Plantea reconstruir la fachada con la misma imagen y materiales

Wanda, sin plan B para la demolición del Edificio España

Fachada principal del Edificio España. Ver fotogalería
Fachada principal del Edificio España.

Lejos queda ya la época de esplendor del Edificio España. Tras casi una década de abandono, ya nada recuerda en el interior a sus antiguos usos. Las paredes al descubierto, con el ladrillo al aire y los suelos sin más base que el hormigón que sustenta al inmueble, dan fe del estado de dejadez que ha tenido durante años. De los 32 ascensores que en su momento estuvieron en funcionamiento, hoy solo uno sirve para moverse por sus 25 plantas y lo hace renqueante y ruidoso.

Para los transeúntes de la madrileña Plaza de España sigue imponente, pero apagada, la fachada que en su día fue en un símbolo de modernidad de la ciudad. Precisamente esta parte, el frontal del edificio, va a tener un rol fundamental en el futuro de este edificio. El plan de Wanda, la empresa propiedad del hombre más rico de China Wang Jianlin y propietaria del inmueble, pasa por reformar toda la instalación, incluida la fachada, para poder reabrir en 2019. Un tema peliagudo ya que el Plan General de Ordenación Urbanística de 1997 daba protección a esta parte del inmueble.

Sin embargo, Michael Qiao, director de Wanda en Madrid, no contempla un plan B. Su objetivo es echar abajo el edificio y reconstruir la fachada piedra a piedra con los mismos materiales e idéntica imagen. Y según su asesor legal, Vicente Laso, este plan es legal.

Así se lo trasladaron al Ayuntamiento de Madrid en un escrito el 1 de julio. Ahora deberá decantarse, según ellos, el equipo de Gobierno de Manuela Carmena sobre este proyecto. Qiao afirmó ayer en la planta 21 del edificio que cuando los técnicos municipales y aquellos independientes a los que pueda acudir el consistorio vean el plan, “verán que es la única opción posible”. El representante de la promotora china reconoció que el Ayuntamiento está “preocupado” por la imagen del patrimonio y añadió que “no va a cambiar nada” del aspecto del edificio. “Es la mejor forma de garantizar la seguridad para todos”.

Lo que Wanda argumenta es que, tras un año de estudios sobre el estado del edificio, mantener la fachada supondría “un riesgo inasumible” tanto para los trabajadores como para la zona. Para explicar este planteamiento, abrieron ayer las puertas del inmueble a la prensa. Una edificación de la que ya solo el hall y algunos restos de papel de la pared en alguna zona aislada recuerdan cualquier historia pasada. La compañía asiática se hizo con el edificio el año pasado por una cifra que rondó los 260 millones de euros. Anteriormente pertenecía al Banco Santander.

Entre boquetes en la pared y sobre un suelo con agujeros cubiertos por improvisados tablones, los técnicos utilizados por Wanda para la elaboración del plan explicaron ayer las razones para sus intenciones con la fachada. Ignacio Fernández, ingeniero de la consultora Arup, afirmó que la edificación “no cumple con los requisitos de la ley actual”. Él mismo señaló cómo será la nueva fachada, más solida y que ayude a la eficiencia energética del edificio. “El objetivo es intervenir sobre todo el interior de la estructura para desarrollar un edificio moderno adaptado a las necesidades del siglo XXI”.

Juan Manuel Benito, consultor de estructuras de Valladares Ingeniería, afirmó que se trata de una estructura de los años cuarenta con materiales de entonces que “tiene escasa resistencia a los vientos y las lluvias y que presenta síntomas de carbonatación y oxidación”, argumentó. “No es un elemento resistente”, argumentó. El estado del hormigón que se utilizó, que ya ha perdido sus capacidades, y la altura del edificio, con 25 plantas, hicieron desaconsejable las otras alternativas buscadas para mantener la fachada en pie, según se explicó ayer. Estos dos expertos junto a despachos de arquitectos como Foster + Partners o Estudio Lamela, han sido los encargados de elaborar el plan de actuación para la remodelación en el que la compañía china ha trabajado desde hace un año.

Un hotel, apartamentos y tiendas

Las cornisas partidas con la estructura interna al aire, los agujeros en la fachada, y otras muestras de abandono hacen difícil imaginar un futuro en el edificio ligado al lujo. Pero si los planes de la empresa asiática no se tuercen, en unos cuatro años un hotel de cinco estrellas, un área comercial y un número todavía no detallado de viviendas ocuparán el mismo sitio en el que anteriormente se instaló, entre otros, el ya desaparecido Hotel Crowne Plaza.

Para ello será necesario una importante inversión, además de la ya comentada para su adquisición. Sin embargo, Michael Qiao, representante de Wanda en Madrid, insistió en que “el coste no es lo importante”. El directivo asiático argumentó que “lo relevante es conseguir reactivar la economía de la zona y volver a dar uso al edificio”. A lo que añadió que la compañía “dar una nueva vida al producto y que dure otros 100 años más”.

Qiao, que reconoció que Wanda conocía antes de comprar el edificio la protección que tenía la fachada, todavía no avanza cifras del proyecto, ni tampoco las constructoras con las que trabajará. Sin embargo, si admite al ser preguntado por los responsables de la reconstrucción que “un proyecto como este hace que muchas empresas se interesen”, aunque sin especificar a quiénes se refiere.

El Edificio España es, junto con Canalejas y la operación Chamartín, entre otros, uno de los proyectos a cambiar el aspecto de la capital. La llegada de Ahora Madrid al consistorio y su anuncio del estudio de todos estos trabajos han dejado en el aire 9.460 millones en macroproyectos urbanísticos. Su decisión sobre la fachada será fundamental para el futuro de los planes del multimillonario Wang Jianlin.

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