Tribuna

La emergente economía de las ‘apps’

El Mobile World Congress, probablemente el congreso internacional más relevante que tiene lugar en España y referencia mundial en el sector, arrancó en 2006 bajo el nombre de 3GSM World Congress. Se trataba en aquella ocasión de un evento centrado en la presentación de, básicamente, redes de telefonía y dispositivos móviles para el consumidor.

Mucho ha cambiado el concepto del congreso, empezando por el nombre que deja claro que ya no se trata solo de un encuentro de fabricantes de hardware sino de todo el ecosistema mundial de servicios para móviles. Este año, como ocurrió también en la pasada edición, Zuckerberg será una de las principales estrellas, aunque no tenga relación directa con operadoras o dispositivos. Un síntoma claro de la transformación del evento y del negocio. El sector de la movilidad está sufriendo una importante transformación, así como el negocio que lo rodea. Las operadoras fueron las primeras protagonistas, más tarde los los dispositivos (móviles, tablets y el año pasado los wearables), y por último el auténtico negocio del futuro, las aplicaciones y contenidos. Twitter, Facebook, Uber, etc. son parte de la feria, actores tan relevantes como cualquier fabricante.

En 2014 la economía de las aplicaciones supuso ya el 25% del negocio total de la movilidad según un informe de VisionMobile, frente al 75% de negocio que fue generado por la venta de dispositivos. La cifra subirá hasta el 33% en 2016. Y para 2017 se espera que se registren al año 270.000 millones de descargas de apps en el mundo, según la consultora Gartner. Las cifras marean. Es un mercado de 85.000 millones de dólares en el mundo y de un millón de empleos generados a nivel global.

Eso explica que proyectos como Hailo o Uber, que no dejan ser aplicaciones, tengan valoraciones mucho mayores que empresas de “productos físicos”. Y muchas veces también más beneficios. A esta fiesta también se apuntan los grandes de la “web” como Facebook, Google, Yahoo, Tripadvisor, etc. que saben que su futuro pasa por dar el salto a la movilidad y asegurarse un lugar en el negocio futuro.

¿Qué posibilidades tiene España de incorporarse a esta industria de las aplicaciones móviles? ¿Cómo lograr que las apps desarrolladas en España den el salto y tengan éxito no solo en nuestro mercado o en la siempre socorrida América Latina?. Hay mucho en juego, no estamos hablando solo del reparto de este pastel en forma de negocio, también de generar empleo de calidad y sumarnos a un sector movido por el talento, la investigación y el desarrollo de tecnología… competir en la fabricación de hardware en nuestro país, si queremos ser un mercado de salarios altos, parece casi imposible. Pero en el mundo del desarrollo de las apps tenemos una oportunidad.

Hasta aquí las buenas noticias, porque en este escenario también tenemos que afrontar algunas dificultades. El problema es que si en la “web” la competencia por llegar al usuario final es difícil, en el mundo de las apps es aun mayor. Google Play para Android, y la Apple Store para IOS tienen un monopolio de facto. WSJ publicó recientemente un artículo con el título “The Web Is Dying; Apps Are Killing It” con un dato clave: el 86% de la navegación en los móviles se hace desde apps, no desde el navegador. Algo que tienen que tener en cuenta instituciones públicas, operadoras de telefonía, fabricantes de dispositivos, además de las plataformas de distribución de apps alternativas si quieren seguir teniendo un papel relevante a medio plazo.

Es indiscutible que en España tenemos el talento y las ideas, pero necesitamos crear un ecosistema propio que nos permita transformar estas ideas en proyectos que vayan más allá de nuestro mercado nacional. Empresas, Instituciones, emprendedores, universidades y start-ups son las responsables, en su conjunto, de procurar las condiciones adecuadas para conquistar este sector y hacer un hueco en el mercado más importante de la próxima década.

 

Luis Hernández es cofundador y CEO de Uptodown.com

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