Abre la puerta a vender su participación para no verse penalizada en capital

CaixaBank retira su opa sobre el banco luso BPI

Sede de CaixaBank, en Barcelona.
Sede de CaixaBank, en Barcelona.

Cuando, el pasado febrero, CaixaBank lanzó una opa sobre el banco luso BPI, del que posee el 44,1% del capital, dejó claro que la operación quedaba supeditada al cumplimiento de una doble condición sine qua non.

“Tener más del 50 % de BPI y que los estatutos sean desbloqueados”, avanzaron, para modificar el límite de los derechos de voto, situado en el 20%, que iguala el poder de la entidad catalana al de otros accionistas que tienen la mitad de su participación.

La negativa a acometer este cambio estatutario en la asamblea general que celebró ayer BPI ha terminado dando al traste con la operación que lleva meses afinando la entidad que preside Isidro Fainé.

Las fechas clave de la operación

17 de febrero: CaixaBank lanza una opa sobre BPI a 1,329 euros por título.

5 de marzo: El consejo de administración de BPI pide dos euros por acción. CaixaBank se niega.

29 de abril: Se atrasa la primera votación para modificar los estatutos.

17 de junio: BPI rechaza el cambio en los derechos de voto.

18 de junio: CaixaBank retira la opa sobre BPI.

“CaixaBank informa que su Consejo de Administración ha acordado presentar ante la CMVM el desistimiento del registro de su oferta de adquisición sobre las acciones de BPI anunciada el pasado 17 de febrero a la vista de no haberse dado cumplimiento a la condición de que se eliminara el límite de derechos de voto”, ha anunciado la entidad.

Análisis de alternativas

De prosperar con las condiciones antes destacadas, la oferta de CaixaBank, de unos 1.100 millones por hacerse con el 100% de BPI, hubiera permitido a la entidad catalana afianzarse en la plaza lusa, de la que ahora podría estudiar salir si encuentra un comprador adecuado.

Aunque esta decisión no está tomada, lo lógico es que la entidad catalana rehúse a seguir viendo penalizado su capital por una participación que no se ve correspondida en términos de poder real en la entidad.

De hecho, la propia firma ha avanzado que “CaixaBank iniciará a partir de este momento una fase de análisis de las alternativas estratégicas disponibles respecto de su participación en BPI, teniendo en cuenta los objetivos de su Plan Estratégico 2015-2018”.

Un pilar fundamental de ese nuevo plan de negocio de CaixaBank es reducir el peso de las participaciones para evitar el fuerte consumo de capital que suponen. Como ejemplo, CaixaBank acaba de abandonar una alianza empresarial de nueve años con Société Générale al salir de Boursarama y Self Bank.

El papel de Dos Santos

Las dificultades con que ha topado CaixaBank a la hora de llevar a buen puerto la operación han tenido mucho que ver con el papel jugado por la magnate angoleña Isabel dos Santos, segunda accionista de BPI con algo más del 18% del capital.

Dos Santos ya trató de forzar hace meses una primera votación sobre el cambio estatutario reclamado por CaixaBank que finalmente fue retrasada hasta esta semana y que ayer se saldó con una votación en contra liderada por Dos Santos.

CaixaBank necesitaba el apoyo del 75% del capital para obtener esta modificación de los derechos de voto pero solo obtuvo un respaldo del 52,45%.

Cotización de BPI

A la espera de este comunicado, el supervisor bursátil portugués ha mantenido en en suspenso la cotización de los títulos del Banco Portugués de Inversiones (BPI) durante la sesión de hoy.

La decisión de la Comisión del Mercado de Valores (CMVM) fue anunciada a primera hora de la jornada, en el arranque del parqué de Lisboa, cuando las acciones del BPI acumulaban una subida del 1,86%, hasta los 1,26 euros, después del descalabro de más del 6% que sufrió el valor ayer. El futuro de la entidad portugesa es ahora incierto.

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