Ingenieros en general y expertos en tecnología son los perfiles profesionales que más se demandan ahora
Las compañías ya no valoran tanto lo que sabe un candidato como lo que puede llegar a saber.
Las compañías ya no valoran tanto lo que sabe un candidato como lo que puede llegar a saber.

Lo que buscan las empresas

Un buen título, ya sea público o privado, no basta. Es importante haber cursado un máster, dominar idiomas, moverse en el entorno digital y ser muy flexible.

Incorporar a sus plantillas a los mejores profesionales del mercado es el objetivo que persiguen las empresas. Universidades, escuelas de negocio, ferias, foros especializados y redes sociales son algunos de los caladeros a los que acuden para captar talento.

El dominio de idiomas, la movilidad y la flexibilidad son cualidades muy apreciadas por las organizaciones a la hora de valorar a los candidatos y, aunque ninguna carrera garantiza el empleo, la formación es el punto de partida, sobre todo si está en consonancia con las necesidades de las compañías: ingenieros en general y expertos en tecnología son los más solicitados.

“Conviene señalar que la titulación por sí misma no es suficiente. Del candidato depende dotar a su perfil de un valor añadido que resulte atractivo para las empresas y aumente sus posibilidades de conseguir empleo”, afirma María Loidi, responsable de la bolsa de trabajo y emprendedores de la Universidad a Distancia de Madrid (Udima). En su opinión, las ingenierías, tanto de informática como de organización industrial o de telecomunicaciones, son titulaciones en auge a nivel laboral. Y, aunque a priori Derecho o ADE (Administración y Dirección de empresas) no son las más demandadas, “sirven como trampolín a muchas posibilidades laborales”.

“Si el estudiante complementa la sólida formación de base que estas carreras proporcionan con un máster especializado, idiomas y unas prácticas interesantes, su perfil se convertirá en muy atractivo. La realidad es que la posesión de un máster aumenta considerablemente la posibilidad de encontrar un trabajo cualificado y con mejores condiciones económicas”, asegura Loidi.

Se evalúa al candidato en su conjunto, su adecuación al puesto. El mundo laboral no puede permitirse no acertar

En esta línea, Alberto Blanco, director general de la consultora Grupo Actual, apunta que las empresas buscan mucho más que una sólida formación a la hora de contratar. “Las competencias y habilidades juegan un papel fundamental; y una de las competencias clave es la orientación al aprendizaje”.

Blanco cree que en un mundo en el que los avances tecnológicos y metodológicos convierten en obsoletos determinados conocimientos a una velocidad de vértigo, no tiene sentido basar la selección en su acumulación sino en la capacidad para actualizarlos y renovarlos constantemente. Es decir, ya no se valora tanto lo que sabe un candidato sino lo que puede llegar a saber, los conocimientos que podrá adquirir en un futuro y la capacidad de asimilarlos y ponerlos en práctica en función de las necesidades de la empresa y el mercado.

“Además, de manera general, también son muy demandadas competencias como el trabajo en red (networking), la orientación al cliente y, por supuesto, las competencias digitales, y no solo para puestos de trabajo relacionados con el mundo digital, sino como algo transversal en el desempeño de cualquier labor profesional”, indica Blanco.

Institución de prestigio

¿Se tiene en cuenta el prestigio de la universidad o la escuela de negocios a la hora de evaluar al aspirante? “No es una cuestión tan determinante como pudiera pensarse. Un grado o un máster en una institución de prestigio luce mucho en un currículo y, por supuesto, ayuda”, apunta María Loidi. También es una realidad, continúa, que desde los departamentos de contratación se mira con especial atención a quienes han estudiado en la misma institución que el reclutador porque conoce el tipo de formación que han recibido. “Pero lo verdaderamente relevante es la adecuación al puesto. Hoy más que nunca es necesario acertar. Las empresas no pueden permitirse el lujo de contratar siguiendo únicamente criterios de afinidad o de prestigio, sino que deben valorar al candidato en su conjunto”.

En este sentido, Pablo Urquijo, director general de Experis PERM, división del grupo Manpower, destaca que la universidad pública en España está muy bien valorada. “Esto es muy importante, los ingenieros españoles salen de la universidad pública con un nivel formativo muy alto. Carreras como Derecho, Administración de empresas, Matemáticas o Física, están muy bien consideradas”. En su opinión, también se aprecia la posesión de un posgrado que aporte al estudiante una visión global de la empresa.

Urquijo advierte de la escasez de profesionales con experiencia y cualificación tecnológica. “Algunos estudios de la UE señalan que Europa va a necesitar muchos más informáticos y profesionales ligados al mundo de la investigación y de tecnología. Y no hay tantos que se estén preparando en estas disciplinas. Creo que falta una mayor orientación a la demanda que previsiblemente habrá en los próximos años”.

La realidad es que las carreras de ciencias, tecnología, ingenierías y matemáticas ofrecen mejores perspectivas y oportunidades laborales, afirma Alex Jané, jefe de equipo de Randstad Professionals. “Hemos detectado que estos profesionales, con una formación muy específica, son demandados prácticamente en todos los sectores productivos. Y las empresas especializadas en tecnología buscan ingenieros informáticos con más de cinco años de experiencia previa, en perfiles senior, y conocimientos sobre todo de Java, .net y SAP”.

Descompensados

Javier Renedo, director en Madrid de Hays Response, opina que decidir la carrera en función de la demanda en un momento concreto puede ser un error “porque siempre cabe la posibilidad de que en cinco años lo que exija el mercado sea diferente”. “Pero lo que sí sabemos es que los puestos relacionados con la tecnología van a seguir creciendo y que ya hay dificultades para encontrar candidatos”, apunta.

El 45% de los titulados en España no tiene un trabajo acorde con sus estudios, según Renedo: “Mercado laboral y formación están descompensados. Faltan ingenieros informáticos, matemáticos o actuariales, pero existe sobrecualificación en muchos casos”.

Además, puntualiza el directivo de Hays, en un mercado laboral tan cambiante como el actual, las habilidades que más se tienen en cuenta entre los profesionales junior son la capacidad de aprendizaje y de comunicar, la iniciativa, la facilidad para las relaciones personales, el trabajo en equipo y la adaptación al cambio.

Científico de datos

En el ámbito de las nuevas tecnologías, dos de los perfiles más solicitados por las empresas son los de data scientist (científico de datos) y los expertos en ciberseguridad, si bien el número de profesionales disponibles en estos ámbitos es escaso, señala Miguel Planas, socio fundador y consejero delegado de la consultora tecnológica Necsia. “Esta brecha puede deberse a varios factores que confluyen: se trata de empleos relativamente nuevos, dependen mucho de la especialización en la materia a través de la propia experiencia y de formación complementaria como posgrados, másteres o cursos, y quizás exista cierto desconocimiento o poco interés en los jóvenes preuniversitarios”.

Tanto las vacantes de data scientist como de ciberseguridad suelen ser cubiertas por físicos, matemáticos e informáticos. Las competencias requeridas son muy similares: “Ciertas habilidades y disciplinas, como fundamentos técnicos; capacidad de análisis, gestión de proyectos, comunicación efectiva, capacidad de influencia, entendimiento de las técnicas de valoración e inversiones, conocimiento amplio y funcional de las organizaciones, etcétera”, precisa Miguel Planas.

Un plus muy valorado

Los expertos consultados coinciden en que la experiencia académica o profesional en el extranjero es muy apreciada por las empresas, ya que dotan al candidato de una dimensión muy valiosa para ellas: idiomas, interculturalidad, adaptación a diferentes entornos de trabajo… “Sólo el hecho de que los estudiantes hayan dado el paso de abandonar el confort de su entorno para embarcarse en una aventura internacional es algo muy apreciado por un reclutador. Y, a igualdad de titulación, la experiencia internacional parte con clara ventaja. La movilidad es un condicionante muy atractiva laboralmente hablando”, resalta María Loidi.

Ignacio Llorente, jefe de orientación profesional del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), no tiene la menor duda: “A las nuevas generaciones se les va a pedir que hayan estudiado un período fuera de España e incluso que parte de sus prácticas o primeros trabajos se hayan desarrollado en otro país”.

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