Elena Betés, consejera delegada de Rastreator.com

“Hemos cambiado las prácticas del consumidor”

"Los recién llegados no pueden distinguir quiénes son jefes y quiénes no"

Ni un solo papel le estorba en su espacio de trabajo. Solo necesita su portátil y la agenda

“Hemos cambiado las prácticas del consumidor”

Hemos cambiado el comportamiento de los consumidores. Ahora, más del 50% de quienes van a firmar un seguro han comparado antes las ofertas de las distintas compañías”. Sin ocultar su orgullo, Elena Betés (Ottawa, Canadá, 1977), la consejera delegada de Rastreator.com, resume así la aportación de la compañía a la que ha dedicado los últimos siete años de su vida.
Todo empezó con una llamada. Betés trabajaba en ese momento en Alemania, para un grupo que acababa de quebrar. Contactaron con ella desde Admiral Group PLC, una compañía de seguros británica especializada en la venta directa de pólizas para automóviles. “Me pidieron que montase desde cero una web de comparación de seguros, algo que ya estaba funcionando en Reino Unido”.
Le gusta recordar que comenzó ella sola “en una mesa con un papel en blanco”. En poco tiempo tenía un equipo de ocho personas trabajando con ella. Hoy son 65 personas “con perfiles multidisciplinares” y una oficina en el madrileño Paseo de la Castellana que duplicará su espacio en pocos días.

Mejor un caballo que un sabueso

Aunque nacida circunstancialmente en Canadá, Betés llegó a los tres años a España. Se crió en Madrid y estudió Administración y Dirección de Empresas en Cunef. Su primer trabajo lo obtuvo en Arthur Andersen. “Tenía claro que quería pasar dos años allí porque era un buen sitio en el que rodarse. Así que a los dos años y un día dimití”, explica.
Tras esa primera experiencia lanzó su primer proyecto emprendedor: un agregador de corredurías de seguros. Buscando fondos dio con First Europe, una compañía alemana para la que trabajó dos años. Su novio también era alemán, y de hecho su primer hijo nació en el país germano. El segundo fue engendrado en Madrid, ya en la etapa de Rastreator.com.
Betés tiene claro que la conciliación de la vida laboral y personal mejora la eficiencia de los trabajadores. Y que solo es posible si los jefes dan ejemplo, así que ella se va de la oficina sobre las cinco o las seis. “Los horarios españoles son horribles”, sentencia. Aunque, reconoce, si le llaman a las tres de la mañana no le tiembla el pulso par resolver el problema que se plantee.
Cuando no trabaja reparte su tiempo entre sus hijos, salir con las amigas y algunas de sus aficiones, entre ellas el yoga y la equitación. “Tengo un caballo a medias con un dentista en la Casa de Campo”, explica. Trata de salir a montar todas las semanas. También le gusta mucho viajar, a pesar de que su trabajo le obliga a pasar el 50% del tiempo fuera de casa.

Mostrar la oferta disponible en seguros de coche fue solo el principio. Pronto dieron el salto al resto de seguros, desde vivienda a vida, y más recientemente se han atrevido con los productos financieros, los viajes y las tarifas energéticas y de telefonía, servicios estos últimos que por su complejidad resultan especialmente tediosos de comparar para los clientes.
Rastreator.com, explica Betés, ha dado un salto adelante en los últimos años, con crecimientos anuales en el número de usuarios del 25%. Las turbulencias que ha pasado la industria automovilística, con una abultada caída de ventas de vehículos nuevos y un repunte de los de segunda mano, no les ha pasado factura. El seguro, afortunadamente, es obligatorio. “El 80% de nuestros ingresos sigue viniendo del segmento del automóvil”, puntualiza.

El gran desafío que tiene por delante Rastreator.com, reconoce Betés, es procesar la gran cantidad de datos que tienen de sus usuarios para poder mejorar la calidad y precisión de los servicios prestados.Y eso se conseguirá “gracias a las buenas ideas de 65 personas”. El espíritu de start-up se palpa en las oficinas del portal comparador. Todo el mundo, incluida Betés, ocupa uno de los sitios dispuestos en una gran sala diáfana. Prohibidos los despachos. “No encontrará ningún símbolo de estatus en la sala. De hecho yo tengo una de las peores sillas de la oficina. Los recién llegados no pueden distinguir quiénes son jefes y quiénes no”, resume con una sonrisa de oreja a oreja. 

Ni un solo papel le estorba en su espacio de trabajo. “Solo necesito mi portátil y la agenda”, asegura. Una gran bandera pirata es el único elemento decorativo que salpica la sala, en cuya entrada recibe al visitante un gigantesco sabueso de cartón piedra, la mascota de la compañía.
“La bandera nos recuerda que todos estamos en el mismo barco y tenemos que encontrar nuestro propio camino sin miedo a lo que pueda pasar”, algo que aprendió recientemente en un inspirador seminario en SiliconValley.

También describe en cierta medida la anarquía ordenada que impera en la oficina. “No tenemos departamentos estancos, aquí todos hacemos de todo”. Mantiene una reunión mensual con cada miembro del equipo, así como encuentros semanales con las “siete u ocho personas que están encima del core business”. El resto se va solucionando sobre la marcha. Como si de una nave corsaria se tratase, Rastreator.com navega el mar de la economía digital en busca de tesoros.

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