El sábado se confirmó la muerte de Gustavo Virués

Fallece otro espeleólogo español en Marruecos

GRA091. GRANADA, 04042015.- Julia Ordóñez, la mujer del inspector de policía José Antonio Martínez, uno de los tres espeleólogos que permanecían desaparecidos desde hace varios días, ha detallado a Efe que el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, les ha comunicado por teléfono que los tres andaluces han sido localizados dentro de un acantilado por la Gendarmería marroquí. EFEPepe Torres
GRA091. GRANADA, 04/04/2015.- Julia Ordóñez, la mujer del inspector de policía José Antonio Martínez, uno de los tres espeleólogos que permanecían desaparecidos desde hace varios días, ha detallado a Efe que el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, les ha comunicado por teléfono que los tres andaluces han sido localizados dentro de un acantilado por la Gendarmería marroquí. EFE/Pepe Torres EFE

José Antonio Martínez Jiménez, otro de los espeleólogos accidentados en el Atlas marroquí, ha fallecido, ha comunicado a Efe un portavoz del Ministerio del Interior español, que no ha aportado más detalles. Así, ya son dos los muertos en Marruecos a causa del accidente ocurrido en el sur de ese país, pues el sábado se informó del fallecimiento de otro de los integrantes del grupo, Gustavo Virués.

José Antonio Martínez, de 41 años, sufría una contusión en la cabeza y una fractura en la pierna. Era inspector jefe de la policía y estaba destinado en Almería.

 Gustavo Virués era abogado, tenía 41 años y era natural de Cádiz. Sus otros dos compañeros son agentes del Cuerpo Nacional de PolicíaEl equipo español de rescate llegó hoy a la zona del sur de Marruecos donde sufrieron un accidente los tres espeleólogos españoles pero no podrán trabajar hasta mañana, dijeron a Efe fuentes policiales marroquíes y diplomáticas españolas.

El único superviviente del grupo es el agente de la escala básica de la policía Juan Bolivar Bueno, de 27 años, quien está destinado en Madrid, y que ya ha sido rescatado y será trasladado esta misma noche a la localidad de Ourzazate.

El equipo fue enviado desde España para sacar del fondo de un barranco del Atlas marroquí a los tres expedicionarios andaluces, dos de los cuales han fallecido, según un portavoz del Ministerio español de Interior.

“Han procedido a un reconocimiento de la situación y prevén proceder al rescate a primera hora de la mañana del lunes”, previsiblemente alrededor de las 6.00 hora local (7.00 horas en España), según las fuentes diplomáticas.

“Es extremadamente arriesgado”, recordaron las fuentes, no solo por la orografía, debido a que los españoles están en el fondo de un barranco, a 400 metros del acceso más cercano, sino por el hielo y la nieve que queda en el lugar y las bajas temperaturas en esta zona del Atlas.

El barranco se encuentra en el término de Tarmest, una aldea bereber dentro de la comuna rural de Iminulauen, en la región de Uarzazate, en la que hay muy pocas carreteras practicables y la mayor parte de la red viaria son pistas por las que pueden circular solamente mulos o todoterrenos.

El equipo de rescate español, que tardó casi 48 horas en obtener el permiso marroquí para entrar y operar en el país, está formado por cuatro guardias civiles del Servicio de Montaña y tres agentes de los Grupos Especiales de Operaciones de la policía nacional.

El avión que los transportaba llegó a Uarzazate en torno a las 16.30 hora local (17.30 hora española) y una hora después embarcaron en un helicóptero que la Gendarmería Real puso a su disposición, hasta llegar al lugar del accidente, en la parte alta del barranco.

Allí se encuentran unos 140 efectivos de distintos servicios marroquíes -gendarmes, agentes de protección civil y médicos-, que esperaban a los españoles y les han dado las primeras informaciones, dijeron a Efe fuentes de la Gendarmería.

“El lugar es difícilmente accesible de día, imagínense de noche”, añadieron, para insistir en que no hay más electricidad que la que puedan proporcionar los grupos electrógenos externos.

Los siete agentes españoles han sido alojados en las “jaimas” levantadas en el campamento al pie del barranco y se les proporcionaron mantas y comida, dijeron las fuentes.

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