La expansión internacional queda en un segundo plano

Vuelta a la normalidad en las cuentas de la banca

Vuelta a la normalidad en las cuentas de la banca

Bankinter, Sabadell, Caixabank y Popular ya han presentado las cuentas de resultados correspondientes al cierre del pasado ejercicio. Y todo parece indicar que la normalidad (aunque para ello haya que retraerse siete años) comienza a instalarse en los resultados nuevamente.

Y parece (nunca se puede afirmar) que se generaliza el crecimiento de los beneficios. El negocio sigue débil, y los bancos aprovechan los bajos tipos de interés para reducir las remuneraciones de los depósitos casi a cero una vez que renuevan sus vencimientos. Pero el crédito, y esta vez parece que sí (aunque nunca se puede confirmar), comienza a dar signos positivos de incremento, gracias a una mejora de la economía, y sobre todo, a la enorme y barata liquidez que existe en el mercado como consecuencia de las actuaciones del Banco Central Europeo (BCE).

Los expertos, de hecho, aseguran que si esta vez no se logra que el crédito se recupere se tiene que dar por perdida la batalla del BCE. “El Banco Central no tiene más armas para lograr este objetivo”, subraya un banquero, quien matiza que habrá que esperar un tiempo (bastantes meses) para que se pueda analizar de verdad si la ofensiva de Mario Draghi es efectiva o no. “Nada es inmediato”.

Al analizar las cuentas de los cuatro bancos que han presentado hasta ahora sus resultados (BBVA y Santander lo harán esta semana y Bankia aún no ha puesto fecha tras suspender el viernes su presentación prevista para hoy), también se comprueba una tendencia generalizada de bajada de la morosidad, algo muy importante. No solo porque confirma que la caída de la economía ha tocado suelo y empieza su recuperación, sino también porque evita que los bancos tengan que detraer fuertes cantidades de sus ingresos para destinarlos a provisiones, lo que ya ha comenzado a suceder, signo también de que se están normalización las cuentas de resultados. La activación de la venta de inmuebles por parte de los bancos y la estabilización de sus precios también son signos precrisis.

Lo mismo sucede con la rentabilidad y solvencia de las entidades. Aunque varios bancos parten de ROE (rentabilidad sobre recursos propios) muy bajos, caso de Sabadell o Popular, entre sus objetivos están alcanzar en los próximos dos a tres años ROE de dos dígitos y situarse como la media que reclaman los analistas.

Pero parece que hay proyectos que deberán guardar se en un cajón durante un largo periodo. Y ese es la internacionalización de algunas entidades, como Sabadell y Popular, y en otros casos supone el repliegue de algunos países, caso de BBVA en China.

Las cada vez mayores exigencias de capital y las penalizaciones por las participadas, hacen que las entidades se piensen y repiensen nuevos planes de expansión internacional. El retorno de capital de estas inversiones puede que no compensen los esfuerzos.

Sabadell aspiraba a poder crecer en México y en otros países de Latinoamérica, incluso en Estados Unidos, donde ya tiene un pequeño banco. Pero todo tendrá que ir despacio. Hasta 2017, como muy pronto, no iniciará su verdadero despliegue internacional, según dejó entrever el jueves el banco en la presentación de sus resultados.

En México ya ha dado los primeros pasos, pero el recorrido para tener una presencia que le aporte resultados será muy lenta.

A Popular le ocurre algo similar. Con presencia en Portugal, México y Estados Unidos, su idea era analizar nuevas operaciones corporativas en ambos países, pero han quedado guardadas en un cajón. Es cierto que analiza los números del luso Novo Banco, cuyos primeros pasos para iniciar su subasta se dieron en diciembre con la comunicación de su interés en participar en este proceso. Pero el presidente de Popular, Ángel Ron, ya dejó claro el viernes que este es un proceso muy complejo en el que el banco tiene poco interés y posibilidades. Y de Estados Unidos ya ni hablamos. Solo el proyecto en México sigue su curso, en parte porque va de la mano de su mayor accionista, la familia Del Valle.

Bankinter nunca se ha planteado la compra de una entidad fuera de España. Bankia tiene antes que privatizarse para poder aspirar a una compra.

Las posibles fusiones dentro del mapa financiero español que pondría fin a las entidades menos eficientes y rentables también quedan aparcadas incluso en la teoría. Varios banqueros españoles han vaticinado en los últimos meses nuevos procesos corporativos por motivos de negocio y baja rentabilidad, no por necesidades de saneamiento (estas necesidades terminaron con la desaparición de 35 entidades en esta crisis, al pasar de 50 a solo 15 en la actualidad). Estas operaciones –eso sí escasas ya– de producirse no será hasta mediados de 2016.