III Cumbre de la Internacionalización

Economía negocia con Catar un fondo de 500 millones para pymes

El secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz (izquierda) y el presidente de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, aplauden al rey emérito Juan Carlos I.
El secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz (izquierda) y el presidente de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, aplauden al rey emérito Juan Carlos I.

En 2014, hubo más de 150.000 empresas españolas que exportaron y de esa cantidad 40.000 vendieron sus bienes con regularidad (cuatro años consecutivos). Unas cifras muy por encima de lo registrado a principios de la crisis y que muestran como el sector exterior se ha convertido en el sosten al que se ha agarrado la economía española para esquivar los efectos de una crisis económica de seis años. En 2009, las exportaciones de bienes y servicios suponían el 22% del PIBy cinco años más tarde ascienden al 32% del PIB. “Ningún país desarrollado ha tenido un crecimiento importante”, apuntó el secretario de Estado de Comercio de Estado, Jaime García-Legaz.

En el otro lado, los portavoces empresariales que participaron en la III Cumbre de la Internacionalización, organizada por el Foro de Marcas Renombras Españolas, el Club de Exportadores e Inversores, la Cámara de Comercio de España y la Asociación Española de Directivos, reclamaron al Ejecutivo que reorientara su mirada hacia Asia y África y que lo importante no es tanto ganar cuota de mercado en el exterior, como hacerse presente en los países que más oportunidades presentaran en el futuro del sector exterior. El más claro fue el consejero delegado de OHL, Josep Piqué, al puntualizar que tras la aventura en Europa, en el Mediterráneo e Iberoamérica de las empresas españolas, hay que reorientar el foco a las nuevas realidades. “El centro de gravedad está girando hacia los países de Asia y Pacífico. La sorpresa de este siglo puede ser África. No toda África, pero sí algunos países del Golfo de Guinea o el sur del Continente que con toda seguridad merecerán nuestra atención en los próximos años”, apuntó.

José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España, reclamó incentivos fiscales para incrementar el tamaño de las empresas que optan por internacionalizarse y más fondos para tratar de reducir el déficit de formación de las empresas con intereses en el exterior. Una reivindicación que fue contestada de inmediato por el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, que apuntó que el principal reto que afronta la economía española es incrementar el tamaño de las empresas que salen al exterior para poder competir con las de otros países. “Estamos negociando con el fondo soberano de Catar la creación de un fondo de 500 millones para impulsar la salida de pymes españolas”, anunció en relación a los nuevos instrumentos de capital que están poniendo a disposición de las empresas. Si ese fondo fructifica se trataría de la segunda gran operación firmada en los países del Golfo. El primero se rubricó a principios de mayo tras el pacto firmado entre la Compañía Española de Financiación del Desarrollo (Cofides) y el fondo soberano omaní State General Reserve Fund (SGRF) para la puesta en marcha de un fondo para la internacionalización de las empresas españolas, dotado con 200 millones de euros (100 aportados por Omán y 100 por España) para las filiales de firmas nacionales que contemplen planes de proyección internacional en este país asiático.

El perfil de la empresa global

En su intervención, el presidente de Repsol, Antonio Brufau, subrayo que las empresas españolas se hicieron multinacionales en el pasado y que ahora les corresponde hacerse “globales”. Y para ello apuntó algunas de las características que deben cumplir en el tránsito hacia otros mercados exteriores. “El primero y el más importante es que tienen que tener una mirada abierta del mundo para ser capaces de saber donde pueden aprovechar sus ventajas competitivas”, apuntó en su exposición. “También tienen que aprender a aceptar la diversidad y la forma diferente de ver las cosas. Ya no hace falta llevar españoles cuando entras en un país, el personal extranjero te puede aportar nuevas cosas”. En último término, el presidente de Repsol subrayó que las empresas españolas en el exterior tienen que aprender a compartir las ganancias con otras con las que participen, “algo que todavía no sucede”.

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