Una de las señas de identidad del grupo

Santander, dispuesto a crecer con compras en España

Santander es el único gran banco que no ha participado en fusiones en los últimos años

La entidad quiere ganar cuota de mercado en Cataluña

La presidenta de Universia y del Banco de Santander, Ana Botín.
La presidenta de Universia y del Banco de Santander, Ana Botín. EFE

Hoy tampoco voy a hablar de Grecia, y eso que mercados e instituciones europeas e internacionales mantienen la respiración a la espera de la repercusión que tendrá el resultados del referéndum griego. La incógnita del impacto del resultado parece empañar cualquier otro asunto económico y político en la zona euro.

Hablaré de Santander y de su nueva estrategia en España. Crecer con compras, algo que tan buenos resultados le ha aportado en el pasado (Santander es el fruto de su fusión con Central Hispano y Banesto y en mucha menor medida con Banif, aunque esta marca ha sido siempre del grupo), lo mismo que las cuentas de alta remuneración a las que ya ha acudido en dos ocasiones Ana Botín desde que en septiembre sucediera en a presidencia del grupo a su padre, Emilio Botín, fallecido ese mes.

La primera vez que Ana Botín tiró de las cuentas de alta remuneración para ganar cuota de mercado fue en noviembre, cuando Santander lanzó en Cataluña una que ofrecía una rentabilidad del 1,76%. La segunda vez a finales de marzo, cuando replicó la cuenta 1,2,3 de Reino Unido, aunque con alguna variación como la de regalar acciones. El tipo de interés que ofrece esta cuenta a la vista es de un máximo del 3% por 15.000 euros, también el tope que permite incluir en ella.
Ahora sí. Santander sabe que está puede ser, quizás, su última oportunidad para crecer en España con compras, o a lo mejor es más correcto decir penúltima. Nunca se sabe, no hay que poner vallas al campo.

Santander ha sido el único de los grandes bancos españoles que no ha participado en la reestructuración del sector financiero con la compra de una entidad. Es cierto que ha participado en todas las subastas que el FROB ha abierto para la venta de entidades nacionalizadas, pero salvo en la de Catalunya Banc su interés ha sido muy reducido.

El banco de la llama, de hecho, no ha ocultado en ningún momento su deseo de ganar cuota de mercado en Cataluña, autonomía en la que copa solo el 9% del mercado, lejos de su media nacional, que está por encima del 11%, y muy lejos de su más directo rival, BBVA. El banco que preside Francisco González posee el 26% del mercado catalán tras la compra de Cataluña Banc, lo que le acerca a CaixaBank, que con controla el 33%.

La falta de rentabilidad de la banca mediana que se vaticina en los próximos meses es la mecha que provocará un nuevo y casi definitivo proceso de fusiones en España. El subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, ya anunció hace unas semanas la conveniencia de este nuevo avatar de uniones en el sector financiero español, aunque también mencionó a Europa.
Pues sí. La presidenta de Santander ha dado orden al equipo que encabeza de que analice todas las alternativas que quedan para crecer con compras, y quiere resultados. “El grupo se está replanteando tener más presencia en España, su país de origen”, explican fuentes conocedoras del nuevo interés de Santander por el mercado español.

La razón es lógica. España se ha convertido en uno de los países en los que se espera un mayor crecimiento de su economía de la zona euro. El Gobierno ha vuelto a cambiar al alza sus previsiones de crecimiento del PIB para este año al situarlo en el 3,3%, y en el 3% para 2016.
A ello se une el hecho de que el peso de España en los resultados del grupo son muy escasos si se tiene en cuenta las pérdidas de sus activos inmobiliarios, que siguen lastrando la cuenta del país. Y es que pese a que Ana Botín esté muy influenciada por la banca británica, y haya adoptado este modelo para implantarlo también en España, según afirman varias fuentes financieras, estas mismas fuentes reconocen que Santander está muy sensibilizado por lo que ocurre en el país, en su economía, en el desarrollo educativo y en el sector financiero. “Es más sensible a estos asuntos que alguno de sus más directos competidores”, explica una fuente financiera.

De momento, Santander ya cambió la semana pasada no solo el organigrama de España, con la salida del veterano Enrique García Candelas, aprovechando otras salidas y renovaciones en el grupo. También modificó su estructura al dar más autonomía a Santander España, con un nuevo consejo de administración y presidente de este órgano, cargo al que se designó a Rodrigo Echenique, hombre de confianza de Emilio Botín y ahora de su hija.

El banco nombró responsable de Santander España en sustitución de García Candelas a Rami Aboukhair, directivo de plena confianza de Ana Botín. Aboukhair ha trabajado con ella en Banesto y en Reino Unido.

España, además, se refuerza aún más con la creación de un órgano colegiado de gobierno independiente. Todo un arsenal de cambios con un único objetivo, reforzar la posición del grupo en el país. No hay que olvidar tampoco que Santander ha ido perdiendo posiciones en España en favor sus rivales de BBVA

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