Si Barcelona tiene la arquitectura de Gaudí, Hannover tiene el arte naíf de Niki

Hannover, ciudad de arqueros, reyes y nanas

Emparentada con la Corona británica, la metrópoli del río Leine redondea su oferta de ferias y congresos con un puñado de valiosos monumentos históricos.

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'El arquero', en la plaza del Nuevo Ayuntamiento, en Hannover. La estatua apunta exactamente al asiento del alcalde.

En una esquina de la plaza donde se ubica el majestuoso palacio municipal de Hannover, un arquero de bronce con el arco tensado apunta directamente al asiento del alcalde.

Es una de las cinco copias de la obra más famosa del escultor alemán Ernst Moritz Geyger –la original está en Potsdam y hay otra en Dresde– y aunque ha tenido dos localizaciones anteriores, en 1967 fue colocada ahí para recordarle a las autoridades las consecuencias de actuar contra los intereses del pueblo.

Hace dos años la teniente de alcalde intentó trasladar la incómoda imagen al parque que está detrás del ayuntamiento aduciendo que podía tener una “interpretación ofensiva”, pero los concejales se opusieron de manera unánime.

El Gröber Garten es uno de los jardines barrocos más bonitos de Europa

La razón fue principalmente económica: trasladar la figura de 200 kilos de peso hubiese costado al municipio unos 2.000 euros. Y hubiese dejado a los turistas sin una de las postales más singulares de Hannover. El atrevido tirador es todo un símbolo de la ciudad.

Situada a orillas del río Leine, la capital del norteño estado de Baja Sajonia está llena de joyitas como esta, que sorprenden al turista con anécdotas curiosas y motivos fotográficos diferentes si se busca la perspectiva adecuada.

Cierto, Hannover no es uno de los destinos más populares de Alemania. No tiene tantos monumentos como Berlín, Colonia o Hamburgo. Los bombardeos aliados destruyeron casi todo su casco antiguo.

A nivel internacional es conocida por sus ferias –en particular la de nuevas tecnologías, CeBIT– y su equipo de fútbol, el Hannover 96, es un clásico de la Bundesliga. Pero la ciudad tiene el mérito de haber sabido construir una oferta turística interesante con un puñado de atracciones y unas infraestructuras de primera.

El monumento principal son los jardines de Herrenhausen, la antigua residencia de verano de los señores de Hannover. Desarrollados entre 1679 y 1714 por encargo de la reina Sofía, esposa de Ernesto Augusto I, el mayor de ellos es uno de los jardines barrocos más bonitos de Europa. El estilo salta a la vista: arbustos grandes, césped pequeño, árboles recortados formando figuras, estatuas blancas y piedras y líneas simétricas.

Herrenhausen
Jardines de Herrenhausen.

El Gröber Garten, como se le conoce en alemán, fue diseñado por un paisajista francés que tomó como referencia el palacio de Versalles.

En torno al jardín principal hay muchos otros más pequeños, entre los que destaca el de los naranjos. Estos se traían de China y eran considerados un símbolo de riqueza y estatus: a más naranjos, más poder. Entre los nobles era habitual preguntarse: “¿Cómo están sus naranjos? ¿Han pasado bien el invierno?”.

Si se interna entre los parterres llegará al anfiteatro, donde se escenificaban obras al aire libre. El escenario es un paseo ancho y largo flanqueado por estatuas doradas y setos entre los que se escondían los actores para cambiarse de máscara (no usaban vestuario).

Los reyes se sentaban a ambos lados del proscenio mirando al público para saber si el espectáculo estaba gustando o no. El lugar sigue siendo escenario de obras de teatro y conciertos.

La conexión británica
Herrenhausen es el sitio ideal para detenerse a escuchar la historia de intereses religiosos y políticos que acabaron sentando a los señores de Hannover en el trono de Inglaterra. Como miembro de la casa Estuardo de Escocia, Sofía era la número 55 en la línea de sucesión de la reina Ana de Gran Bretaña, pero también su pariente protestante más cercana.

Debido a que la monarca británica no tenía hijos y no quería que la rama católica de su familia accediese al Palacio de Buckingham, aprobó una ley que impuso a Sofía como su heredera.

Columna de la Victoria
Columna de la Victoria, en Waterlooplatz.

La favorecida, sin embargo, no llegó a ceñirse la corona porque murió dos meses antes que Ana. Tenía 83 años y sufrió un ataque mientras paseaba por sus adorados jardines. El derecho recayó finalmente en su hijo mayor Jorge I, que inició un largo periodo de relaciones entre Hannover e Inglaterra.

En la batalla de Waterloo, de la que hace poco se han cumplido 200 años, soldados hanoverianos formaron parte de la coalición de naciones liderada por Wellington que venció a las tropas de Napoleón. La Columna de la Victoria, en la Waterlooplatz, recuerda la gesta.

Durante la Segunda Guerra Mundial, esta conexión británica llevó a engaño a los habitantes de Hannover. Mucha gente pensó que la Royal Air Force no se atrevería a atacar la ciudad. Pero en sus alrededores estaban localizadas fábricas de caucho, neumáticos, tanques y artillería, además de una refinería que producía combustible y aceite para la Luftwaffe, lo que la hacía un objetivo estratégico para los aliados.

Los aviones de la RAF y EE UU lanzaron al menos 10 ataques contra la ciudad. La mayor parte del centro fue destruida en dos noches de julio y octubre de 1943.

En seis años de guerra murieron cerca de 7.000 personas y la ciudad perdió importantes monumentos que debieron ser reconstruidos, como el teatro de la ópera, la antigua sede del ayuntamiento, la estación central de trenes, la sinagoga e incluso Herrenhausen.

Aún hoy en día es común que durante la ejecución de obras se encuentren bombas que no llegaron a estallar.

El único edificio que se decidió dejar en ruinas como recordatorio de lo acaecido es Santa Águeda, una iglesia de estilo gótico del siglo XIV. De ella solo se conservan la fachada y la torre. Dentro hay una campana japonesa sin badajo, regalo de Hiroshima, una de las seis ciudades con la que Hannover está hermanada.

En el suelo se ha pintado de blanco la zigzagueante línea de sombra que proyectó el sol a las 8.15 de la mañana de un 6 de agosto (la misma hora y fecha en que se soltó la primera bomba atómica sobre Hiroshima, en 1945).

La Gruta de Niki
La Gruta de Niki.


Las nanas de Niki
Así como Barcelona tiene en la arquitectura modernista de Gaudí uno de sus iconos culturales, Hannover tiene las nanas de Niki. Estas esculturas femeninas de formas voluptuosas y colores brillantes forman parte del paisaje urbano de la ciudad desde 1974.

Pertenecen a la serie creada por la artista francesa Niki de Saint Phalle y aunque inicialmente no fueron bien recibidas por los vecinos, se convirtieron en un símbolo de la ciudad durante la Expo de 2000.

El arte feminista y naíf de Niki puede apreciarse también en la gruta de Herrenhausen, cuyo interior decoró para la ocasión con espejos, vidrios de colores y canto rodado. La composición con mosaicos recuerda al Parque Güell de Gaudí, por quien la artista, fallecida en 2002, guardaba admiración.

Si viaja con amigos, antes de iniciar su paseo por la ciudad haga como sus habitantes y quede con ellos “debajo de la cola”... la de la estatua ecuestre de Ernesto Augusto, en la plaza de la estación central.

Desde allí puede dirigirse al Altes Rathaus (viejo ayuntamiento). De estilo gótico, el edificio dejó de usarse como consistorio en 1863 y hoy alberga el Registro Civil. Empotrado en la pared junto al portal, un rostro grotesco ahuyenta los malos espíritus.

Más suntuoso, el Neues Rathaus es un palacio neorrenacentista levantado sobre 6.026 pivotes, ya que el terreno donde se asienta es pantanoso. Un ascensor oblicuo permite subir hasta la cúpula. Desde su terraza se puede observar toda la ciudad.

Pero tenga cuidado, un arquero apunta al palacio.

Guía para el viajero

Bree
Bolso de la marca alemana Bree. Carlos Otiniano

Cómo ir. Iberia Express opera vuelos directos desde Madrid tres veces por semana, los martes, jueves y sábados (y a veces también los miércoles). Del aeropuerto de Hannover al centro de la ciudad salen trenes cada 30 minutos. Pero si quiere viajar desde Berlín, el trayecto en tren le tomará una hora con 45 minutos y en coche, dependiendo del tráfico, unas tres horas y media.

Qué más ver. En Hannover se celebran ferias y congresos internacionales todo el año. Hace poco, por ejemplo, se celebró uno dedicado a los bomberos y algunos bares se prepararon especialmente para la ocasión. En el centro, visite el mercado, donde encontrará productos regionales, así como quesos y vinos de todas partes del mundo. Y si viaja con niños, llévelos al zoológico o al parque Eilenriede, dos veces más grande que el Central Park de Nueva York.

Dónde comer. En la terraza del restaurante 6 Sinne (Telf. +511 47388038) puede degustar una amplia variedad de flammkuchen, una especie de pizza aplanada que lleva por encima mozarella, tomate, aceite de oliva, gambas o puerros, mientras disfruta de una vista al Edificio de la Prensa, llamado así porque fue allí donde se imprimió por primera vez la legendaria revista Der Spiegel.

Dónde comprar. A un paso de la estación central está el centro comercial más exclusivo, la Galería Luise. Inaugurada en 1987, concentra unas 40 tiendas y boutiques, entre las que merece destacarse la de la marca de marroquinería Bree. Fundada hace 45 años por una familia de la región, es famosa por sus bolsos hechos a mano con la misma lona que se usa para fabricar las carpas de los camiones. Su artículo más caro cuesta 400 euros. Está presente en varios países, pero aún no ha llegado a España.

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