El operador se plantea recurrir la rebaja que urge Competencia

Aena y la CNMC, al borde de la batalla judicial por las tarifas

Zona comercial del aeropuerto madrileño de Barajas junto al camino que lleva a los viajeros hacia sus puertas de embarque.
Zona comercial del aeropuerto madrileño de Barajas junto al camino que lleva a los viajeros hacia sus puertas de embarque.

Aena transmitió en el arranque de la semana pasada a las aerolíneas, su intención de mantener las tarifas en 2016. En este periodo de consultas apuesta por la congelación y preservar las bonificaciones a nuevas rutas o incrementos de tráfico para seguir allanando el camino hacia el crecimiento de los aeropuertos españoles. Pero la CNMC urge un recorte del 2% al 3%.

El nuevo criterio del regulador para imputar el coste de las terminales aeroportuarias, menos a las tarifas que pagan las aerolíneas y más a los ingresos comerciales de Aena, ha abierto una vía de incertidumbre, según ha reconocido la dirección del gestor aeroportuario a sus interlocutores. Los servicios jurídicos buscan base para recurrir ante la Audiencia Nacional la decisión de la Sala de Supervisión Regulatoria de Competencia, hecha pública el jueves y que corrige el modelo contable de doble caja (dual till), lastrando los ingresos comerciales de Aena.

Aena defiende la separación de sus ingresos entre aeronáuticos y comerciales al tratarse de negocios distintos. Los primeros responden a prestaciones patrimoniales públicas y llegan por las tarifas que afrontan las aerolíneas. Estas sirven para recuperar gastos, según la Ley 20/2012 de estabilidad presupuestaria y fomento de la competitividad y la Ley 18/2014 de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia. Los ingresos comerciales, por su parte, se cosechan por la actividad en las tiendas.

La CNMC no va contra este modelo contable, pero choca con Aena en cómo se computa el coste de las terminales, recogido principalmente como coste aeroportuario a pesar de que albergan las tiendas. La propia Aena estableció una ecuación por la que su caja comercial asume una parte con el consiguiente alivio a las tarifas. Pero la CNMC ha establecido ahora su propio algoritmo, que lastra algo más al negocio de retail y restauración de los aeropuertos, y espera que el modelo sea de aplicación en 2016.

Distintos criterios

- La CNMC aprecia que las aerolíneas generan valor para los aeropuertos al aportar clientes a sus tiendas, un añadido que debería detraerse de las tarifas. La diferencia entre el supervisor y Aena reside en cuantificar ese valor añadido.

- Aena defiende que la actividad comercial es una suma al negocio de gestión aeroportuaria, mientras la CNMC cree que son actividades complementarias y prueba de ello es el diseño de las terminales, que favorece el paso de los viajeros por las tiendas.

El impacto es de 70 millones anuales que engrosarían los costes de explotación comercial y, por tanto, no serían recuperables en las tarifas. Con ello, la CNMC calcula que la factura que pagan las aerolíneas debería bajar entre un 2% y un 3%. Al respecto, los abogados de Aena estudian una urgente apelación. La empresa defiende que trabaja con criterios internacionales en su contabilidad.

La doble caja de Aena viene de 2012, cuando se excluyeron del cálculo de la tarifa los ingresos comerciales. Su aplicación es gradual desde 2014 (de 20% en 20%) y se espera que la dual till sea totalmente efectiva en 2018: por un lado estarán la totalidad de los ingresos y costes regulados (pistas, plataformas, torre de control, parte de las terminales, servicios centrales, etcétera) y los comerciales irán por otro lado. Así, en 2016 Aena detraerá un 60% de los ingresos comerciales para el cálculo de sus tarifas; el 80% en 2017, y el 100% en 2018.

Aena dice favorecer ya a las aerolíneas con los costes de terminal que imputa a las tarifas. Entre un 2% y un 4% de la superficie de las terminales se dedica a explotación comercial, mientras la compañía sufraga alrededor del 20% del coste de conservación y mantenimiento de estos inmuebles con cargo a sus ingresos comerciales.

La importancia de elevar los ingresos comerciales

Con la actual regulación, que acota los ingresos de Aena por tarifas, al operador público de la red de aeropuertos le queda el incentivo de potenciar su faceta comercial. Esta última pesa un 29% en su facturación, por un 71% que depende de los ingresos por la actividad aeronáutica. El objetivo de la compañía a medio plazo es que la balanza se equilibre ligeramente, hasta una relación de 35%-65%.

Ante esta estrategia, los nuevos criterios de contabilización de costes e imputación en las tarifas publicados por la CNMC, son un torpedo en la línea de flotación. El regulador defiende que actúa “en el marco de sus competencias de supervisión y control de las tarifas aeroportuarias, y para dotar de transparencia y predictibilidad a su actuación [refiriéndose a Aena]”. La empresa pública cotizada, por su parte, cree que la CNMC está llegando más allá de sus competencias al cambiar una Ley (18/2014 que otorga derecho a recuperar costes aeroportuarios con las tarifas) por la vía de una resolución. Aena defenderá en su previsible apelación que reconoce a la CNMC como supervisor y no como un regulador de su actividad.

El hecho es que las tarifas de 2016, actualmente en debate con las aerolíneas, deben pasar este mes de mayo por el consejo de administración de la compañía, tras lo que serían remitidas a la CNMC y, por último, al Ministerio de Fomento.

Según la Ley 18/2014 de 15 de octubre, el coste por pasajero debe ser como máximo el de 2014 hasta el año 2025, impidiéndose además la subida respecto al año anterior. Además, los costes operativos no pueden ser superiores a los de la media de los cinco mayores operadores europeos, y se limita la inversión hasta los 450 millones al año.

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