Comercializa las equipaciones de equipos y jugadores históricos

El fútbol retro se convierte en moda para vestir

La española Coolligan reivindica el deporte rey como prenda de ropa

Interior de la tienda de Coolligan en Madrid.
Interior de la tienda de Coolligan en Madrid.

Moda. Fútbol. Retro. Las tres palabras que describen la aparición de una nueva forma de ver la historia del deporte rey, adaptado a los modos de vestir actuales. Es la idea con la que ha nacido Coolligan, una marca española que crea prendas de vestir impregnadas con la melancolía de un balompié más romántico.

La camiseta con la que jugó Ferenc Puskas a mediados de los 50, la que el español Luis Suárez vistió en el Inter de Milán en los sesenta o la de Johann Cruyff del Ajax de Amsterdam en los setenta, son algunos de los modelos que se encuentran en las paredes de la tienda de Coolligan en el centro comercial Xanadú de Madrid, por ahora la única de la marca. “Nos inspiramos en las leyendas del fútbol”, explica Jon Segovia, socio mayoritario de la empresa.

La idea surgió hace un tiempo cuando Segovia apreció que deportes minoritarios como el rugby o el polo habían conseguido hacerse un hueco en el sector de la moda con prendas que hacían alusión a equipaciones, reales o inventadas, mientras que el deporte mayoritario, el fútbol, solo ofrecía equipaciones y chándales. “Este es un espacio no cubierto”, explica su impulsor.

La decoración de la tienda, con una bota antigua de gran tamaño situada en el centro del local, y el aspecto de las prendas trasladan a un fútbol distinto al moderno, llevándolo a los orígenes, cuando se jugaba junto a las fábricas inglesas, lejos de las comodidades y los avances del deporte en la actualidad. La camiseta más actual es la de Ghana del mundial de España de 1982. El diseño de las prendas es el mismo que las de antaño, aunque se han adaptado las formas a los usos actuales.

Cada una de ellas trae estampada en su interior su historia de la camiseta y del momento en el que se utilizó. Esta marca se une así a un creciente interés por parte de publicaciones periodísticas y público por una visión más romántica del fútbol, rememorando las historias que hicieron de este el deporte rey en Europa y alejándose de la visión actual que se da de este deporte, más comercial y alejada de sus orígenes.

Empaquetado de las prendas de vestir.
Empaquetado de las prendas de vestir.

La primera tienda apenas lleva tres meses abierta, aunque no quieren quedarse ahí. Los socios pretenden expandir su modelo a otros puntos de España. Cuentan, además con una tienda online para la compra de las prendas. Un plataforma que les está dejando grandes satisfacciones. “Estamos asombrados con su funcionamiento”, explica Segovia.

Una página que les ha servido para darse a conocer en el extranjero. “Nos llegan peticiones desde EE UU, Reino Unido, Uruguay o Chile”, comenta el impulsor de Coolligan. Esta buena acogida les ha llevado a querer llevar la marca también al extranjero, mejorando la tienda online y abriendo nuevas delegaciones.

No solo para futboleros

Aunque a priori pueda aparecer como un producto hecho por y para los amantes del fútbol, Segovia quiere hacerlo extensivo a todo el público. “Vendemos moda, no fútbol”, defiende Segovia. Además de vestimentas más conocidas, la tienda deja hueco a rarezas como el polo de la selección de Escocia en 1900 o la camiseta de Malawi de 1980. Coolligan cuenta con cuatro colecciones: Equipos nacionales, leyendas, grandes clubes y campeones del mundo. Por el momento ofrece diseños reales, tanto en camisetas, como sudaderas o polos. Sin embargo, la compañía se plantea en un futuro la creación de nuevas prendas que estén simplemente inspiradas en el fútbol clásico. Las prendas tienen precios que oscilan entre los 25 y los 50 euros.

La marca pone también especial cuidado en el empaquetado de las compras. Estas se presentan en un tubo similar al de las botellas de whisky. Dentro se introduce la camiseta junto con un libro que explica su historia para que el cliente conozca mejor lo que hay detrás de esa prenda. En el establecimiento trabajan cinco personas, aunque la compañía cuenta con una plantilla que incluye diseñadores. Además, prestan atención a su comunicación, cuidando las redes sociales para dar a conocer a más público su oferta.