Rodrigo del Prado, director general adjunto de BQ

“BQ ya está en Suecia y Reino Unido y pronto en Italia”

Rodrigo del Prado, director general adjunto de BQ.
Rodrigo del Prado, director general adjunto de BQ.

El fabricante español de smartphones BQ sigue con su buena racha. Según las nuevas cifras de Kantar, la compañía cerró el segundo trimestre del año en el top 3 en el ranking de fabricantes de teléfonos inteligentes, solo superado por Samsung y Huawei. Además, y según cuenta su director general adjunto, Rodrigo del Prado, son la empresa que más móviles de entre 200 y 300 euros vende en España en el mercado libre, tal y como revelan los datos de la consultora GFK.

La compañía, que lleva desde 2013 codeándose con los primeros espadas de este negocio, vendió en 2014 casi un millón de smartphones en el mercado libre y acabó el año con una cuota aproximada del 6% en el mercado total. “Aunque hay meses que nuestra cuota está entre el 15% y el 18% en el mercado libre, que representa entre el 35% y el 40% del total”, matiza el directivo.

BQ ha multiplicado por diez su facturación en cuatro años. En 2014 fueron 202 millones de euros, y aunque Del Prado dice que no dan previsiones para el actual ejercicio, sí avanza que superarán la cifra del año pasado. “El primer semestre ya ha ido mejor, frente al mismo periodo de 2014, y eso nos invita a pensar que el cierre del año será mejor y con crecimiento de dos dígitos en unidades y volumen de negocio. No hay que olvidar que el segundo semestre, con la vuelta al cole y la Navidad, es más fuerte para nosotros”.

El ejecutivo confía, no obstante, que para 2016 el peso de estas campañas sea menor, pese a que son dos hitos en su calendario. Ello se debe al giro estratégico dado por la compañía, que ha empezado a trabajar con las operadoras, donde la estacionalidad del mercado es menor. Consciente del peso de las telecos en este mercado, gracias a sus ofertas convergentes y la financiación a plazo de los terminales, BQ ha cerrado acuerdos con Telecable, R, Jazztel, Amena, MásMóvil, Yoigo y Movistar. Con estos dos últimos empezaron el pasado julio, y ahora están en conversaciones con Orange y Vodafone.

“Nuestra misión es ponérselo fácil a los clientes y que nuestros teléfonos estén en el mayor número de sitios posibles. Y hay un porcentaje de gente que prefiere comprar el terminal a las operadoras (estas venden el 60% de los smart­phones en España), porque tienen una oferta convergente, porque tienen puntos... Somos una compañía muy joven y tenemos que ir paso a paso, sin cambiar nuestra política de terminales”, continúa Del Prado, que explica que también han añadido este año retailers donde no estaban presentes. “Ahora ya estamos en Carrefour, Worten y El Corte Inglés”.

BQ empezó en la pequeña distribución, y no quieren perder esa proximidad al cliente. Aunque el pasado junio con el lanzamiento de su último modelo (Aquaris M), la firma recibió alguna crítica de los pequeños distribuidores por dar prioridad a las grandes cadenas, Del Prado admite que había campañas fuertes con algunos retailers y con las operadoras y que tenían que cumplir los compromisos, pero subraya que “nadie ha tenido todas las unidades que pidió en un primer momento. Y nosotros mismos, en nuestra web, somos los que más tarde lo hemos tenido”.

“Aunque crecemos mucho, somos una compañía prudente y poco especuladora, y preferimos que haya un poco de pelea al principio que dimensionar mal la producción y que después terminen pagándolo los clientes, con menos especificaciones en el teléfono o con precios más altos. Tratamos de hacer ingeniería sobre ello y llegar al punto óptimo, pero a veces se producen picos que te pueden distorsionar”, comenta.

El directivo cree, no obstante, que son una de las marcas que mejor trata a ese canal de distribución pequeño. “Ahora estamos trabajando para que se conviertan en reparadores de nuestros productos, certificándolos”. BQ tiene un gran centro de reparaciones “muy eficiente y rápido, pero a veces la gente tiene que poder cambiar su pantalla si se ha roto en un centro de proximidad, y esa capilaridad no la consigues de otra manera”.

Del Prado explica que habrá ciertas reparaciones que se puedan hacer en estas tiendas y otras no, pero están montando un sistema que les permita garantizar que la calidad de la reparación sea la misma que ellos dan. “Ya tenemos algún piloto y durante este año la idea es poder llegar hasta la última milla”.

Pese a su rápido despegue, el ejecutivo destaca que BQ crece desde el principio en función de los recursos que genera y que son una empresa sostenible y rentable. En 2014 dieron entrada en su capital a Diana Capital (con más del 10%, aunque no desvelan el dato exacto), pero la firma no planea, de momento, hacer ninguna ronda de financiación ni dar entrada a otro socio. Y eso que están en plena expansión internacional. Ya tienen oficinas comerciales en Francia y Alemana. “En este último país, nos está yendo mejor y ya el coste de operación –que es pequeñito–casi se paga con las ventas que están realizando. En cualquier caso, en ambos países estamos viendo que los usuarios confían en la marca y están comprando nuestro producto. Es cuestión de tiempo que corra el boca-oreja. En los países nuestros teléfonos están recibiendo muy buenas críticas”.

Ahora BQ pone rumbo a otros países. “Tenemos ya una sociedad constituida y una oficina en Suecia y lo mismo en Reino Unido. Y antes de que acabe el año incorporaremos otros países, seguramente Italia y algún país del Este.

“Fabricar móviles en España es imposible”

Rodrigo del Prado cuenta que BQ fue una de las empresas que el Ministerio de Industria llamó para elaborar su plan de Industria 4.0, que pretende impulsar la transformación digital de la industria española. El directivo muestra su satisfacción por la iniciativa, pero indica que lo primero que tendría que hacer ese ministerio es “llamar a sus colegas de Educación”. “Es evidente que la tecnología va a ser casi como un recurso natural y que no hay futuro sin tecnología, pero debemos tener claro que no tendremos tecnología y dependeremos siempre de terceros y seremos menos competitivos si la gente no es capaz de entender esa tecnología y crearla. Es necesario que hagamos un esfuerzo”, dice.

De ahí, la iniciativa que ha puesto en marcha BQ de lanzar un kit de robótica y placas para crear circuitos electrónicos más complejos que permiten a cualquiera montar un robot o juego electrónico desde cero, sin tener conocimientos sobre tema. “Estamos atacando a los niños de secundaria, porque es necesario conseguir que haya gente que tenga esa visión de la tecnología”. “Cualquier producto tiene un diseño, un hardware y un software y hemos desarrollado herramientas (impresoras 3D y escáneres 3D, placas y soluciones de software) para que la gente entienda cómo funciona”.

Preguntado por qué no fabrican en España sus móviles, Del Prado cuenta que fabrican sus impresoras 3D en España, pero no los smartphones. “Sí nos gustaría, pero hoy es imposible. Ni en España ni en Europa se hace electrónica de consumo. No hay un ecosistema alrededor de industria auxiliar que permita hacerlo. Por qué se hacen coches en España”, se pregunta. “Porque hay una industria auxiliar que lleva años funcionando y lo permite, pero esto no ocurre en nuestro sector”.

El ejecutivo de BQ cree que hay que romper el círculo vicioso que hay ahora:“No hay empresas tecnológicas porque no hay gente que estudie para hacerlo. Y, al mismo tiempo, como no hay gente que estudie para ello, no se crean empresas”. En su opinión, la clave está en la educación. “Queremos ser un país industrial, pero tenemos que enseñar a nuestros niños cómo funciona todo esto, porque las oportunidades que se abren de cara al futuro son enormes”.

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