Raúl Yánez, consejero delegado y cofundador de Comunicare

“Para lograr una base de usuarios en la red, solo hacen falta los conocimientos”

Convencido de que aún no está todo dicho en el mundo online, el joven empresario apuesta por combinar formación y buenas ideas para hacer crecer las empresas.

Raúl Yánez, consejero delegado y cofundador de Comunicare.
Raúl Yánez, consejero delegado y cofundador de Comunicare.

“Creo que la suerte es cuando la preparación y la oportunidad se juntan”, asegura Raúl Yánez, un joven empresario de 27 años que se ha convertido en toda una referencia en el mundo del marketing online en nuestro país.

Efectivamente, la historia de este emprendedor digital está algo relacionada con la suerte, pero también con las ideas y el trabajo duro. Yánez siempre cuenta que su historia arrancó con una herencia que recibió de sus abuelos y que se multiplicó al invertirla en acciones de Google.

Después vinieron los suspensos en bachillerato y una estancia de alrededor de un año en Montreal con el dinero que consiguió al venderlas, experiencia que ­afirma­ le permitió volver a casa con un planteamiento de vida diferente: quería ser empresario.

“Cuando parecía que en redes sociales estaba todo dicho con MySpace, llegó Facebook. Estamos igual que hace 10 años, con todo por hacer”

Tras conseguir el título de bachillerato, se propuso continuar su formación en The College for International Studies para alcanzar su meta, pero el largo recorrido que ello implicaba le llevó a dejar nuevamente los estudios y pasar directamente al mundo laboral.

Fue así cómo, trabajando de camarero, entró en contacto con los directivos de Grupo Mercantis, la empresa de comercio electrónico a la que comenzó a prestar servicios sin cobrar y que se convirtió en su escuela en el mundo del marketing.

Después de contribuir a multiplicar las ventas de la compañía que le vio nacer como profesional, vino su experiencia en Trabajar.com, hasta que finalmente llegó la oportunidad y creó, junto con un socio, la agencia de marketing online Comunicare. Hoy es consejero delegado de esta empresa y de MolokoLuxury.com, firma dedicada al alquiler de barcos y yates de lujo en Ibiza.

Pregunta. ¿Cómo es posible conseguir tantos logros siendo tan joven? ¿Por qué crees que no es habitual encontrar empresarios de tu edad?

Respuesta. Para mí una de las claves fue dejar la universidad y acelerar todo el proceso. Mis compañeros y amigos de clase se pusieron a trabajar con 22 o 23 años. A esa edad yo ya llevaba tres siendo directivo de una empresa y me había pegado en 200 reuniones, hecho viajes de negocio a Barcelona, dos viajes a China para tratar con los fabricantes… Ayuda hacerlo con 18 años, cuando tienes ese toque de inconsciencia. Además tuve un buen mentor.

Al final, cuando entras en una compañía nadie te pregunta qué has estudiado, solo importa el trabajo que realices y el resultado que tengas. Yo demostré que podía hacer ganar mucho dinero a una empresa. La diferencia con respecto a otros es que yo puedo ir a un sitio y decir “contrátame y en equis tiempo te haré ganar esto”. Eso es algo que un chaval cuando sale de la universidad tarda tres o cuatro años en entender: que su puesto se tiene que relacionar con la facturación. A muchos les falta un colmillo que perdieron en la universidad.

P. ¿En qué consiste el marketing de guerrilla?

R. Es básicamente hacer marketing sin gastar dinero. Hay muchas formas de hacerlo: automatizaciones sociales, personalizaciones de procesos web, generación de bases de datos y explotación de las mismas, acciones sociales masivas, acciones virales... Por ejemplo, recuerdo que una vez, para un portal de empleo, sacamos una nota de prensa con el currículum de 100 políticos del PP y 100 del PSOE y los cruzamos con 100 ofertas de empleo aleatorias para ver dónde pasaban los filtros. El resultado fue que la mayoría estaría en trabajos del sector servicios en los que no se pide ni dominio de idiomas, ni experiencia o requisitos similares; serían camareros, trabajarían en hoteles y cosas por el estilo. Tras publicar la noticia se hicieron tanto eco los medios que nos empezaron a caer enlaces de tantos sitios y me llamó mi jefe y me pidió que lo parara. Ese día hicimos un pico de 700.000 visitas. Ganábamos dinero por publicidad e ingresamos unos 28.000 euros por esa acción.

P. ¿Crees que las pymes españolas pueden llevar a cabo este tipo de acciones por sí mismas?

R. Sin duda, es lo primero que deberían hacer. Cuando un proyecto nace en internet, si empiezas pagando toda la publicidad tienes un problema, necesitas una base de tráfico por la que no pagues. Eso genera algo con lo que hacer pruebas y esa pequeña cantidad recurrente de ingresos que te permite invertir en publicidad. Para llevar a cabo las primeras estrategias que te permitan alcanzar esa base, lo único que necesitas es el conocimiento: ya sea metiéndote en másteres o haciendo lo mismo que yo hago que es leer en internet y probar diferentes estrategias. Es un tema de conocimiento, no hace falta nada más.

P. ¿Por qué crees que Estados Unidos sigue siendo el lugar donde todo empieza en el mundo digital?

R. Por una parte, ellos son 300 millones y nosotros 40, pero cuando yo hablo de ese mercado me refiero más bien al mercado angloparlante. Hay muchos blogs que decimos que son estadounidenses cuando en realidad son indios, de Pakistán, de Brasil (y escriben en inglés) o de muchos otros lugares. Además, sus empresas son mucho más potentes que las nuestras, son más creativas, tienen programas de formación mucho más fuertes y se incentiva mucho más el descubrimiento de algo nuevo. Si en Estados Unidos, en una empresa que se dedique al mundo de internet, sacas una estrategia rentable, te dan 20.000 euros, lo que incentiva a seguir buscando nuevas ideas. Así se desarrolla el hambre de los empleados.

P. ¿Sigue habiendo espacio para emprender en internet?

R. Claro que sí. Cuando parecía que estaba todo dicho en el mundo de las citas en internet y las páginas de contactos (con portales como Meetic o Ashley Madison), llegó Tinder y en 8 meses facturó 150 millones de euros. Cuando parecía que estaba todo dicho en el mundo de los clasificados (con páginas como Segundamano o Mundoanuncio), llegó Milanuncios y, con una pequeña modificación para que los anuncios se renueven, se comió todo el mercado. Cuando parecía que estaba todo dicho en el mundo de las redes sociales con MySpace, lanzado nada más y nada menos que por Microsoft, llegó Facebook y lo reventó todo. Estamos en el mismo punto que hace 10 años, con todo por hacer. Que haya nacido todo lo que ha nacido solo quiere decir que aún van a surgir muchas cosas nuevas.

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