El selectivo español cede un 0,4%

La banca griega se hunde pero el Ibex limita los daños

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Imagen de la Bolsa de Fráncfort. REUTERS

Paradojas del mercado. El BCE (Banco Central Europeo) perturba a los inversores. La misma institución que tantas veces ha levantado a las Bolsas gracias a sus medidas de estímulo y les ha servido de soporte en los momentos de mayor tensión, ha sido hoy el causante de las caídas generalizadas en los parqués europeos. Su decisión de dejar de admitir deuda soberana griega como colateral ha sacudido a los bancos helenos y dio al traste con su intento de recuperación.

La postura del BCE añade presión al Gobierno de Grecia y debilta su posición para alcanzar un acuerdo sobre la reestructuración de la deuda. El Ase heleno recibe la noticia con un descenso del 3,37% al cierre, lejos de los mínimos diarios, cuando anotó mayores caídas.La banca, que ahora solo podrá financiarse a través del fondo de liquidez de emergencia (ELA), más caro que las operaciones de financiación del BCE, es la que más ha sufrido, ya que esta decisión pone en duda su capacidad de acceder a liquidez y también aumenta el riesgo a que se acelere la fuga de depósitos. Piraeus Bank se deja un 14,9%; Attica, un 12,9%; National Bank of Greece, un 12,3% y Eurobank, un 9,7%. 

El BCE anunció anoche que el día 11 de febrero dejará de admitir los títulos de deuda griega como colateral si Atenas no resuelve antes de esa fecha las dudas sobre su rescate.

Como recuerda desde el departamento de análisis de Bankinter,“aunque el desenlace más probable es un acuerdo para extender el pago de la deuda a plazos muy largos, probablemente sin intereses, este proceso no será rápido, sino que exigirá meses”. El mercado no logra acostumbrarse a convivir con la incertidumbre permanente sobre el desenlace de las negociaciones entre Grecia y sus acreedores. La reunión del ministro de Finanzas heleno con su homólogo alemán no ha servido más que para poner de manifiesto las muchas diferencias que separan a ambas partes.

En este panorama revuelto y aún muy incierto, el Ibex cede un 0,4% hasta los 10.535,5 puntos, con el sector financiero, castigado por el desplome de los bancos griegos, anotando las mayores pérdidas.Bankia, que cae un 2,08%, Popular (-1,27%) y Bankinter (-1,35%)  han sido los peores del día. La sesión ha ido de menos a más, ya que la apertura alcista de Wall Street y la disposición de Grecia a acogerse a un plan de rescate temporal han calmado algo los ánimos.

Los bancos griegos son los principales compradores de las emisiones de letras de Grecia gracias a la liquidez que les aporta el BCE. Puesto que ahora se encarece esta financiación, al tiempo que se complica una solución para la situación de la deuda helena, los bonos soberanos griegos sufren en el mercado tras el anuncio del BCE.

Así, el interés del bono a diez años se ha disparado hasta el 10,7%, pero ahora se relaja al 9,65%.Mientras, la deuda a una tres años escala dhasta el 16,7%, aunque ha llegado a disparase hasta el 19,8%. El contagio al resto de la periferia fue limitado y la rentabilidad de la deuda española a diez años subelevemente hasta el 1,46%, con la prima de riesgo en los 109 puntos básicos. Hoy la deuda española ha contado con el apoyo del éxito de la subasta del Tesoro, que ha vendido bonos a intereses mínimos.

La sesión ha sido  casi un monográfico de los bancos centrales como protagonistas, ya que hoy también se ha celebrado la reunión de tipos del Banco de Inglaterra. El organismo presidido por Mark Carney ha mantenido estable, como se esperaba, el precio del dinero en el 0,5%. Ahora no se espera un alza de tipos hasta mediados de 2016, aunque solo hace unos meses se contaba con que el precio del dinero subiría este ejercicio. La caída de la inflación a causa del desplome del precio del crudo quita presión al Banco de Inglaterra para normalizar su política monetaria.

Hoy, el crudo mantiene con su movimiento pendular. Ayer se desplomó y hoy le toca rebotar. El barril de petróleo Brent sube más de un 5% hasta los 57 dólares.

También ha sorprendido el nuevo recorte de tipos del Banco de Dinamarca, que ha vuelto a bajar por sorpresa (y por cuarta vez en dos semanas) la tasa de depósito hasta el –0,75%, mostrando sus denodados esfuerzos por mantener a la corona danesa ligada al euro dentro de un margen y evitar que se aprecie en exceso.