Se hace con FCC y Realia pese a la incertidumbre política

Slim no teme a Podemos

Torre de Realia en la plaza Castilla
Torre de Realia en la plaza Castilla

En momentos de crisis “es cuando menos riesgo hay de invertir”, respondía el magnate mexicano Carlos Slim en 2008 en una entrevista en El País. “Todas las crisis son oportunidades”, añadía. Pero los momentos, periodos de crisis, son temporalmente relativos. También hay que saber cuándo invertir en un periodo de crisis: hacerlo al principio puede ser tan arriesgado como hacerlo justo antes.

¿Ha tocado fondo la crisis económica, la crisis inmobiliaria española? ¿Estamos realmente al inicio de la recuperación como sugieren datos macroeconómicos? Aun asumiendo que el panorama económico esté mejorando, el incierto futuro electoral, con el ascenso de la formación política Podemos, ¿cuestiona el futuro de ese proceso de recuperación?

Si Carlos Slim, la segunda mayor fortuna del mundo tras Bill Gates, no estuviera convencido de que lo peor de la crisis económica en España acaba de pasar, posiblemente no hubiese decidido invertir en FCC y en Realia.

El empresario acordó el pasado mes de noviembre la compra del 25,5% de la constructora en una operación valorada en unos 650 millones de euros convirtiéndose en su primer accionista. Slim apareció en el último momento, después de que el inversor George Soros desistiera de entrar en el capital, cuando FCC se situaba prácticamente a las puertas del concurso de acreedores. Slim ha entrado en FCC asumiendo riesgos –la deuda del grupo presidido por Esther Alcocer Koplowitz supera los 5.000 millones, las pérdidas registradas en 2014, aunque un 52% inferiores a las de un año antes, 724 millones, siguen siendo abultadas–, pero lo ha hecho al menor precio posible imaginable en al menos una década. En el año 2006 el empresario inmobiliario Luis Portillo adquirió el 15% de la multinacional española por 1.534 millones de euros. Ahora, por menos de la mitad de esa cantidad, Slim se ha hecho con el control.

En Realia, en la que FCC cuenta con el 36,8%, el empresario mexicano ha actuado de forma similar. A través de Inmobiliaria Carso, Slim comunicó el miércoles a la Comisión Nacional del Mercado de Valores la adquisición del paquete de acciones que tenía Bankia en Realia, un 24,9% del capital, por 44,48 millones de euros, abonando 0,58 euros por acción. Y se ha comprometido a lanzar una opa por Realia al mismo precio, con lo que valora el 100% de la inmobiliaria en 178 millones de euros.

FCC tenía prevista la venta de Realia desde 2013, como parte de su plan estratégico para reducir deuda. A finales del pasado año la Socimi Hispania, en la que su primer accionista es George Soros, gestionada por la sociedad española Azora, lanzó una opa ofreciendo 0,49 euros por acción. Con su oferta Slim parece desbaratar los planes de Hispania y reordenar el plan estratégico de FCC.

En las últimas reuniones con periodistas que mantuvo Emilio Botín antes de fallecer, la primera pregunta que lanzaba el banquero a los presentes era sobre Podemos. Las aspiraciones políticas de la formación liderada por Pablo Iglesias sobrevuelan hoy todas las reuniones de empresarios españoles en busca de inversores en el extranjero. La agencia de calificación Moody’s, en contra de lo previsto, no ha revisado al alza la calificación crediticia de España en su último informe, de finales de febrero, por lo imprevisible que resulta ahora el panorama político español ante el ascenso del grupo antisistema Podemos.

Sin embargo, no parece que Slim tema demasiado al efecto Podemos. El empresario efectuó su entrada en FCC, en noviembre, cuando las encuestas situaban a este partido disparado en intención de voto directo. Quizá Carlos Slim, testigo de verdaderas crisis económicas y políticas vividas en Latinoamérica, buen amigo del expresidente Felipe González, piense que el caso español no es para tanto. O que Podemos realmente no tiene posibilidad de gobernar, o que si la tuviera no afectaría a sus planes de inversión.

Normas