Claudia di Paolo, ‘beauty hunting’

A la caza del mejor (y eficaz) producto de belleza

"Japón es líder en tratamientos de belleza, tienen en su cultura muy arraigado el bienestar”

Tiene prohibidos los productos que contienen silicona

A la caza del mejor (y eficaz) producto de belleza

Dice que cuando tenía 15 años tuvo claro que su verdadera vocación en la vida era embellecer a la gente. Desde entonces, Claudia di Paolo, uruguaya de 45 años, pero procedente de familia italiana e instalada en España desde hace 24 años, se dedica a ello. Ha trabajado como esteticista, maquilladora, estilista y, desde hace algún tiempo, se dedica al beauty hunting, o lo que es lo mismo, a rastrear por todo el mundo cuáles son las mejores marcas o tratamientos de belleza, ajenos al circuito comercial convencional. “Siempre hay que ir en busca de nuevas tendencias, siendo curiosa, para intentar traer a España lo mejor”. En este concepto engloba a las marcas de autor, más que a las comerciales. Por una sencilla razón: “tienen una mayor preocupación por buscar los resultados, y funcionan por recomendaciones”. En cambio, las marcas comerciales “tienen mucho ganado porque hacen grandes inversiones en publicidad, y eso al final no se refleja en los logros obtenidos”.

Sin embargo, reconoce que hay maestros que, a pesar de que forman parte de un gran grupo de belleza, como la firmas de productos para el cuidado del cabello, “no se dejan influenciar y siguen defendiendo una manera diferente de hacer las cosas”. Es el caso de Sebastian, marca propiedad hoy de la multinacional Procter & Gamble, o el japonés Shu Uemura, perteneciente al grupo francés L’Oréal. Porque eso es lo que busca ahora mismo la gente, diferenciarse del resto, ese es el verdadero lujo.

Responsable

Confiesa que como en cualquier negocio, en el suyo, en el de la belleza, también existen las equivocaciones. “Alguna vez me he equivocado con algún producto”. En ese caso, como le ocurrió con una marca italiana de la que cada crema costaba unos 700 euros, en vez de venderlo, lo dona. “Si veo que algo no tiene público aquí lo regalo a ONGs”.

En España le ha costado hacerse un hueco. Según asegura, al español le cuesta valorar las marcas desconocidas, algo que ha intentado cambiar desde hace siete años, cuando abrió su boutique de belleza en la madrileña calle de Jorge Juan, donde apuesta por marcas que perduren en el tiempo, con reconocimiento en el circuito internacional del lujo. “Algunas mueren en el camino debido a la gran competencia que existe”.

Abrió el negocio por capricho personal, “necesitaba algo que me llenara y que aportara algo nuevo al cliente español”. Por ejemplo, en su elegante espacio de trabajo no hay cabida para productos que no sean eficaces, como tampoco lo hay para aquellos que lleven en su composición silicona. “El 90% de las marcas de belleza contienen ese compuesto, y yo lo tengo prohibido”.
Claudia di Paolo cree que el país, donde hay que buscar ahora mismo las tendencias en el cuidado del cuerpo, es Japón. “Es líder en tratamientos y productos porque verdaderamente tiene arraigado en su cultura el bienestar y la belleza”. Como ejemplo, una mujer japonesa tiene en su neceser diario un total de 18 productos, mientras que una europea apenas utiliza cuatro.

Su deseo es colaborar para que el mundo de la belleza sea un poco más honesto. “Yo solo aconsejo cambiar de cosmético cuando no funciona el que se está usando, por eso no somos fieles a las marcas, o cuando cambian las circunstancias personales de las personas”. Y afirma que cuando una persona entra por la puerta de su boutique es difícil que salga sin haber cambiado algo de su forma de pensar. “Nunca he trabajado las relaciones públicas pero sabemos tratar bien al cliente, y eso no significa sacarle dinero, sino aportarle cosas nuevas para que se sienta mejor”. Entre sus proyectos más inmediatos está expandir su casa de belleza a Barcelona, Marbella, Ibiza y Francia, además de consolidar la tienda online, en la que despacha cerca de 20 firmas premium, entre las que se encuentran EviDenS, Précellence, Rodial, Visoanska París, La Ric, Berdoues... “Nos piden productos de todos los lugares de España, creo que el consumidor es el que más gana”.

Claudia di Paolo estudió estilismo y maquillaje, pero para entender cómo se dirige un negocio, y sobre todo de temas financieros y económicos, tuvo que cursar un posgrado en el IESE. Porque la gestión es tan importante como tener olfato para encontrar un producto de belleza único, aunque los números no lo sean todo. “No se puede trabajar solo por el dinero, aunque me encanta vivir bien, me gusta que sea algo pasional”. Agrega que su valor añadido es que conoce personalmente a todos los artesanos que están detrás de las marcas de cosmética que vende en España.
Cree que para ser una buena beauty hunting hay que estar cualificada, estar al tanto de todos los temas relacionados con la belleza y conocer todos los términos e ingredientes de un producto. “De esa manera podrás buscar cosas que tengan sentido y que vayan acorde con tu honestidad”.

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