El 98% de las mujeres y el 10% de los hombres tienen celulitis

¿Funcionan realmente las cremas anticelulíticas?

La OCU critica con dureza la “publicidad confusa” de este tipo de cremas

Dieta y ejercicio son la única receta eficaz, según un catedrático experto en la materia

La celulitis es también conocida como piel de naranja, por la textura que presenta
La celulitis es también conocida como piel de naranja, por la textura que presenta

Con la llegada del buen tiempo, aumentan los anuncios y la promoción de cremas que prometen acabar con la celulitis y reafirmar las distintas zonas del cuerpo. Algunas de ellas, incluso, afirman tener efectos inmediatos. Estos productos, que tienen un precio medio por unidad que supera los 20 euros, han sido objeto de crítica por parte de la Organización de Consumidores y Usuarios, que ha llegado a asegurar que las cremas contra la celulitis “vaciarán antes los bolsillos de quienes las adquieran que sus cartucheras”.

La asociación ha publicado este año un análisis sobre la ineficacia de ocho de estas cremas que le ha valido las criticas de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa, por sus siglas en inglés). La directora técnica de la patronal, Carmen Esteban, señala que los cosméticos “tienen más que comprobado el índice de éxito que muestran en el bote” y que, mientras la OCU da la batalla por perdida, ella se niega a pensar que "no hay nada que los consumidores puedan hacer contra la piel de naranja”.

“Un masaje es más efectivo que las cremas”

La Unión de Consumidores y Usuarios indica que la mejoría que los fabricantes achacan al uso de sus cremas se debe más al efecto del masaje que se recibe durante su aplicación que a los principios activos de sus fórmulas. “La mala circulación influye en la aparición de celulitis, por lo que un masaje que la mejore generará efectos positivos”, explica Ileana Iverniceanu, portavoz de la asociación.

Para la OCU, por tanto, el contenido de este tipo de cosméticos no resulta determinante, y recomienda a los consumidores que adquieran cremas hidratantes simples. “Como lo que funciona no es el propio producto, para un masaje nos vale igual y su precio mucho menor”, aconseja.

La organización también cuestiona la honestidad con la que la industria de cosméticos realiza los estudios que avalan el éxito de sus productos. “Cuando dicen que reducen equis centímetros no tienen en cuenta si esa persona ha estado haciendo dieta y ejercicio, o no, y muchas veces seleccionan los casos que mejor han respondido”, indica Iverniceanu.

La Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética explica que las medias las realiza un sistema informático sofisticado, y que los test de autoevaluación son fiables y rigurosos porque “nadie conoce mejor que el propio cliente la efectividad del producto que se está aplicando”.

Las cremas anticelulíticas suponen una importante proporción de los más de los 1.651 millones que genera anualmente la industria del cuidado de la piel. A día de hoy, existe una gran variedad de este tipo de cremas tanto para hombres como para mujeres, aunque son estas últimas las que adquieren con mayor asiduidad estos productos. Y es que, según estimaciones de la Academia Española de Dermatología y Venereología, un 98% de las mujeres adultas tiene celulitis, frente a un 10% de los hombres.

“Las mujeres debemos aceptar que es un rasgo normal y, sobre todo, que gastarnos el dinero en cremas no nos va a ayudar”, explica Ileana Iverniceanu, portavoz de OCU. La organización de defensa de los consumidores presenta como uno de sus principales argumentos el uso, a su juicio incorrecto, que se hace de los estudios científicos. “Los fabricantes indican que han sometido a las cremas a estudios clínicos, pero, al no tratarse de medicamentos, la exigencia de evidencia científica es limitada”, señala la portavoz.

Para Esteban, las acusaciones de la OCU están fuera de lugar y sólo sirven para “sembrar la duda entre los consumidores”. Según la directora técnica de Stanpa, los fabricantes de cosméticos, recorren un largo camino de investigación, test (tanto clínicos como en consumidores) y análisis de seguridad para garantizar los resultados que se incluyen en las etiquetas. “Hacemos ecografías, mediciones, análisis de cómo evoluciona la celulitis en una misma paciente si se aplica una crema en un muslo y en otro no, etc. Son demasiadas pruebas como para considerar al proceso poco riguroso”, indica Esteban.

Sobre esta polémica también ha querido aportar su punto de vista Julián Conejo Mir, catedrático de la Universidad de Sevilla y expresidente de la Asociación Española de Dermatología y Venereología. “En este caso los consumidores tienen toda la razón, lo que se promete en los anuncios de cremas anticelulíticas es completamente falso”, dice a CincoDías.

El doctor señala que, aunque existen sustancias que influyen en el tejido adiposo, es imposible que, a través de una crema, se llegue a capas de la piel que se encuentran a más de cuatro centímetros de la superficie. “La piel es impermeable y no absorbe hasta ese punto el producto que nos echamos por el cuerpo”, indica Conejo, al tiempo que explica que, de hecho, “si estos cosméticos lograran penetrar lo suficiente como para alcanzar la zona en la que son realmente eficaces, acabaríamos intoxicados”.

El catedrático cuenta que, lamentablemente, la genética y el metabolismo son responsables del 99% de la piel de naranja. “Son factores en los que ningún tipo de cosmético puede incidir, por lo que sus efectos a la fuerza tienen que ser, como mínimo, reducidos”. Como única receta contra la celulitis, el doctor recomienda una vida activa y, sobre todo, mantener una alimentación adecuada con unos niveles de hidratos de carbono muy controlados.

El experto también desmiente uno de los mitos más extendidos en relación a la piel de naranja y a la ingesta de agua. “Los únicos animales que acumulan agua son los dromedarios. Las personas no tenemos celulitis por beber agua, sólo vamos más al baño”, explica.

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