Los ‘warrants’ vuelven por sus fueros

El emisor siempre está obligado a ofrecer liquidez a los inversores que quieran vender

Los ‘warrants’ vuelven por sus fueros

Los warrants y el resto de productos cotizados han vuelto. Estos productos, que permiten un gran apalancamiento sin excesivo riesgo, habían sufrido más que la media del mercado, pero en el primer trimestre del año su volumen negociado ha subido un 61%, frente al 37% de la renta variable.

Los productos cotizados, como su propio nombre indica, cotizan en mercados oficiales –con las garantías que eso supone de liquidez y transparencia– y, aunque implican apalancamiento –es decir, se pone en juego más dinero del que realmente se aporta–, nunca se puede perder más dinero del depositado.

Los warrants otorgan a su poseedor el derecho teórico a comprar (call) o vender (put) un activo subyacente a un precio establecido (strike o precio de ejercicio) y hasta una fecha determinada (vencimiento). Los dos principales emisores de estos productos en España son enseñas francesas: Société Générale y BNP Paribas.

Francisco Javier López Pelayos, responsable de productos cotizados de Société Générale, afirma que el alto grado de apalancamiento “está dirigido a un inversor con ciertos conocimientos sobre el mercado financiero, que quiere dar un paso más y potenciar su inversión –con ciertos riesgos–”. Mariam Pérez Camino, su homóloga en BNP, señala que “con muy poco dinero, 0,5 euros, te colocas en una acción de 13,5”.

Este año se han producido cambios significativos a nivel fiscal respecto a estos productos. Antes, los que hubieran permanecido en el patrimonio del contribuyente tributaban al tipo marginal de la renta, pero ahora no hay distinción y todos se integran en la base liquidable del ahorro.
Además, dados los bajos tipos de interés de los depósitos y la renta fija, la renta variable, y con ella los productos cotizados sobre ella, ganan atractivo; añádase que con ellos se puede obtener beneficio esté el mercado al alza, a la baja o lateral. El riesgo es mayor, pero la rentabilidad también. Una de las ventajas de los productos cotizados es que el emisor está obligado a ofrecer liquidez a los inversores que quieran vender.

Pérez Camino resalta que los productos cotizados vivieron durante la crisis una bajada “bastante drástica”, pero que en los últimos años han ido subiendo paulatinamente, hasta el despegue de este año. “Aunque se puede ganar suba o baje la Bolsa, parece que cuando sube nos animamos más”.

El precio de los warrants depende de la evolución simultánea de varios factores, entre ellos, el precio del activo subyacente, el paso del tiempo y las variaciones de la volatilidad.
Los warrants suponen el 70% del mercado de productos cotizados, en el que también están los turbos, que son opciones de compra o de venta cotizadas en Bolsa (se compran como una acción) que vencen anticipadamente cuando el subyacente toca un nivel fijado en el momento de la emisión (barrera). Entonces, su valor desaparece.

Los productos cotizados pueden estar referidos a acciones, materias primas o divisas. En concreto, en cuanto al petróleo, BNP recomienda invertir con turbos. “Los turbos son un producto de inversión más extrema, pero a cambio su comportamiento es más lineal que los warrants”, señalan desde BNP. A cambio, un warrant puede salir más rentable.

“En el momento actual, el bajo precio del Brent representa una buena oportunidad para aquellos que crean que puede haber tocado fondo. Sin embargo, hay quien piensa que todavía no ha tocado suelo; ellos también encontrarán su producto adecuado en los warrants y turbos put”, añaden.

Société Générale, por su parte, emite los Certificados Quanto, que replican al 100% la evolución de un activo –oro y petróleo Brent– sin riesgo de tipo de cambio euro/dólar y sin vencimiento; asimismo, ofrece los ETF, que son fondos cotizados en Bolsa, referenciados a índices de materias primas.

Más productos cotizados
Otros productos son los discounts de BNP, que hacen ganar cuando el mercado está lateral, al igual que los inline de Société, y los multi, referenciados a índices y adecuados para el corto plazo o intradía.

También existen unos derivados para inversores más conservadores. Son los bonus cap de BNP Paribas y los stayhigh y staylow de Société Générale, en los que se gana o pierde dinero si una cotización cae o supera un determinado nivel. En algunos casos, como en los referidos a acciones muy sólidas, “son casi un depósito”, indica Pérez Camino respecto a los bonus.

La operativa para acceder a los productos cotizados es similar a la de la compraventa de acciones, por lo que solo es necesario tener una cuenta de valores con un bróker o agencia de valores para invertir en ellos.

Los productos cotizados se diferencian de los CFD en que estos se compran directamente a empresas, no a un banco, y que con los CFD el inversor sí que puede endeudarse.

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