Mi toque personal: Tito Rabat

De las curvas a 200 km/h a las playas del Cabo de Gata

Este barcelonés, que cada año da la vuelta al planeta con el Mundial de motociclismo, encuentra en Almería su refugio perfecto.

Tito Rabat, en el podio del Gran Premio de la República Checa
Tito Rabat, en el podio del Gran Premio de la República Checa

Pese a ser todo un campeón del mundo de motociclismo, en su caso de la categoría intermedia, Moto2, Tito Rabat (Barcelona, 1989), se muestra más como un joven de 26 años que como una de las figuras de su especialidad. Sencillo en el trato y con una sonrisa para atender sus compromisos con los periodistas, parte de su nuevo papel como embajador de la relojera Tissot, Rabat pelea contra la adversidad que le ha acompañado durante este año. Un inicio irregular, acompañado de alguna inoportuna caída, le han descolgado de la lucha por revalidar su título de 2014, cada vez más cerca del francés Johann Zarco.


Rabat se aleja del perfil que predomina últimamente en las motos. Disputó su primer Mundial completo en 125 centímetros cúbicos con 18 años, una categoría copada por pilotos casi adolescentes. Siempre sin prisas, este año prefirió no dar el salto a la categoría reina, MotoGP, pese a ganar el título de Moto2. Forma parte de la familia Rabat, dueña de las exclusivas joyerías Rabat de Barcelona. Pero su carrera deportiva está lejos de haber estado soportada por el patrimonio familiar. Después de más de 150 grandes premios en el circo del Mundial de motociclismo, Rabat se define como un chico “muy sencillo”, que pasa su tiempo libre en Almería y al que le fascina la comida italiana.

Playa del Cabo de Gata, en Almería
Playa del Cabo de Gata, en Almería

Un reloj

Afirma tener unos gustos sencillos en cuanto a moda y complementos: tejanos y camiseta.Sí muestra su reloj, de la marca que le patrocina, un Tissot T-Touch valorado en 920 euros.

Enganchado a Twitter

Cuenta con 72.000 seguidores en su cuenta de esta red social (@TitoRabat), que gestiona él mismo:“Me gusta ver lo que ponen otros pilotos. Es una buena forma de ver lo que te interesa”.

Pasión por una tabla

En invierno, la de snowboard, y en verano, la de kite surf. Sea nieve o mar, Rabat pasa sobre una tabla sus vacaciones de invierno y verano.

Para desconectar

Una película o la Play Station 4 son su mejor vía de escape. Pero no con el videojuego del Mundial de motociclismo, sino con uno de acción:“Soy del Call of Duty”.

Entre carreras

Tito Rabat pasa los días entre circuitos en Almería, en las playas del Cabo de Gata:“Playa, chiringuito y buena compañía, el mejor plan”.


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