El operador defiende la congelación

La CNMC endurece la petición de rebaja tarifaria a Aena hasta el 3,5%

José Manuel Vargas, presidente de Aena.
José Manuel Vargas, presidente de Aena.

La CNMC endurece su mandato a Aena y le urge una rebaja de tarifas en 2016 del 3,5%, respecto a las del presente ejercicio. El recorte es aún superior a la horquilla del 2% al 3% que marcó en un informe el pasado mes de mayo, y exige que el operador aeroportuario presente una nueva propuesta tarifaria en un plazo de diez días.

Hasta ahora, la empresa que preside José Manuel Vargas ha defendido la congelación de los precios que pagan las aerolíneas, pero la CNMC lo considera abusivo pese a que numerosas empresas, entre ellas Iberia, ya había dado como bueno que no hubiera subida.

La propuesta inicial de Aena ha sido mantener tarifas y también las bonificaciones a nuevas rutas o incrementos de tráfico con el fin de incentivar el crecimiento de los aeropuertos españoles. La CNMC, por su parte, pretende imponer un nuevo criterio de contabilización de los coste de las terminales aeroportuarias, para que estos se imputen en menor medida a las aerolíneas. Es decir, Aena deberá afrontar una mayor parte del coste de sus terminales a través de sus ingresos por la explotación de tiendas y restaurantes.

El informe de la CNMC, que parte de la Sala de Supervisión Regulatoria de Competencia, fue recurrido por la compañía que preside José Manuel Vargas ante la Audiencia Nacional. El regulador corregía en parte el modelo contable de doble caja (dual till) de Aena, con el citado lastre a sus ingresos comerciales.

Aena defiende la separación de su facturación entre aeronáutica y comercial al tratarse de negocios distintos. Los primeros responden a prestaciones patrimoniales públicas y llegan por las tarifas que afrontan las aerolíneas. Estas sirven para recuperar gastos, según la Ley 20/2012 de estabilidad presupuestaria y fomento de la competitividad y la Ley 18/2014 de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia. Los ingresos comerciales, por su parte, se cosechan por la actividad en las tiendas.

La CNMC no pone en duda este modelo contable, pero choca con Aena en cómo se computa el coste de las terminales, recogido principalmente como coste aeroportuario a pesar de que albergan las tiendas. La propia Aena estableció una ecuación por la que su caja comercial asume una parte con el consiguiente alivio a las tarifas. Pero la CNMC ha establecido su propio algoritmo, que lastra algo más al negocio de retail y restauración de los aeropuertos, y espera que el modelo sea de aplicación en 2016.

El impacto se estima en unos 70 millones anuales que engrosarían los costes de explotación comercial y, por tanto, no serían recuperables en las tarifas.

La doble caja de Aena viene de 2012, cuando se excluyeron del cálculo de la tarifa los ingresos comerciales. Su aplicación es gradual desde 2014 (de 20% en 20%) y se espera que la dual till sea totalmente efectiva en 2018: por un lado estarán la totalidad de los ingresos y costes regulados (pistas, plataformas, torre de control, parte de las terminales, servicios centrales, etcétera) y los comerciales irán por otro lado. Así, en 2016 Aena detraerá un 60% de los ingresos comerciales para el cálculo de sus tarifas; el 80% en 2017, y el 100% en 2018.

Aena dice favorecer ya a las aerolíneas con los costes de terminal que imputa a las tarifas. Entre un 2% y un 4% de la superficie de las terminales se dedica a explotación comercial, mientras la compañía sufraga alrededor del 20% del coste de conservación y mantenimiento de estos inmuebles con cargo a sus ingresos comerciales.

El regulador defiende que actúa “en el marco de sus competencias de supervisión y control de las tarifas aeroportuarias, y para dotar de transparencia y predictibilidad a su actuación [refiriéndose a Aena]”. La empresa pública cotizada, por su parte, cree que la CNMC está llegando más allá de sus competencias al cambiar una Ley (18/2014 que otorga derecho a recuperar costes aeroportuarios con las tarifas) por la vía de una resolución. Aena ha defendido en su apelación que reconoce a la CNMC como supervisor y no como un regulador de su actividad.

Las tarifas de 2016 pasaron en mayo por el consejo de administración de la compañía, tras lo que fueron remitidas a la CNMC, que las ha tumbado y urge la sunbsanación.

Según la Ley 18/2014 de 15 de octubre, el coste por pasajero debe ser como máximo el de 2014 hasta el año 2025, impidiéndose además la subida respecto al año anterior. Además, los costes operativos no pueden ser superiores a los de la media de los cinco mayores operadores europeos, y se limita la inversión hasta los 450 millones al año.

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