Quiere atacar los cinco grandes mercados del Viejo Continente

Cellnex ofrece sus servicios a las telecos de toda Europa

Tobías Martínez, consejero delegado de Cellnex, y Francisco Reynés, consejero delegado de Abertis.
Tobías Martínez, consejero delegado de Cellnex, y Francisco Reynés, consejero delegado de Abertis.

Cellnex, una de las últimas compañías en debutar en la Bolsa española, ha querido dejar claro desde el comienzo del proceso que su proyecto industrial tiene un ámbito europeo y va a buscar oportunidades en el Viejo Continente. La intención de la empresa es atacar durante los próximos años los cinco mercados principales, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y España.

De momento, Cellnex se ha posicionado en Italia, con la compra de las torres de telefonía móvil de Atlantia y Wind, y en España, con la adquisición de antenas de Telefónica y Yoigo. No obstante, en la filial de Abertis creen que hay mucha duplicidad y coincidencia en los emplazamientos de las operadoras, lo que supone que hay una amplia oportunidad de crecimiento en España. La empresa, además, está abierta a posibles acuerdos con cualquiera de los operadores nacionales.

En el caso de Italia, en Cellnex se está pendiente de la decisión final de Telecom Italia sobre su filial de antenas. El grupo transalpino está estudiando la opción de segregar este negocio y colocarlo en Bolsa posteriormente. De tomar este camino, la filial de Abertis tiene claro que no pasaría a convertirse en un accionista minoritario. La compañía cree que sería un escenario extraño, puesto que las operadoras siempre prefieren un socio neutral para externalizar sus torres de móvil.

Cellnex, en cualquier caso, está abierta a distintas opciones, La compañía cree que el trabajo con las operadoras podría realizarse tanto a través de la compra de activos de telefonía móvil, como de colaboración industrial con la compartición de infraestructuras.

La estrategia de Cellnex pasa por “mejorar su posición como principal proveedor independiente europeo de infraestructuras de móvil”. En su folleto de la oferta pública de venta (OPV), indicó que podría convertirse en un operador esencial en la consolidación del mercado europeo de infraestructura de telecomunicaciones.

Entre sus principales líneas estratégicas figura el alquiler de emplazamientos para operadores de telecomunicaciones, con tres modelos de negocio diferentes: la co-ubicación, la construcción de torres personalizadas en ubicaciones estratégicas, así como la racionalización. En este último caso, Cellnex defiende que tiene conocimiento para impulsar el uso compartido de redes de operadores de móvil.

La compañía cree que el mercado europeo tiene un fuerte potencial en cuanto a la externalización de emplazamientos. Según las estimaciones de Arthur D. Little, el porcentaje de emplazamientos externalizados en Europa era del 10,6%, frente al 30,2% de EE UU. En España, el porcentaje es del 10,1%, frente al 20,7% de Italia.

España contaba con 46.000 emplazamientos de telecos a final de 2014 y, según Arthur D. Little, el mercado podría registrar una tasa del crecimiento del 1,4% anual entre ese año y 2019.

Además, la empresa impulsará sus actividades en la infraestructura de difusión, que mantiene una elevada visibilidad de ingresos, y los servicios de red, donde el objetivo es ampliar los servicios de conectividad para transmisión de datos, tanto para back haul para operadoras de telecomunicaciones como para acceso de datos corporativos. En este último caso, Cellnex quiere hacer valer su posición para crecer en un área clave para el sector: las smart cities.

Ahorro millonario en la externalización

Cellnex ha calculado que el ahorro potencial para los operadores por la racionalización de emplazamientos redundantes asciende a 70 millones de euros al año en España, y a 115 millones en Italia. En España, la firma cree que 7.000 emplazamientos podrían ser desmantelados sin afectar al servicio de la teleco, con un ahorro de 10.000 euros por cada punto.

En el inicio de la telefonía móvil, las operadoras se adjudicaron unas licencias que les obligaban a desplegar sus propias redes. Entonces, generaban suficiente caja para financiar la inversión y ganar dinero. Pero ahora, los ingresos están bajo presión por la dura competencia y las telecos buscan alternativas para captar fondos con los que invertir en nuevos servicios.

Una de las opciones es rentabilizar sus redes terrestres. En este caso, hay dos tipos de clientes, las telecos que venden sus antenas al precio más alto para captar los mayores fondos posibles a pesar de que luego tengan que afrontar unas altas tarifas mensuales, o las que venden por menos dinero para posteriormente tener unas tarifas más bajas.

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