Sigue defendiendo la congelación de precios

Aena desafía a la CNMC y rechaza bajar sus tasas en 2016

Terminal 4 y torre de control del aeropuerto de Barajas  Getty Images
Terminal 4 y torre de control del aeropuerto de Barajas / Getty Images

Aena ha respondido esta tarde a la petición de la CNMC de una nueva propuesta tarifaria a la baja para el ejercicio 2016: devuelve el golpe con contundencia y dice que congela los precios que cobrará a las aerolíneas respecto a los que ya están vigentes en 2015. Es decir, no se mueve ni un milímetro pese a las exigencias del órgano regulador.

La CNMC había endurecido su mandato al operador aeroportuario al requerir un recorte tarifario del 3,5% cuando en el mes de mayo presentó una horquilla del 2% al 3% que Aena ya rechazó energicamente. El coste para la compañía participada en un 51% por la entidad pública Enaire es de unos 70 millones anuales a nivel de ebitda.

La propuesta de Aena es mantener tarifas y también las bonificaciones a nuevas rutas o incrementos de tráfico con el fin de incentivar el crecimiento de los aeropuertos españoles. La CNMC, por su parte, pretende imponer un nuevo criterio de contabilización de los coste de las terminales aeroportuarias, para que estos se imputen en menor medida a las aerolíneas. Esto implica que Aena deberá afrontar una mayor parte del coste de sus terminales a través de sus ingresos no regulados, por la explotación de tiendas y restaurantes.

El informe de la CNMC parte de la Sala de Supervisión Regulatoria de Competencia y fue recurrido por la compañía que preside José Manuel Vargas ante la Audiencia Nacional. El regulador corregía en parte el modelo contable de doble caja (dual till) de Aena, con el citado lastre a sus ingresos comerciales.

Aena defiende la separación de su facturación entre aeronáutica y comercial al tratarse de negocios distintos. Los primeros responden a prestaciones patrimoniales públicas y llegan por las tarifas que afrontan las aerolíneas. Estas sirven para recuperar gastos, según la Ley 20/2012 de estabilidad presupuestaria y fomento de la competitividad y la Ley 18/2014 de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia. Los ingresos comerciales, por su parte, se cosechan por la actividad en las tiendas.

La CNMC no pone en duda este modelo contable, pero choca con Aena en cómo se computa el coste de las terminales, recogido principalmente como coste aeroportuario a pesar de que albergan las tiendas.

El regulador defiende que actúa “en el marco de sus competencias de supervisión y control de las tarifas aeroportuarias, y para dotar de transparencia y predictibilidad a su actuación [refiriéndose a Aena]”. La empresa pública cotizada, por su parte, cree que la CNMC está llegando más allá de sus competencias al cambiar una Ley (18/2014 que otorga derecho a recuperar costes aeroportuarios con las tarifas) por la vía de una resolución. Aena ha defendido en su apelación que reconoce a la CNMC como supervisor y no como un regulador de su actividad.

Las tarifas de 2016 pasaron en mayo por el consejo de administración de la compañía, tras lo que fueron remitidas a la CNMC, que las tumbó el 30 de junio y pidió la subsanación.

Según la Ley 18/2014 de 15 de octubre, el coste por pasajero debe ser como máximo el de 2014 hasta el año 2025, impidiéndose además la subida respecto al año anterior. Además, los costes operativos no pueden ser superiores a los de la media de los cinco mayores operadores europeos, y se limita la inversión hasta los 450 millones al año.

Ahora Aena rechaza reducir las tasas y amplía su recurso contencioso administrativo contra el nuevo modelo de cálculo impuesto por la CNMC para incorporar el acuerdo del pasado 30 de junio en que el regulado ampliaba el recorte y exigía a Aena una bajada aún superior a la prevista.

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