacenamiento, virtualización y ordenadores, además de en servicios de software para gestión de datos y su seguridad, según los analistas. En virtud del acuerdo, que incluye una prima por VMware, esta filial de EMC dedicada a ofrecer soluciones de software de virtualización, se mantendrá como firma independiente, conservará su marca y seguirá cotizando en Bolsa.

Una central de soluciones

Dell y EMC afrontan con esta operación los crecientes retos del big computing y el big data. El nuevo grupo servirá para atraer a consumidores en un contexto de endurecimiento de la demanda. “La combinación de ambas crea una central de soluciones para empresas”, afirmó ayer Michael Dell, que será presidente y director ejecutivo de la nueva empresa. El directivo y el resto de socios de referencia de Dell pasarán a controlar el 70% de la compañía resultante. Por su parte, Joe Tucci continuará como presidente y director ejecutivo de EMC hasta que se cierre la transacción.

La compra de EMC, que tiene 360 trabajadores en España y otra veintena trabajando para VMware, se produce dos años después de que Dell dejara de cotizar en el Nasdaq. Michael Dell compró la totalidad de la compañía con el apoyo de Silver Lake y de Microsoft, con la intención de ganar libertad para fijar una nueva estrategia sin la presión del mercado y de los accionistas.

 Durante años los analistas han defendido que Dell necesitaba volver a ser el referente que fue en los años 90 –cuando revolucionó la industria del PC con la fabricación de ordenadores a medida y su venta directa al consumidor–, pero esta vez en la actual era post-PC. Dell se estaba quedando desdibujada en un mercado muy competitivo como es el de la tecnología, y con la compra de EMC busca esa nueva identidad.

 

En el caso de EMC, el acuerdo con Dell responde a las demandas de los accionistas que desde hace tiempo solicitaban un mayor crecimiento del negocio así como una aclaración sobre la sucesión del consejero delegado de la firma, Joe Tucci. La compañía venía haciendo frente a programas gratuitos para la gestión de servidores como Hadoop o de rivales como Pure Storage, y su apuesta por nuevas herramientas con crecimientos más rápidos no ha sido suficiente. Las previsiones apuntaban a un crecimiento del 3% en los ingresos para este año, la menor tasa de 2009, según Bloomberg. Precisamente, el pasado verano EMC se vio en la obligación de anunciar un recorte en sus gastos de 850 millones.

Con todo, la compra de EMC por Dell va a resultar “tremendamente compleja”, en opinión del analista español Jaime García Cantero. “No solo por el tamaño sino por el solape de ambas compañías, lo cual apunta a que habrá ajustes importantes”. Igual opina José María López, analista principal de Penteo, quien ve como único inconveniente de la operación “la digestión de la misma y la dificultad que pueda haber en encontrar sinergias en la absorción de unidades de negocio ajenas”.

García Cantero insiste en que la gran cuestión es cómo se va a articular la relación con las marcas de EMC que operan de forma independiente (VMware, Pivotal y RSA). Pero no le cabe duda de que la compra también presenta puntos positivos como que Dell podrá aumentar su oferta en áreas de crecimiento como el Big Data o la seguridad y proveer soluciones convergentes de hardware, como ya hacen HP y Oracle.

Respecto al mercado, el efecto más inmediato es la consolidación que se produce en el área de almacenamiento, donde solo NetApp sigue siendo independiente, aunque aparecen nuevos players como Pure Storage, que acaba de empezar a cotizar. Sin duda, HP, IBM, Amazon y Google estarán atentos a la letra pequeña de esta operación y su impacto, pues Dell avanza hacia el ámbito de las infraestructuras, clave en los servicios cloud y manejo masivo de datos. Y habrá que ver qué hace Cisco, el único de los gigantes que no ha movido ficha.

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