Tobías Martínez

El ejecutivo conciliador

Caricatura de Tobías Martínez, CEO de Cellnex Telecom.
Caricatura de Tobías Martínez, CEO de Cellnex Telecom.

Líder resolutivo y emprendedor. Tobías Martínez (Barcelona, 1959) se enfrenta a uno de los mayores retos de su carrera, situarse al frente Cellnex Telecom en su salida a Bolsa, hace poco menos de un mes, y mantener el estatus de calidad que supone ser el primer operador europeo independiente de infraestructuras de telecomunicaciones inalámbricas por número de torres y uno de los primeros en dotaciones de radiodifusión. Una tarea compleja. Pero sus personas más cercanas confían en que es muy capaz de llevarla a cabo.

Martínez, casado y con una hija, proviene de una familia humilde y comenzó a trabajar muy joven, sin haber acabado aún la ingeniería de Telecomunicaciones. A este barcelonés siempre se le habían dado bien las ciencias y le atraían las nuevas tecnologías, por lo que consideró una buena opción estudiar la nueva ingeniería de esa época. Sin embargo, por motivos personales y familiares, abandonó en el tercer año y entró en la multinacional alemana de accesorios y fijaciones Würth. Allí estuvo tres años, que le sirvieron para aprender el funcionamiento interno de una compañía, tras los que se decidió a dar el salto emprendedor y montar con otros dos socios una empresa, Data Processing, en la que desarrollaron software y aplicaciones para las típicas máquinas recreativas de los bares. Su dedicación fue plena durante 10 años, con gran esfuerzo de los tres socios para conseguir financiación. Martínez llegó incluso a hipotecar su casa.

Al frente de Data Processing, donde se ocupó de la gestión y la dirección, se dio cuenta de que le hacía falta formación económico-financiera. El resultado fue una diplomatura en Alta Dirección por Iese (Pade), y otra en dirección de Marketing por el Instituto Superior de Marketing de Barcelona.

Cuando los tres socios decidieron vender la empresa, Tobías Martínez entró en la multinacional francesa de consultoría Capgemini. Cinco años después, realizó su primera y única inmersión en un proyecto no relacionado con el sector tecnológico: RBA Editores. Durante dos años se encargó de la dirección general del holding.

En 2000, con 41 años, entró en Acesa Telecom, de donde le llamaron algunos miembros del equipo directivo que le conocían de la etapa de Capgemini. Desde entonces, su carrera no ha cesado de progresar. Consejero y director general de Tradia, más tarde, de Retevisión, y, por último, de Abertis Telecom.

Es un líder que “escucha” y que “no rehúye la discusión y el debate”. Tras ello, “toma decisiones consciente de su rol como máximo ejecutivo”

Uno de sus colaboradores más próximos afirma que de aquella época le recuerda como “uno de los directores generales más completos del grupo, debido a la combinación de su capacidad de gestión, de trabajo, cualificación técnica, accesibilidad y estilo de dirección”. Es un líder que “escucha” y que “no rehúye la discusión y el debate”. Aunque tras esta recepción de opiniones, “toma decisiones, consciente de su rol como máximo ejecutivo”.

Una persona “dinámica, ágil, competitiva y motivada”, que es capaz de transmitir la ilusión que siente por sus proyectos a su equipo. Los que le rodean afirman que es un hombre cercano, que inspira proximidad, “enamorado” de su hija y su mujer, y apasionado por el baloncesto.

Otra de sus cualidades es su necesidad de tener una “relación directa con los clientes”. Esto le sirve para “tener el pálpito de lo que el mercado espera de una compañía como esta, que opera en un sector dinámico y muy tecnológico como el de las telecomunicaciones”, explica uno de sus compañeros de trabajo. Además, el barcelonés, a pesar de estar muy orientado al negocio, tiene presente “las derivadas que van más allá de la cuenta de resultados en sentido estricto”. “Es consciente de la existencia de unos objetivos, pero también de la responsabilidad social de un negocio de la naturaleza de Cellnex”, aclara.

En octubre de 2014, Abertis anunció su plan de medidas 2015-2017, que pretendía dar un vuelco a la compañía durante ese periodo. La decisión de mayor relevancia fue, sin duda, sacar a la Bolsa Abertis Telecom, una vez que Hispasat fue desligada de esta división. Cambiaba así una operación que llevaba meses diseñándose, pasando de buscar un socio minoritario a probar con una oferta pública de venta.

Como se preveía, unos meses después, la filial de telecomunicaciones terrestres de Abertis cambiaba su imagen y su nombre, convirtiéndose en abril en Cellnex Telecom. En este periodo, tuvo lugar otra transformación en la compañía al sumar, a las 7.700 torres de telecomunicaciones en su poder, otras 7.377 que compró a la operadora italiana de telefonía móvil Wind por 693 millones de euros. Se convertía así en el mayor operador independiente de infraestructuras de telecomunicaciones móviles del continente europeo por número de torres.

Finalmente, el 7 de mayo, Cellnex pisaba por primera vez el parqué madrileño con un precio de 14 euros por acción y con una tasación de partida de 3.240 millones. La compañía, que ha protagonizado la segunda mayor salida a Bolsa del año tras Aena, llegó a subir un 12%. La demanda fue tal que Abertis decidió poner a la venta un 5,5% adicional del capital de la empresa, llegando al 66%. Su objetivo ahora es entrar a formar parte del Ibex 35, para lo que tiene muchas opciones por su capitalización, su volumen negociado y su free float (capital que cotiza libremente en Bolsa).

Todo esto va a suponer la adquisición de nuevos roles y responsabilidades por parte de Martínez, que también tendrá que asumir una mayor proyección pública. Sin embargo, los que le conocen aseguran que su actitud no cambiará y que afronta este reto con “mucha fuerza e ilusión”.

 

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