Lo probamos. Vitaminas

Unos pinchazos... y el efecto del sueño reparador

La batería de pinchazos molesta pero es soportable

Aseguran que el efecto dura meses

Conviene estar relajado y no tensar los músculos de la cara para que esos pequeños pinchazos sean más llevaderos.
Conviene estar relajado y no tensar los músculos de la cara para que esos pequeños pinchazos sean más llevaderos.

La primera vez que se acude a un centro de medicina estética, con la intención de inyectarse unas vitaminas, se va con cierto reparo. La duda, y el primer temor, es si todo volverá a ser como antes del pinchazo. En este caso son Francisco Torrero Ruiz y María José Martínez Caballero, médicos estéticos, quienes se encargan, en el Centro de Medicina Integral de Madrid, de aplacar los nervios. Lo primero, antes de entrar en faena, es realizar un diagnóstico y ver qué tipo de tratamiento va acorde a las necesidades de cada rostro.

Un mes más tarde la piel sigue luminosa, jugosa y con la misma sensación de descanso.
Un mes más tarde la piel sigue luminosa, jugosa y con la misma sensación de descanso.

Lo habitual en mesoterapia facial es inyectar en la capa dérmica de la piel, llamada meso dermis, a través de múltiples pinchacitos, pequeñas cantidades de vitaminas, minerales, aminoácidos y acido hialurónico. “Lo importante es elegir un buen producto porque las cosas baratas en estética no funcionan. Los saldos salen caros. Yo no pongo nada que la piel no tenga”, advierte la doctora Martínez Caballero. El precio de cada sesión ronda los 200 euros y el efecto, asegura, dura meses. “Encargo y compro para cada paciente aquello que mejor le va”. La diferencia entre las vitaminas y el botox, explica el doctor Torrero Ruiz, es que este último no dejas de ponértelo nunca, “se queda la frente planchada, pero el resto del rostro, no”. Ambos aseguran que de lo que se trata es de estar guapo, no de no tener arrugas, “de tener una cara fresca, con tono, no un rostro artificial”. Y más que el volumen, les preocupa la tensión, “si rellenas y no sujetas es horrible, la piel pierde armonía”.

El primer paso, y ante el pavor a la jeringuilla, es poner un poco de crema anestésica para hacer más llevaderos los pinchazos. La aguja de mesoterapia es finísima, y emplean dos, una para cada lado de la cara. La batería de pinchazos, para qué negarlo, molesta pero es soportable, sobre todo porque la sesión es rápida. En menos de media hora, ha finalizado. Horas más tarde sale un leve moratón en un lado de la cara. Y los días siguientes, el rostro está jugoso y descansado. Como si se hubiera dormido durante días.

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