La escisión ‘sana’ del BES aspira a volver al beneficio en 2016

Novo Banco pierde 468 millones en sus cinco primeros meses

Logo del Banco Espírito Santo tras la transformación en Novo Banco, en una oficina de Lisboa (Portugal).
Logo del Banco Espírito Santo tras la transformación en Novo Banco, en una oficina de Lisboa (Portugal).

Novo Banco, la entidad surgida de escindir el negocio sano del portugués Banco Espírito Santo, no cuenta aún con músculo suficiente para arrojar resultados positivos pero, inmersa en su proceso de venta, la entidad prepara el camino para hacerlo.

Desde su creación el 4 de agosto de 2014 al cierre del ejercicio, el 31 de diciembre, Novo Banco ha obtenido un resultado negativo de 467,9 millones de euros y, aunque no participó en los test de estrés, se le calcula un ratio de capital Tier 1 del 9,6%.

La cuenta de resultados parte de un negocio bancario que aporta 444,5 millones de euros, a los que se suman otros 344 millones procedentes de operaciones financieras y se le restan 368 millones de euros en gastos operativos.

A partir de ahí, sin embargo, la entidad realiza unas fuertes provisiones -699 millones de euros para cubrir créditos, titulizaciones y otros activos- y un impacto en impuestos de 177 millones de euros.

Buena parte del impacto fiscal (140 millones) proviene de la rebaja del tipo impositivo aplicado a las empresas portuguesas, que pasa del 23% al 21% impidiendo que las entidades aprovechen todos los activos fiscales generados (DTA) sobre los impuestos que deberán pagar en el futuro.


Depósitos y confianza en la sucursal española

Con todo, desde la entidad portuguesa se muestran satisfechos con el repunte de 4.200 millones de euros en depósitos captados durante el periodo, lo que, según sus responsables, supone una muestra de la recuperación de la confianza de los clientes.

Una evolución general que también estaría replicándose en el mercado español, que desde la cúpula de Novo Banco no dudan en catalogar como un segmento de gran valor para el banco y cuya venta por separado no se contempla.


El crédito

La entidad está focalizando buena parte de sus esfuerzos en desapalancar la entidad y reducir balance, ya que aunque no está obligados a ello, una pérdida de peso podría potenciar el plan de venderla a un tercero.

De momento el ratio de créditos sobre depósitos ha pasado de 155% al 126% y sigue descendiendo, según fuentes del banco, que explican que la cartera crediticia heredada no está exenta de problemas, y siendo en gran medida empresarial se ha visto afectada por los vaivenes de grandes clientes, pero se están haciendo grandes provisiones par compensar.

En concreto, la entidad ha provisionado 378,1 millones para su cartera de crédito, 119,7 millones para la de títulos, y 121,2 millones para cubrir otro tipo de activos lo que arroja unas provisiones de 699,1 millones en solo cinco meses. Una política de dotaciones clave de cara a la venta prevista de la entidad.


La venta de la firma

“No sabemos cuánto vale Novo Banco. Honestamente, desde el primer día que llevamos trabajando, nuestro objetivo ha sido crear valor para Novo Banco, no estar preocupados con la venta.”, ha manifestado su presidente, Eduardo Stock da Cunha, desde Londres en una videoconferencia con la sede central de la entidad en Lisboa.

Stock Da Cunha, que se puso al frente de la entidad en septiembre procedente de Lloyds y con dos décadas de experiencia previas en Banco Santander, ha manifestado que no entiende el banco como “una entidad de transición” y que su objetivo es reforzarla independientemente del futuro que le espere.

“Es posible que el banco de resultados positivos en 2016, 2015 ya, es otra historia” ha manifestado el presidente de Novo Banco, avanzando eso sí, que no espera que el resultado sea este año tan negativo como el logrado en los últimos meses de 2014.

“En el día a día no estamos preocupados por cuánto vale el banco. Pero cuanta más liquidez, cuanto más capital y rentabilidad, el precio será mejor”, ha argumentado sin entrar a valorar un posible calendario de venta que, alega, no depende de él.


Interés de la banca española

Novo Banco, nacido el pasado 4 de agosto para salvar el negocio sano del fallido Banco Espíritio Santo, reconvertido a su vez en el banco malo que alberga los activos tóxicos, recibió una inyección de 4.900 millones de euros en ayudas públicas y está en manos del Fondo de Resolución.

El plan previsto es vender la firma en los próximos meses, una vez recibidas las ofertas iniciales a cierre de año, entre las que se encuentran pujas presentadas por Banco Santander, CaixaBank y Banco Popular.


Otras operaciones

Stock da Cunha ha evitado entrar en más detalles sobre la venta de la entidad así como sobre operaciones que tienen en marcha terceros como el “ping pong” en el que se encuentra BPI, que tras recibir una oferta de CaixaBank mediante la formulación de una OPA se ha planteado una fusión con otro gigante luso, BCP, a instancias de su segunda accionista.

Finalmente, la entidad ha aseverado que tiene encaminada ya una solución para el problema sufrido por la venta en las sucursales del Banco Espírito Santo de deuda de empresas del grupo que han terminado desapareciendo.

Un asunto, que algunos en la entidad comparan con las preferentes españolas, pero que afecta en este caso a algunos de los mejores clientes de la entidad, unos 2.000 de los dos millones con que contaba Banco Espírito Santo. La equiparación con los híbridos comercializados en España se basa más bien en el hecho de que esta deuda empresarial fue vendida en algunos casos en sustitución de depósitos.

Aunque este problema en principio afectaría al banco malo de BES, fuentes del banco revelan que la importante naturaleza de los clientes ha llevado a buscarles una solución comercial ya desde Novo Banco a fin de no perder esta cartera.

Un 50% de ellos ya habría obtenido una “solución comercial”, mientras otro 30% está ya autorizado pero lleva más tiempo porque afecta a clientes no afincados en el país, y el resto en está en proceso de solucionarse, avanzan.

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