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Nuevo ‘look’ en Milán

Las ventas de Gucci del primer trimestre no muestran aún una nueva imagen. Las acciones de Kering, el grupo matriz de origen francés, subieron más del 7% el medio día del día 28, tras publicar el aumento del 17% de sus ingresos, provocado por un débil euro, las rebajas de sus productos en Asia y por el gasto chino en Europa y Japón. Pero Gucci todavía ha de trabajar si Kering quiere acercar su rebaja del 17% en las relaciones precio-beneficio a sus compañeros del lujo.

Las acciones de Kering tienen un rendimiento inferior a las del sector, con un máximo del 2,4% en 2015, mientras que las de su rival LVMH llegaron al 21%, gracias al foco puesto en Louis Vuitton.

Durante cuatro trimestres consecutivos, las ventas de Gucci han caído. El cambio al alza en Asia en los últimos tres meses se debe, probablemente, a las rebajas de los productos de colecciones pasadas.

En términos comparables, las ventas de la marca bajaron un 1,6% durante el primer semestre en comparación con el mismo periodo de 2014. Y se repitió la caída del 4,9% del resultado operativo, seguramente debido a la rebaja en Asia.

La cuestión es si Gucci puede hacer productos atractivos a altos precios tranquilizadores. Las ventas han caído desde finales de 2013 y este año ha llegado una nueva pareja a revitalizar la marca. El nuevo CEO Marco Bizzarri dobló en cinco años el beneficio en Bottega Veneta, la otra marca italiana de Kering. El diseñador Alessandro Michele es menos conocido y el potencial comercial de sus diseños provocadores no se sabrá hasta que se conozcan las ventas totales a final de año. Las pequeñas marcas de lujo de Kering compensan la debilidad de Gucci. Las ventas de Yves Saint Laurent crecieron un 48% durante el primer semestre y Bottega Veneta logró un incremento del 10% anual. Sus ventas combinadas representan la mitad de las de Gucci. La marca necesita rebelarse en vez de asentarse.

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