Miquel Torres, director general de Bodegas Torres

“Nos vamos a centrar en los vinos de alta categoría”

Bodegas Torres empezó su andadura en Villafranca del Penedès, denominación en la que hoy sigue teniendo más tierras que ningún otro competidor. Está presente en otras seis DO y también tiene viñedos en Chile y EEUU

“Nos vamos a centrar en los vinos de alta categoría”

Miquel Torres Maczassek, de 41 años, dirige el rumbo del grupo familiar desde 2013. Estudió Económicas y Empresariales en Esade y enología en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. También ha pasado por la escuela de Negocios Kennan Flager, en Carolina del Norte (EEUU). Antes de incorporarse al día a día del grupo trabajó en del departamento de marketing de Danone y dirigió la estrategia de marca de los perfumes Carolina Herrera. Conoce con detalle el mundo del vino, por el que transmite verdadera pasión.

Pregunta. Torres ha sido pionera en desembarcar en China. ¿Qué perspectivas tienen depositadas en el gigante asiático?

Respuesta. Tenemos buenas sensaciones de cara al futuro. Nosotros llegamos aquí hace 15 años. Todo este tiempo ha sido muy positivo, excepto 2012, porque con el cambio de Gobierno en China se implantaron medidas de austeridad muy fuertes entre la clase dirigente. En aquella época todavía era muy significativa la parte del consumo vinculada al Gobierno. Desde el año pasado estamos creciendo otra vez. En 2014 lo hicimos en un 7%. Estamos facturando allí unos 27 millones de euros. Creo que se está produciendo una transición hacia un nuevo tipo de consumidor en China. La nueva generación de clientes ya no solo quiere conocer el vino francés, que fue punta de lanza en el país, sino que está interesada en otros vinos del mundo y busca una mejor relación calidad-precio. Creo que eso brinda una gran oportunidad para todos los vinos españoles.

P. ¿Se han planteado producir vino en ese país?

R. Lo estuvimos analizando, pero es un tema muy complejo. El Estado solo cede las tierras durante 30 años. Abandonamos la idea, pero sí que estamos colaborando con una empresa vitivinícola local para ayudarles a mejorar la calidad de sus viñas. Para nosotros ha sido un aprendizaje sobre cómo funciona el sector allí.

Estamos tratando de recuperar variedades ancestrales. Ya hemos revivido 36,y 6 de ellas las empleamos en nuestros vinos”

P. También tienen presencia en el mercado indio. ¿Esperan de ese país que se convierta para ustedes en la nueva China?

R. Definitivamente no. Es un mercado muy distinto. Los impuestos son altísimos. Los vinos extranjeros que entran en India tienen que pagar unos impuestos del 150%, a los que luego se añaden otras tasas regionales y locales. Hasta que no cambien esa política proteccionista los vinos llegarán con precios altísimos y no acabarán de despegar. El consumo de vino en India es todavía minoritario.

P. ¿Qué estrategia tiene el grupo Torres a corto plazo?

R. Nuestro principal objetivo es hacer vinos, y creo que en los próximos años produciremos vinos singulares, de fincas muy concretas y de categoría superior. Nos gustaría ir sumando gamas altas a nuestra cartera, como las que tenemos ahora, Mas la Plana en Penedès y en Conca del Barberà el Grans Muralles. La idea es añadir denominaciones de origen.

P. Están preparando también un cava. ¿Qué nos puede contar al respecto?

R. Es un proyecto que nos hace mucha ilusión. El objetivo es sacar una pequeña producción, unas 3.000 cajas, pero de muy alta calidad. Nos gustaría lograr hacer el mejor cava de España, y para eso estamos trabajando con nuestras mejores viñas. Esperamos tener las primeras botellas a finales de 2016.

P. Torres fue de las primeras bodegas que apostaron por plantar viñedos en alta montaña. ¿Qué frutos está dando ese experimento?

R. Los resultados están siendo muy buenos. El incremento de las temperaturas derivado del cambio climático está afectando y mucho a nuestro negocio. Estamos buscando cada vez más viñas a más altura. En el Prepirineo tenemos vides a más de 1.000 metros. Optamos por variedades que maduren de forma temprana, como el Pinot Noire. Nos han salido vinos frescos, con muy buena acidez y muy aromáticos. El siguiente paso es empezar a plantar viñas en el Pirineo aragonés, a 1.250 metros de altura.

P. El grupo tiene acuerdos de investigación con varias universidades españolas. ¿Qué buscan con ello?

R. Estamos invirtiendo unos dos millones de euros al año en I+D+i. Uno de los proyectos que estamos liderando tiene que ver con las técnicas de producción vitivinícolas respetuosas con el medio ambiente. También con la reducción de la emisión de CO2 a través de algas que puedan captar los gases.

P. Se está imponiendo entre muchos consumidores la tendencia de buscar variedades poco conocidas. ¿Cómo asumen este desafío?

R. Hace ya unos 30 años que trabajamos para recuperar variedades ancestrales de la zona de Tarragona. Hemos encontrados cepas que estaban aisladas y que nadie sabía exactamente lo que eran. Con mucho trabajo y algo de suerte hemos descubierto ya 36 variedades catalanas. De ellas, hay seis en concreto que tienen un altísimo potencial para elaborar vinos. Algunas de ellas ya las estamos incorporando, por ejemplo en el Grans Muralles.

P. ¿Qué tal llevan en la familia el proceso?

R. Se lo tendría que preguntar también a mi padre, pero creo que mi hermana y yo, que somos la quinta generación, compartimos de alguna manera los objetivos de querer hacer vinos cada vez mejores y de más alta calidad. Con una visión común todo se hace más fácil.

P. Algún día le tocará a usted cederle el testigo a una nueva generación. ¿Cómo le gustaría que se recuerde su gestión?

R. Mi objetivo principal es que esta empresa siga siendo familiar y que la próxima generación mantenga el amor al vino que nosotros tenemos.

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