La multinacional danesa elige la histórica planta de los antiguos Laboratorios Abelló

ALK-Abelló asume en Madrid la nueva producción mundial

El centro fabrica un nuevo autoinyector de adrenalina, contra las reacciones alérgicas.

ALK prepara la planta para recibir las autorizaciones con las que exportar a EE UU.

Proceso de fabricación del dispositivo contra las reacciones alérgicas, en la planta de ALK-Abelló en Madrid.
Proceso de fabricación del dispositivo contra las reacciones alérgicas, en la planta de ALK-Abelló en Madrid.

La planta de ALK-Abelló en España recibe una buena noticia para su futuro. La fábrica situada en Madrid ha asumido la manufactura del producto Jext, un innovador dispositivo de aplicación de adrenalina para salvar vidas de pacientes que sufran una reacción alérgica grave.

La multinacional danesa ALK va a invertir 25 millones en el nuevo producto, que va a beneficiar al centro madrileño, ya que seis millones se destinan a ampliar el laboratorio para fabricar la innovación Jext. Hasta ahora, este dispositivo con adrenalina en su interior, se terminaba en Francia y Dinamarca.

La nueva apuesta significará en breve la contratación de hasta 70 personas para aumentar la capacidad de la planta, ya que el montaje del dispositivo es intensivo en mano de obra cualificada y se realiza en una sala de laboratorio acondicionada y aislada.

Lucha con Sanidad por el precio del dispositivo

Este producto tiene un coste de alrededor de 50 euros en España y actualmente está financiado al 50% por la sanidad pública (la otra mitad la paga el ciudadano). Compite en el mercado con un kit de Mylan comercializado por Meda. Los responsables de la compañía ahora negocian con Sanidad un precio de referencia, ya que las autoridades han decidido bajar el importe del dispositivo hasta alrededor de los 20 euros, para asimilarlo a otras aplicaciones de adrenalina.

ALK no está de acuerdo con la propuesta porque entienden que el dispositivo tiene un coste mayor. De hecho, fuentes internas aseguran que esa cuantía es menor que el coste de fabricación, por lo que se plantean sacarlo de la financiación pública, y lo han recurrido. La empresa se queja, además, que con esa decisión se castiga a la industria innovadora del país.

Actualmente la factoría cuenta con 135 personas, que llegan hasta las 225 si se suman los equipos comerciales de la multinacional en España.

“Estamos muy orgullosos de un producto que salva vidas, ya que de estas reacciones alérgicas mueren en España entre 150 y 300 personas al año. Y también estoy muy orgullo de la inversión que supone para el país, porque esta planta de Madrid se va a convertir en un centro de excelencia para la empresa”, aseguró este viernes Graham Skarnvad, director general de ALK, en la presentación del proyecto.

Desde Madrid se distribuye actualmente a más de 40 países. De esta planta salen al año 500.000 vacunas, 500.000 test de alergias y para 2015 se espera que ya se manufacturen 400.000 unidades de Jext. Aunque las previsiones a corto plazo pasan por llegar a los 1,5 millones de dispositivos anuales.

Con este nuevo producto, la compañía danesa ha comenzado a vender desde España al resto de Europa y próximamente a otros como China, Corea del Sur, Australia, Rusia o Turquía.

Aunque el gran salto pasa por llegar a Norteamérica, para lo que la FDA (la agencia del medicamento en EE UU, en sus siglas en inglés) debe dar la autorización sobre las condiciones de seguridad de fabricación del centro madrileño. “Lo más importante para nosotros es llegar a Canadá y a EE UU”, reconoció Skarnvad, debido a que aquel es el mayor mercado farmacéutico del mundo.

La multinacional

ALK es un multinacional danesa que cuenta con 22 filiales en el mundo, con cuatro sedes de producción en Europa, 2.000 empleados y con una cifra de negocio de 2.433 millones de euros en 2014 en todo el mundo. La empresa está especializada en la alergia, tanto en vacunas como en dispositivos de detección. En España, además, dispone de un equipo de investigación básica de más de 35 personas.

La presencia en España se remonta a 1992, cuando adquirió la empresa española Laboratorios Abelló. Esta compañía había sido fundada por Juan Abelló Pascual en 1941, para fabricar productos químicos y farmacéuticos. En 1983, su hijo Juan Abelló Gallo llegó a la presidencia y vendió la empresa a MSD, para luego tomar el control de Antibióticos S.A. Abelló posteriormente ha tenido recorrido como financiero en Banesto, fundador de Airtel y ha estado presente en numerosos consejos de administración como el de Repsol o Unión Fenosa. Actualmente es presidente de Torreal, el vehículo de inversión de la familia Abelló. Cuando ALK adquirió el laboratorio eran rivales y complementarias, porque la danesa era fuerte en los países nórdicos y la española a su vez en los mercados mediterráneos.

Ante reacciones alérgicas graves

El dispositivo de ALK consiste en autoinyector de adrenalina, fabricado con patente propia y con 18 componentes diferentes. El paciente, ante una crisis anafiláctica producida por alimentos, fármacos o picaduras de insectos, se inyecta fácilmente la solución. Tiene forma de tubo de ensayo, se aplica en el muslo del afectado (sin quitar la ropa) pulsando la parte superior. La persona no ve en ningún momento la aguja y solo siente el pinchazo durante 10 segundos. Está pensado para que los pacientes con riesgo de anafilaxia lo lleven consigo o lo guarden en un botiquín.

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