Séptimo país europeo que lo consigue al calor del BCE

España entra en el club de la deuda a tipos negativos

Rosa María Sánchez Yebra, secretaria general del Tesoro, durante la publicación de la estrategia de financiación para este año
Rosa María Sánchez Yebra, secretaria general del Tesoro, durante la publicación de la estrategia de financiación para este año

Llevaba tiempo rondándolo y el martes 7 de abril lo consiguió. Cada emisión de letras del Tesoro público español en las últimas semanas traía aparejada la intriga de saber si el organismo presidido por Rosa María Sánchez-Yebra iba a conseguir al fin sumarse al grupo de los países europeos que cobraba a los inversores por colocarles su deuda. Un fenómeno poco frecuente en el pasado que ha provocado el entorno de bajos tipos de interés y la política monetaria expansiva del BCE. El Tesoro ha abierto las puertas de ese selecto club, formado desde hoy por siete países. Y subiendo.

En concreto, España ha captado más de 4.500 millones de euros en letras a seis y doce meses. Por aquellos títulos ha pagado una rentabilidad negativa del -0,002%, mientras que por las letras con vencimiento a un año ha ofrecido un interés medio del 0,006%, cerca también de entrar en tasas negativas.

Antes de España, otros seis países europeos habían conseguido este hito. Son Alemania, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia y Holanda. Todos ellos habían captado ya deuda con una rentabilidad negativa. Es decir, sus respectivos Tesoros cobran a los inversores por prestarles deuda, en lugar de ofrecerles un interés por ello, que es lo habitual. Tan solo en los momentos de mayor tensión de la crisis de deuda europea, los inversores estuvieron dispuestos a pagar a los países más solventes de la región por comprarles deuda y así resguardarse de las tensiones del mercado.

Javier Casal, subdirector de la mesa de deuda pública de Ahorro Corporación, explica que "esta es la tendencia ya en otros países europeos. Es una buena señal, porque demuestra que los inversores mantienen una confianza absoluta en la deuda española". Este experto indica que los inversores que compran deuda con intereses negativas no son particulares, sino grandes fondos de inversión y bancos que buscan seguridad más que rentabilidad.

De momento, la deuda española no cotiza en rentabilidades negativas en el mercado secundario de deuda. Así, el interés del bono a dos años se sitúa en el 0,25%, un nuevo mínimo histórico, y la del bono a cinco años, en el 0,48%. Mientras, la deuda a una década ofrece una rentabilidad en el mercado secundario del 1,18%, con la prima de riesgo en los 100 puntos básicos.

José Luis Martínez Campuzano, estratega jefe de Citi para España, señala que esta tendencia "tiene sentido, si consideramos las implicaciones de la política monetaria aplicada por el BCE: la combinación de tipos nulos en depósito (-0.2 %), préstamos (hasta dos años sin justificar en términos de crédito al sector privado) al 0.05 % y la compra de papel a través del QE". En opinión de este experto, "por el momento, el nivel de tipos negativos como suelo podría estar en el -0.2 % que pagan al BCE en depósito los bancos".

Por su parte, Javier Urones, analista de XTB, considera que "la buena dinámica que presentan las subastas este año nos hace pensar que el interés exigido en el día de hoy seguramente no vaya a ser el más bajo del año, pero pese a ello debemos ser conscientes de que la realidad económica de nuestro país y gran parte de las expectativas de futuro ya están reflejadas en estos precios". El jueves, el Tesoro volverá a acudir al mercado de deuda con una emisión de bonos a medio y largo plazo.

En la deuda a largo plazo, tras registrarse masivas compras a causa del anuncio del plan de estímulos del BCE, estas se han moderado, porque, como explica Casal, "los inversores se han dado cuenta de que las compras del BCE están siendo pausadas y controladas para no distorsionar el mercado secundario". Prevé para el bono español a diez años un nivel de entre el 1% y el 1,75% para este año.

En los citados países europeos, la tendencia de tipos negativos es mucho más marcada. Así, toda la deuda alemana con vencimiento por debajo de los siete años ofrece rentabilidades negativas. El bono germano a siete años cotiza al -0,019%. Así sucede también con Bélgica, cuya deuda a cinco años ofrece una rentabilidad positiva del 0,003% y la que vence en dos años, del -0,12%; Holanda, el -0,044% para el bono a un lustro; Austria, el -0,016%; Finlandia, el -0,023%, Dinamarca, el -0,186%; Suecia, cuyo bono a cuatro años ofrece una rentabilidad en el mercado secundario de deuda del -0,168; Francia, con un interés del -0,123% a tres años y Eslovaquia, con una rentabilidad del 0,022% de su deuda a cuatro años. 

Mención aparte merece Suiza, fuera de la UE al igual que Dinamarca y Suecia, cuya deuda a una década cotiza ya con intereses negativos en el mercado secundario. Su rentabilidad hoy es del -0,055%. Es decir, el Tesoro helvético cobra a los inversores por colocarles su deuda hasta los bonos con un vencimiento superior a los diez años. Su bono a cinco años tiene un interés del -0,393% y el que vende en siete años, del -0,227%.

En torno a un tercio de la deuda pública europea cotiza ya en intereses negativos, según estimaciones de RBS.

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