En el momento de su constitución emitió 50.700 millones

La Sareb amortiza 5.400 millones de deuda en sus dos primeros años

Ha reducido en 6.500 millones el volumen de los activos problemáticos que asumió en 2013

Ha vendido más de 24.000 inmuebles a particulares

El presidente de la Sareb, Jaime Echegoyen, el pasado 1 de abril.
El presidente de la Sareb, Jaime Echegoyen, el pasado 1 de abril.

La Sociedad de gestión de activos procedentes de la reestructuración bancaria (Sareb) ha amortizado en sus dos años de vida 5.400 millones de euros de deuda, un 10,6% de los 50.700 millones que tuvo que emitir en deuda privada para adquirir los activos tóxicos de las entidades financieras afectadas por la crisis.

"Estamos francamente satisfechos de haber tenido la posibilidad de ahorrar, hasta ahora, 5.400 millones de euros a los españoles. De no haber sido así, se hubieran convertido en deuda pública", ha señalado el presidente de la sociedad, Jaime Echegoyen, durante su comparecencia en la Comisión de Economía del Congreso.

El llamado banco malo ha reducido en 6.500 millones de euros el volumen de activos tóxicos que asumió en 2013 en apenas dos años, un periodo de tiempo en el que ha vendido más de 24.000 inmuebles a particulares y ha realizado 25 grandes operaciones de venta de carteras mayoristas de activos, principalmente préstamos. Esto le ha permitido ingresar 8.800 millones de euros, además de amortizar parte de la deuda.

La sociedad también ha gestionado cerca de 20.000 propuestas de las empresas que mantienen créditos con ella, especialmente pymes, "contribuyendo así al mantenimiento del tejido empresarial español", según ha manifestado Echegoyen.

Resultados positivos

El presidente del banco malo ha afirmado que los resultados de la sociedad revelan que el modelo diseñado para Sareb "está funcionando". No obstante, ha precisado que aún queda mucho por hacer. "Hemos demostrado, en sólo dos años, que tenemos capacidad para generar ingresos mediante la gestión y la puesta en el mercado de activos de diferente tipología de préstamos, como inmuebles y suelo", ha apuntado.

Según ha explicado, "tener la capacidad de cancelar deuda y afrontar el pago de intereses es la clave para que Sareb continúe operando sin costes adicionales para los contribuyentes".

Por ello, ha insistido en que la sociedad "debe adaptarse" permanentemente al perfil de su cartera, "en gradual mutación por las desinversiones y la transformación de préstamos en inmuebles y al nuevo mercado inmobiliario que ha surgido tras la crisis, con operadores mucho más profesionalizados".

Echegoyen ha insistido en que Sareb tiene que seguir dando salida a los activos que conserva en cartera, la mayoría créditos a promotores, promociones no finalizadas, suelos, locales y naves industriales. "En muchos casos, el momento de mercado o el apetito inversor han aconsejado buscar fórmulas de gestión activa para intentar elevar el valor de nuestra cartera", ha añadido.

El presidente de Sareb también ha hecho un repaso a los resultados que la sociedad registró en 2014, cuando se registraron unas pérdidas de 585 millones de euros y unos ingresos totales de 5.115 millones de euros. En el pasado ejercicio se vendieron más de 15.300 inmuebles y se colocaron en el mercado 500 parcelas, además de duplicarse la aportación de la venta de activos del sector terciario a los ingresos de la sociedad.

Pese a las pérdidas, Echegoyen mantiene que Sareb cuenta con recursos suficientes para aprovechar al máximo la recuperación que se espera del mercado inmobiliario, además de contar con unas provisiones de 1.000 millones de euros.

De cara a la presentación de las cuentas de este ejercicio, el banco malo confía en tener a su alcance la norma del Banco de España que aclare cuál va a ser su marco contable definitivo hasta la disolución de la sociedad, prevista para 2027.

Al margen de adaptarse a la futura normativa, la sociedad deberá enfrentarse este ejercicio al reto de cambiar a sus gestores y administradores de cartera, un proceso "de gran complejidad" que afecta a 168.000 activos con millones de documentos asociados.

"La coordinación entre los empleados de Sareb y nuestros nuevos socios externos es un reto organizativo que avanza a buen ritmo. Este ambicioso cambio de gestión se reflejará inevitablemente en nuestros resultados en el futuro y nos permitirá aprovechar en mayor medida el impulso del mercado", ha asegurado Echegoyen.

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